Hilo de salidas a bolsa

Las OPV forman parte de la propia naturaleza de la existencia de la renta variable cotizada. Sin OPV y teniendo en cuenta que otras empresas quiebran, que los negocios evolucionan y que otras se excluyen de cotización, con el paso del tiempo cada vez habría menos opciones de inversión.

Por otro lado si la demanda de acciones supera con creces la oferta también es cuando menos discutible que no esté funcionando de algún modo la ley de la oferta y la demanda. Quizás el problema viene de considerar las motivaciones reales de esa demanda.

No obstante creo que lo interesante de la salida a mercado de Space X, que debería constituir un interesante motivo para debatir sobre estilos de inversión y sus implicaciones, positivas y negativas, está derivando en otra no menos interesante confrontación, aunque por razones distintas, sobre si será un desastre absoluto o un éxito rotundo.

En realidad Graham, cuyo libro Security Analysis - Benjamin Graham,David Dodd le recomiendo encarecidamente como gran seguidor que es de su obra El inversor Inteligente, no se suele centrar en el éxito concreto de una inversión concreta.

Establecer si va a salir bien una inversión concreta suele ser olvidar la tremenda dispersión de resultados que puede haber. No se trata tanto de saber si será un éxito o fracaso una inversión concreta sino tener clara la naturaleza de los riesgos que se quieren asumir. Uno evita cierto tipo de inversiones no tanto porque no puedan salir muy bien sino porque no se adaptan nada bien a su forma de entender la inversión.

Realmente alguien consencuente con un estilo de inversión lo es no cuando es capaz de evitar inversiones que salen mal de otros estilos sino cuando es capaz de estar satisfecho evitando inversiones de otros estilos que han salido muy bien pero que no se adaptaban nada bien a su forma de gestionar los riesgos.

En el caso de SpaceX si asumimos que el mayor valor de un negocio está en su capacidad de generación de beneficios dentro de 10 años y más, parece difícil estimarlos de forma razonable. No se trata que esté cara o barata ahora, sino de la dificultad de predecirlos. No obstante cuidado que Graham también avisaba de que eso pasaba en negocios que podían parecer muy baratos pero con beneficios tremendamente volátiles.

Aunque tiene todo el fundamento del mundo dicha observación, cuidado que invertir en renta variable no es un ejercicio de estar siempre en consonancia con los intereses de los demás. Vamos que toca asumir que habrá una notable variedad de intereses con los que tocará lidiar. Y a uno le va a tocar pasar por este tipo de circunstancias. Hay riesgos inherentes a la propia renta variable.

Por ejemplo fíjese en las valoraciones basadas en el tipo de activos de una empresa. En realidad se suelen basar en el valor de esos activos cuando la empresa funciona razonablemente bien. Creer que esos activos cuando la empresa sufra muchos problemas tendrán un valor parecido a ese valor es mucho suponer y un error notable en el fondo. El propia Graham citaba que el precio razonable para cierto tipo de activos de una empresa en muchos problemas era un 15% de su valor en libros. Y es que ahí el comprador es el que pone el precio y además no está nada clara la capacidad de rentabilizar algo que la empresa que lo tenía ha sido incapaz de sacarle un valor.

Vamos que suele ser un ejercicio intelectual notable pensar en que medida los riesgos que uno ve fácilmente en las acciones de personas que invierten de forma distinta a la de uno, se pueden transmitir y aplicar a la forma como lo hace uno mismo. Especialmente si es muy posible que estén en la propia naturaleza de la inversión en renta variable.

Otro error característico es no ver la diversidad de escenarios. En el caso de SpaceX , como en tantos otros, parece como si no existieran dos escenarios posibles, se va los cielos y uno se forra o se va a los infiernos y uno pierde su dinero. En realidad hay muchísimos más y la dificultad no es sólo saber cual va a ser al final sino gestionarlos.

Los que ya tenemos cierta edad como usted y yo seguro recordamos el caso de Terra. En realidad lo interesante de ese caso fue una vez más la polarización de opiniones y como fue evolucionando el escenario. Salió, si no recuerdo mal a unos 15 para terminar yéndose por encima de 150 para terminar unos años después recomprada por la matriz a 3.

No lo estoy comparando con que sea el mismo tipo de empresa. Sino por ver como evoluciona un escenario y la sensación de si el mero hecho de acudir o no a la OPV puede ser un error o no.
El error de muchos no fue acudir o no a la OPV, lo fue luego querer sacar conclusiones demasiado rápidas y difíciles de sacar que cuestiones que suelen requerir una evaluación mucho más sosegada.

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