Está claro que las OPV pueden tener una notable contraposición de intereses en ciertos puntos entre el que acude como comprador respecto al propietario ya actual de la empresa.
Por otro lado no conviene olvidar que son necesarias para que siga existiendo gran cantidad de empresas donde invertir.
No creo que pase nada porque un inversor prefiera, como regla general, no acudir a ellas. No obstante conviene olvidar que esta posible contraposición de intereses también afectan a un inversor más de estilo value. Por ejemplo cuando un dueño mayoritario de una empresa decide intentar excluirla de cotización aprovechando que cotiza a un bajo precio.
O incluso cuando uno utiliza la valoración de los activos, si una empresa se ve medio obligada a venderlos por estar en una situación complicada es difícil que los posibles compradores paguen lo que en condiciones normales sería un precio razonable y posiblemente van a intentar aprovechar para comprarlo con muchísimo descuento. O los bonistas suelen tener mucha más prisa en venderlos por un precio que cubra simplemente los bonos, total o parcialmente, mientras los accionistas preferirían esperar un precio más razonable si pudieran.
En Security Analysis - Benjamin Graham,David Dodd o en Inversión en Valor - Martin Whitman hay notables ejemplos y advertencias sobre ello.