De la complejidad. Algunas reflexiones sobre el riesgo(IV)

Recuerden que el objetivo de esta serie de posts no es llegar a una conclusión sobre que es el riesgo sino reflexionar precisamente sobre algo en lo que es difícil llegar a una conclusión definitiva o medible del mismo.

Me permitirán que inicie el artículo con un párrafo magnífico de Shiller en uno de sus libros.

La mayoría de los acontecimientos históricos, desde las guerras hasta las revoluciones, no tienen causas sencillas. Cuando estos acontecimientos se radicalizan, suele ser por una confluencia de factores, puesto que ninguno de ellos es de por sí lo bastante intenso como para provocarlos.

Roma no se construyó en un día, ni tampoco fue destruida por un ataque repentino de mala suerte. Más bien debió su caída a una diversidad de factores —unos grandes y otros pequeños, unos remotos y otros inmediatos— que conspiraron juntos. Esta ambigüedad es insatisfactoria para aquellos de nosotros que buscamos certezas científicas, especialmente teniendo en cuenta, para empezar, lo difícil que es identificar y aislar los factores causantes. Pero tal es la naturaleza de la historia, y tal ambigüedad justifica la búsqueda constante de información nueva y mejor para exponer al menos los contornos generales de la causalidad.

Como enfocar el problema del riesgo tiene una componente significativa de cómo uno intenta modelar la realidad. Es decir, que de nuestra forma de intentar acercarnos al conocimiento, se derivaran unas determinadas visiones del riesgo u otras muy distintas.

-Diversidad de factores.

Si creemos que de una serie de factores podemos deducir un único resultado posible, no tendrá ningún sentido, valorar la presencia de riesgos de otros posibles escenarios que son imposibles que se den. Cuando por ejemplo vamos a cruzar una calle, nadie valora el riesgo de que el coche que está a cierta distancia de nosotros pueda acelerar a una velocidad de varios miles de km/hora de repente y arrollarnos.

En cambio si resulta que estamos analizando la misma situación y puede aparecer un coche de improvisto por una calle que antes era de sentido contrario, es evidente que ha aparecido un factor adicional, que no estábamos considerando y con capacidad de cambiar sensiblemente los riesgos a valorar en dicha misma situación.

La historia en general y la economía en particular (que no deja de ser otro tipo de historia), sufren especialmente, a la hora de analizar que ha pasado y/o que puede pasar, esa posible presencia de multitud de factores que convierten las relaciones simples de un resultado histórico, como una recesión o una caída gorda de los mercados, con un factor concreto, normalmente pocas veces, en algo de una debilidad estadística profunda. Realmente cuesta acordarse de que igual hay otros factores que pueden alterar dicha aparente relación, precisamente por tener también gran posible influencia en el resultado final.

Recuerdo una anécdota de un profesor de historia de la física que tuve en la universidad que me comentó que en su primer trabajo precisamente cometió el error de intentar interpretar los pensamientos de un gran filósofo del pasado a la luz de la ciencia actual. Cuando se sabe ya el resultado solemos pecar precisamente de dar gran valor a según que factores, que, si nos vamos precisamente cuando aquello estaba ocurriendo, tenían más bien poco peso en la visión de la situación de los implicados. O a veces hay derivadas que si uno no conoce, no puede plantearse.

Comenta Kindleberger en su libro 1929-1939 El mundo en crisis (depresión), como el problema de las reparaciones de guerra que los alemanes debían pagar era bastante más complicado de resolver que simplemente perdonarlas, precisamente porque algunos de los países que debían recibirlos, tenían un volumen importante de deuda, producto de la guerra, que habían contraído con USA.
Y también que la impresión masiva de billetes por parte del estado alemán fuera una solución desastrosa, no significaba ni mucho menos, que otra forma de actuar del estado alemán, no hubieran terminado con un desastre similar sin una cooperación en la solución por parte de otros estados. Una cooperación inexistente en ese momento histórico.

A medida que uno profundiza en las situaciones de mucho estrés (o de mucha euforia), no pocas veces termina con la sensación de que hay factores que no había considerado y que no sabe hasta que punto podían haber influido en el resultado final.

Tendemos a intentar buscar semblanzas históricas en determinados sucesos, pero de la misma forma que buscamos precisamente que tiene de parecido la situación actual con otra de pasada, deberíamos actuar de forma parecida con las diferencias. Si analizamos dos sucesos pasados que consideramos de entrada bastante parecidos, es muy posible que encontremos factores iguales o casi en ambas, pero no creo que resulte difícil ver también diferencias si se buscan de forma objetiva.
En que medida el segundo tipo de factores pueden condicionar el tipo de resultado final no es fácil de establecer, pero su presencia debería provocar que se manifieste con bastante menos ligereza eso de que tal año va a pasar lo mismo que pasó en otro del pasado.

