Mi recorrido como inversor(II parte)

Originalmente publicado en: https://blogs.masdividendos.com/jcm-compounding-knowledge/2020/12/08/mi-recorrido-como-inversorii-parte/

Este post supone una continuación de Mi recorrido como inversor (I parte) donde relaté mis comienzos como inversor a los 18 años, mis primeros errores, y algunos aprendizajes obtenidos por el camino .

Citando  a García Márquez «La vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla». Trataré pues en este artículo de hacer un recorrido por mi periplo inversor desde 2015 a 2017 como lo recuerdo a día de hoy, esperando ser lo más fidedigno posible, revisando la evolución de mi filosofía inversora, mostrando como ejemplo algunas de las operaciones realizadas, y mencionando algunas de las lecturas y personas que mas me influenciaron en dicho periodo.

2014 y 2015 fueron años, de gran trascendencia para mi tanto en lo personal como en mi trayectoria como inversor. En 2014 mi mujer y yo nos embarcamos en el proyecto mas apasionante de nuestras vidas, tener un hijo. En 2015 nació mi hijo Pablo y me encontré con la inversión en valor, no sabría decir si fruto de la casualidad o causalidad.

De forma recurrente en mi vida, me ocurre que estando yo enfrascado en un periodo de duda, crisis o introspección se produzca el encuentro con algún blog, persona o libro que pareciera diseñado a medida para responder a mis inquietudes. Sirva como ejemplo de ello googlear sobre ayuno intermitente y llegar al foro  Buscando la libertad (recientemente desactivado por el autor) que resultó una valiosa fuente de  información y debate ya no sobre ayuno intermitente sino sobre inversiones bursátiles, inmobiliarias, investigaciones médicas o programación informática. Quizá como dijera Voltaire “La casualidad no es, ni puede ser más que una causa ignorada de un efecto desconocido”

Fue en este foro donde empecé a leer sobre value investing, inversión a largo plazo, donde conocí a Bestinver, o donde descubrí que había un libro al que llamaban la “biblia” del value investing, “El Inversor Inteligente” de Benjamin Graham. Resulto así que tras mas de quince años en los mercados este fue el primer libro “serio” de inversión que leí y además en su versión en inglés, idioma en que me desenvuelvo relativamente bien pero que no domino a la perfección. Siendo un libro de contenido tremendamente valioso ( la alegoría de Mr Market, el concepto de valor intrínseco y  margen de seguridad…) quizá no sea el más adecuado como primera lectura para quien desee iniciarse en el mundo de la inversión y no posea aún demasiados conocimientos por la aridez de algunos capítulos. Personalmente si que generó un gran impacto en mí, positivo por lo fascinante que me resultaban esos nuevos conocimientos pero dejándome un regusto amargo por no haber llegado antes a él.

En los meses siguientes, ademas de ver todos los videos de las conferencias anuales que encontré de Bestinver, le siguieron lecturas como “Contrarian Investment Strategies” de David Dreman, “Security Analysis” de Graham y “Margin of Security” de Seth Klarman . Todo lo que leía sobre la inversión en valor, ver las acciones como lo que son, parte alicuota de una empresa, conceptos como el margen de seguridad, la alegoría de Mr Market, el análisis de los flujos de caja… me parecían tan de sentido común que pasaron a formar parte de mis modelos mentales con total naturalidad como quien tras conocer a una persona la siente en pocas horas como si se tratara de un viejo amigo. De la mano de Graham, Klarman o Dreman, adopté la inversión en valor contrarian, el deep value , para aquellos que gusten de etiquetas, como filosofía inversora (explicado con detalle por Ezra Crangle en el enlace a Academia de inversión) poniendo el foco principalmente en esta fase en el precio, ignorando en parte que el margen de seguridad no viene tan sólo de comprar barato.

Con este batiburrillo de ideas en mente creía haber dado un gran salto como inversor y comencé a construir una cartera digna de un inversor contrarian, como tenía a gala considerarme por aquel entonces, concentrada en tres empresas Miquel y Costas(papel para el odiado sector tabaco), Cie Automotive(sector auto), Mota Engil (constructora portuguesa endeudada con ingresos provenientes de África ) y dos ETFs, Global X Nigeria(país dependiente del petróleo donde Boko Haram se paseaba poniendo bombas y secuestrando niñas) y United States Oil Fund (cuando era el fin del petroleo y se dirigía a los 20$) , obteniendo una rentabilidad del entorno del 30% en apenas un año y resultando Mota Engil mi primer bagger.

