Un libro muy interesante de leer para quien le haya gustado El inversor inteligente - Benjamin Graham y se haya quedado con ganás de más. Puede uno disfrutar con la profunidad de los razonamientos de Graham y también con su peculiar sentido del humor.
Que no espere uno encontrar recetas mágicas para ganar mucho dinero. De hecho me parece muy importante señalar que el título del libro habla de seguridad y no de grandes rentabilidades.
Cuando uno quiere analizar a fondo ciertos conceptos que se suelen utilizar como muletillas en inversión haría bien en intentar ir a la fuente real y no en creerse a pies juntillas lo que cuenta según quien. De la misma forma que para analizar a fondo la indexación uno tendría que intentar leer a Bogle, para entender la justificación de conceptos como margen de seguridad o valor intrínseco no está de más pasarse por los razonamientos de Graham. No tenga nada claro que aporte en exceso leer el montón de introducciones que hay en la propia obra a los distintos capítulos que son obra de otros inversores famosos posteriores más centrados, en según que casos, en mostrar sus recetas que las de Graham.
Muchos quizás se sorprendan, o no, que no es buena idea identificar margen de seguridad con rentabilidad final esperada ni por casualidad. O que eso de valor intrínseco es algo mucho más falible de que lo que se pretende establecer. Ni que todos los negocios merezcan múltiplos parecidos. También que ciertos “promedios” de beneficios los carga el diablo y tienen poco o ningún sentido si son lo suficientemente volátiles.
De hecho en Graham encontrarán gran cantidad de advertencias sobre tipos de errores en los que suelen caer los inversores, ya sean value o de otros estilos, más que una justificación estricta de la supuesta superioridad del tipo de inversión value sobre otros estilos.
Un error fácil de cometer en esta obra es pensar que la parte de renta fija es poco importante. En mi opinión es al menos tan importante como la parte de renta variable y recomendaría leerlo en el orden que está escrito. Leyendo toda esta parte, en lugar de pensar que el hecho que Graham tuviera un % muy elevado años más tarde en la aseguradora Geico que no cotizaba a unos múltiplos value especialmente atractivos, lejos de ser una contradicción es algo que cuadra muchísimo con su forma de entender la inversión.
También es un libro con una perspectiva histórica muy interesante. Años posteriores a la mayor crisis vivida por la RV americana en particular y por la economía global en la era moderna. Hay productos que analiza el libro que ya no existen u otros cuya naturaleza inversora ha evolucionado notablemente. Por ejemplo da mucho peso en el libro a algo poco relevante ahora pero muy relevante entonces como es el sector del ferrocarril.
Lejos de verlo como un anacronismo lo vería más bien como tener presente como evolucionan los mercados pero también como ciertas prácticas vuelven en otro formato distinto. Las reflexiones de Graham sobre las legislaciones, los derechos de los inversores, las prácticas de las empresas o las agencias de inversión, la existencia de productos o situaciones que igual no tienen mucho sentido lógico, etc son de lo más interesantes para entender ciertos entresijos de como funcionan realmente ciertas cosas.
Algunos ejemplos interesantes:
-Las prácticas de los productos hipotecarios previos a la gran depresión con algunas similitudes notables con la burbuja sub-prime.
-La tendencia de algunas empresas a inflar beneficios bajando gastos de inversión y/o mantenimiento imprescindibles.
-La tendencia de algunas empresas a esconder deudas utilizando sus filiales.
-Los problemas que pueden suponer los concursos de acreedores para los accionistas de las mismas y especialmente para los bonistas, por mucho que supuestamente sus activos valgan mucho más. En según que tipo de activos de las empresas uno no debería esperar que esos activos se puedan hacer líquidos a un precio ni por asomo parecido al que la empresa cree que tiene. Además que en el caso de los bonistas uno prioriza una seguridad que deja de tener sentido en este caso.
-Como en según que casos tiene poco sentido comprar un bono con mucho descuento dado que el tipo de riesgo para un inversor conservador es excesivo y para uno de arriesgado igual debería contrastarlo con la supuesta ventaja sobre invertir en esas acciones u otro tipo de productos de la misma.
-La dificultad de comparar beneficios de empresas con normativas contables demasiado diferentes o demasiado cambiantes con el tiempo.