Es fácil por ejemplo darse cuenta que se tiende a confundir la incidencia de la habilidad del gestor en los resultados de los fondos, especialmente a medida que los plazos se van acortando. El simplemente compararse con un índice ya cambia la perspectiva, y si luego se ajusta algo más dicho índice (o se compara con varios) para reflejar mejor la tipología de activos que lleva el fondo, vuelve a variar. Si luego el fondo (o el gestor) tiene amplio historial pues se puede ver que ha pasado en otras circunstancias posiblemente distintas. Al final el factor habilidad del gestor no puede evitar riesgos que tienen que ver con el tipo de activo donde se invierte, el tipo de estrategia utilizada, el comportamiento relativo de dicha estrategia respecto a otras o la percepción de los inversores de la misma.

El error creo que es claro, pretender que un solo factor explique algo que es combinación de varios.

-La realidad: ¿simple o compleja?

Aunque en situaciones de la vida diaria igual sea más práctico utilizar la navaja de Ockham, que tiende a simplificar el problema para abordarlo, yo me andaría con cuidado con simplificar en exceso un posible problema si lo que queremos es hacer un análisis exhaustivo del mismo. Que luego en el ámbito aplicado uno se rija por todo tipo de heurísticas para simplificar la toma de decisiones, no significa necesariamente que el problema que intenta afrontar sea exactamente el mismo que tiene delante una vez ya simplificado.

Todos sufrimos cierto “platonismo” en cuanto a que tenemos tendencia a creer que la realidad está allí fuera para que nuestra mente pueda conocerla en toda su extensión y profundidad.

Sin embargo, en mi opinión, la evolución de la ciencia ofrece una visión bastante alejada de este punto de partida. Más bien tengo la sensación que nuestra limitada mente intenta captar lo que puede de una realidad que le supera de forma significativa. La sensatez humana queda completamente contra las cuerdas ante la magnitud de las implicaciones de teorías como la relatividad o la mecánica cuántica.

No les voy a obligar a tomar partido en un debate que lleva milenios existiendo sobre la naturaleza del conocimiento humano en general, y de la ciencia en particular. Lo que sí quiero mostrar es que la segunda opción no es tan decepcionante intelectualmente como pudiera parecer de entrada, a la que uno empieza a alejarse de absolutos y ver como estimulante el que con unos medios tan limitados, los humanos estemos donde estamos. Encima ofrece una cantidad “nueva” de conocimiento todavía, difícilmente imaginable con la otra opción.

Es un poco como con la inversión que la tremenda dificultad de llegar a rico no debería hacer que alguien no viera el potencial que ofrece la inversión para otro tipo de objetivos.

-Del conocimiento escéptico

Las consecuencias de la debilidad intrínseca de nuestros conocimientos suponen todo un reto a la hora de analizar riesgos. Habrá toda una batería de riesgos que uno creía poder descartar a la vista de un conocimiento muy sólido de la realidad, que en la práctica resulta que no son tan imposibles.

Ya saben que me gusta mucho decir esa frase sobre que invertir consiste en elegir riesgos más que evitarlos. Dado que precisamente en el momento que evita unos está asumiendo otra tipología de riesgos.
Por ejemplo , el que ve a la volatilidad de corto plazo de la renta variable como un riesgo muy importante que quiere evitar, suele terminar expuesto considerablemente a los riesgos de pretender hacer market timing y/o análisis macro.

Cioran tiene una frase que resume algo así como que si uno no creyera en tener un mínimo de buena suerte, el miedo le paralizaría. O lo pueden ver que, con la suficiente mala suerte, toda buena decisión se puede convertir en un error.

Igual la aleatoriedad nos genera incomodidad. Su tremendo peso en la realidad. Pero no deja de ser un reflejo de nuestra situación en el mundo. No vivimos el tiempo suficiente para interiorizar procesos que duran miles de años ( o millones), ni tenemos el tamaño para aquellos que tienen un tamaño ínfimo o enorme en comparación con nosotros.

O para entender dinámicas que afectan a millones de personas, más allá del recurso fácil de pensar que todas se mueven por la misma opinión o acaso por unas pocas opciones.

-Complejidad y riesgo.