Resulta habitual, al menos en mi caso, que al adquirir nuevos conceptos o modelos mentales tendamos a sobrevalorar nuestros nuevos conocimientos, lo que resulta hasta cierto punto lógico ya que con respecto a nuestro estadio anterior sentimos un gran avance. Por suerte, personalmente esta sensación no perdura mucho en mi ya que o bien el mercado o las siguientes lecturas se encargan de ponerme en mi sitio. Realmente es uno de los aspectos que mas fascinantes me resulta sobre el aprendizaje en este y otros campos, como la conciencia de no saber apenas nada va en aumento cuanto mas profundizas.

Por aquel entonces, fruto de un insight “prodigioso” tuve una “brillante” idea (en la que tengo la intuición algo tuvo que ver la comunidad del pajarito azul). Me pareció que para medirme con los gestores profesionales era sensato o al menos “justo” jugar con unas reglas similares a las suyas, por lo que me lancé a la frenética carrera de construir una cartera “comparable” a la de todo profesional que se precie (30-35 compañias, small caps, turnarounds, sectores deprimidos y todo eso de lo que gustamos en el afamado value patrio y twittero), decisión de la que se derivan buena parte de los errores cometidos en esos años. Haciendo de abogado del diablo quisiera exponer brevemente el proceso “lógico” que hubo tras esa “sabia” desición. Por aquel entonces, y aún hoy día, las lecturas de Nassim Taleb y Daniel Kahneman causaron un gran impacto en mí ,azar, suerte, cisnes negros, probabilidad , incertidumbre, etc. son términos que me calaron profundamente. Esto, unido a que por aquella época fantaseaba con la idea de gestionar algún día mi propio vehículo de inversión me llevó a plantearme cuestiones como ¿Si mi cartera estaba conformada por apenas tres o cuatro valores, hasta que punto la rentabilidad resultante no dependía del azar o la suerte en que tan solo una o dos de las empresas elegidas fuera una acción ganadora? (Recuérdese la polémica True Value-Umanis) ¿Qué credibilidad tendría ante el público un track record de una persona que hubiera batido a los índices con una cartera conformada por Amazon por ejemplo (o peor aún Mota Engil) y dos o tres empresas mas con rentabilidades mediocres? ¿Y lo que me generaba mas inquietud, hasta que punto podría sacar yo mismo conclusiones confiables de esta comparativa? Quería demostrarme a mi mismo que era capaz de ser un «profesional» de la inversión, con todas las connotaciones que por aquel entonces tenía eso aparejado para mí.

En cierta medida, esta decisión tuvo consecuencias positivas como una intensa dedicación a formarme mejor, llegando a leer mas de cincuenta libros en un año, ver todas las conferencias de Bestinver , leer cartas anuales de Graham y Buffett, descubrir magníficos blogs como el de Víctor Morales, Finanzasmanía , El Farmacéutico Activo, Cazadividendos, Mucho Invertir…y este maravillosos foro, Más Dividendos, donde me enamoré a primera vista de la filosofía vital e inversora de Jvas, de la integridad y sencillez de @maal2al(Aoshi), del talento y humor ácido de @arturop , de la capacidad analítica de @Dangates @Dblanco, @ruben1985, @Cygnus, @agenjordi y tantos otros. Este proceso también llevo aparejadas otras consecuencias menos halagüeñas como el descuido de mi salud ya de por sí frágil (dormía a lo sumo 4-5 horas para poder leer sin restar tiempo a mi vida familiar y leía varios libros a la vez de análisis de empresas, de psicología financiera o de filosofía estoica obsesionado con aplicar el interés compuesto a mi aprendizaje) o la toma de atajos tomando prestadas tesis de inversión de Azvalor, Cobas o True Value sin el due diligence apropiado (Publity o New Gold son ejemplos de ello).

No recuerdo si estaba leyendo Un paso por delante de Wall Street (que pese a encantarme, quizá no recomendaría como primera lectura, pues uno puede correr el peligro, sobretodo siendo novel y en un mercado alcista, de creer que basta con ir a dar una vuelta por el centro comercial para ser el próximo Lynch) en el momento de la compra pero es bastante probable que me influyera en la decisión de añadir Ab Inbev como primera acción para “profesionalizar” mi cartera. Salir de tapas, las charlas de barra de bar son parte indisociable de mi forma de estar en el mundo así que tras leer “No hay que ser un lince para descubrir las empresas cuya actuación será espectacular antes de que lo haga la bolsa, basta con prestar atención en el trabajo o en el centro comercial del vecindario. Es casi imposible ser un ciudadano y consumidor moderno sin haber hecho algunos análisis fundamentales sobre diferentes compañías” tiene sentido invertir en la mayor productora de cerveza mundial, de la que salí meses después con mas “suerting que timing”, que diría Miguel De Juan.

A las ya mencionadas se unieron entre otras Gilead Science, New Gold, Mckesson, Schlumberger, Teekay LNG, Zodiac Aerospace, Rite Aid, Figeac Aero, BMW preferentes, General Motors, Sonae, CTT, BME, Zardoya Otis o Cisco llegando a rondar la cuarentena al mas puro estilo Peter Lynch en su Magellan. Intentar seguir exhaustivamente una cartera de dicho tamaño sin dedicarte profesionalmente a ello, ejercer como profesor de secundaria, dedicar el tiempo necesario a mi familia y querer desarrollar a la vez una labor de educación financiera con pareja, hermano o cuñado (¿Por qué invierto? Mi cuñado y Sanderson Farms) me costó no pocas crisis de migrañas y noches de insomnio. Pese a ello, considero esta etapa como una de las mejores de mi vida, por intensamente vivida, y no me arrepiento del camino recorrido.

No fue el cansancio lo que hizo que a lo largo del 2017 cierta incomodidad, inquietud fuera creciendo dentro de mi entrando de nuevo en una fase de introspección sobre la idoneidad de mi proceso inversor. Leyendo a Charlie Munger, Chuck Akre, Tom Russo, Terry Smith , Robert Vinall, Michael Mauboussin… a grandes de +D como @Dangates ,@Fernando, @quixote1 y su gallina de los huevos de oro, @emgocor y su Vagüe Investing, y escuchando los podcast de Iceberg de Valor encontré algunas claves sobre el porqué de mi desasosiego. Por una parte, creo que mi filosofía inversora no estaba en consonancia con mi filosofía vital y por otra comencé a vislumbrar que había vida mas allá de la visión mas «clásica» del value investing.

Para no aburrirles en demasía, dejo para otro post los cambios que esto ha supuesto en mi proceso inversor y mi cartera, pero diría que a día de hoy mi filosofía de inversión es mas ecléctica. Así, en estos últimos años he tratado de huir de las etiquetas y modas, buscando tener un criterio propio, tratando de mejorar mi gestión de la cartera, realizando un due diligence mas profundo sobre las compañías que sigo. y centrándome en buscar aquellas que puedan permanecer en cartera componiendo capital durante un largo periodo, dejando otro tipo de situaciones en manos de Azvalor, Cobas o Magallanes.

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Hola

Muy agradecido por su post, quería decirle que muchas de las empresas que menciona me suenan a Cobas y AZ ¿inspiración? :smiley:

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Buenas tardes,

Tengo que decirle que su blog es el que mas me ha gustado hasta el momento. En mi caso agradezco mucho leer experiencias personales en finanzas, mas alla de empresas, ratios, y filosofias de inversion (tematicas con las que tambien disfruto).

Un saludo y espero su proxima publicacion con ansia.

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Le agradezco enormemente sus palabras, y más siendo consciente del enorme nivel del resto de blogs de +D. Un abrazo y espero poder seguir aportándole valor.

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Si, lo menciono en el post. Un saludo

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Qué grande. Muchas gracias, me tiene muy interesado. La parte que no me gusta es esa en que dormía Vd. tan poco (pero lo digo por su salud). De todas formas entiendo que todo es un compromiso. Seguimos expectantes.

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Muchas gracias por sus palabras. En cuanto a lo de dormir poco, por desgracia tengo insomnio crónico y crisis de migrañas, desde la adolescencia he ido a neurólogos, internistas… por lo que pese a los efectos nocivos en mi salud (que ya les digo que se notan), estoy “habituado” a dormir a lo sumo 5-6 horas diarias, algo que desaconsejo para los demás. (A este respecto les recomiendo el libro “Why we sleep” de Mathew Walker). Un abrazo

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