Supone un recurso fácil ante un debate o un análisis sobre riesgos, el recurrir a la conocida coletilla de es un tema complejo. La pregunta tal vez debería ser si luego estamos dispuestos a asumir las implicaciones que tiene en cuanto al riesgo, haberla utilizado. Si el tema es complejo, es casi seguro que estamos ante riesgos que se nos escapen. Por lo tanto deberíamos ser cuidadosos luego con que conclusiones pretendemos sacar del mismo.

Tenemos tendencia a querer acotar los riesgos a un margen conocido y tolerable. Todos nos hemos sentido en algún momento más atraídos de la cuenta por parámetros como caída máxima o máximo nivel de pérdidas asumido.

En realidad la complejidad dificulta enormemente establecer esos parámetros más allá de consideraciones estadísticas. El caso peor no era el peor antes de suceder. La estadística es una herramienta interesante pero con limitaciones claras que hay que recordar. Cuando hubo el caso del tsunami que supuso el grave incidente nuclear de Fukujima, las medidas de protección de tsunamis estaban basadas en cual era el nivel superior al que había llegado un tsunami en los registros históricos que se tenían de la zona. ¿Cuáles creen que eran las razones para que no pudiera llegar a un nivel superior o incluso que ya no hubiera llegado a esos niveles superiores en otras épocas de las que no se tenían registros?

En inversión se tiene tendencia a abusar de consideraciones estadísticas para creer que el riesgo es menor del real. Nadie, o casi nadie, es lo suficientemente iluso para creer que rentabilidades pasadas garantizan las futuras, pero todos obviamos la probabilidad de que haya factores que puedan provocar desajustes muy importantes.

Precisamente las crisis gordas suelen ser momentos donde no funcionan algunas de las consideraciones pasadas y hay que rehacer la influencia de según que factores. Si algo tan primordial como el respeto a la vida humana , suele sufrir de lo lindo en según que crisis, es difícil pensar que son muy sólidos los fundamentos de cualquier otra consideración apriorística de la dinámica de la sociedad.

-Complejidad y objetivos

El tema de la complejidad complica significativamente recomendar objetivos a los demás. Siempre me queda la duda, cuando veo opiniones sobre la necesidad de invertir, hasta que punto uno se puede estar pasando con intentar imponer a los demás objetivos que no necesariamente son los suyos.
Podemos sugerir objetivos alternativos a los que otra persona tiene, podemos mostras las posibilidades que ofrecen otras alternativas, pero al que le va a tocar sobrellevar los riesgos de sus decisiones , va a ser al implicado , no a nosotros.

Ni que un camino sea significativamente mejor que otro, la diversidad de circunstancias, no suelen garantizar el mejor resultado final. Especialmente complicado se vuelve cuando el implicado no tiene la misma convicción o la misma tolerancia a según que circunstancias que nosotros. Recomendarle objetivos en base a nuestra convicción o nuestra tolerancia suele ser una mala fuente de recomendación.

Existe en los libros de inversión, una fina línea entre quedarse en libro de inversión mostrando las opciones que pueden ofrecer determinadas alternativas, a intentar convertirse en un libro de filosofía o un libro político, con el riesgo de caer en intentar imponer a los demás determinadas versiones de la realidad que precisamente la complejidad nos muestra hasta que punto pueden olvidar aspectos importantes.
El “disfraz” de libro de inversión igual no debería hacernos olvidar la otra componente.

Fíjense en mantras como invertir permite aplazar gasto actual para poder consumir más en un futuro. Si su objetivo invirtiendo es simplemente poder gastar más en un futuro, uno no debería de olvidar las posibles circunstancias que pueden hacer que ese objetivo descarrile. Una inflación muy elevada con una inversión demasiado conservadora o una cartera excesivamente pensada para condiciones económicas muy favorables en un entorno muy complicado.
Y luego que hay experiencias que no se disfrutan igual con 20 años que con 40.

Respeto profundamente y comparto significativamente la mentalidad que lleva a intentar llevar al futuro posibilidades presentes. Pero que yo y otros nos sintamos cómodos con ese enfoque no significa ni que sea el único posible ni que sea recomendable para todo el mundo. Ni tampoco que no haya probabilidades que hubiera sido mejor la otra opción.

Alabar el proceso y el camino, y disfrutarlos, no es ningún comodín para sobrellevar mejor una situación que no gusta, es la forma de hacer frente a la posibilidad, mucho más factible de lo que se cree, de que al final la complejidad nos lleve a un resultado final significativamente distinto al que creíamos. Tanto por factores externos como por evolución de la propia forma de ver las cosas.

-Complejidad y relativismo

Hay quien cree que la dificultad de llegar a conclusiones definitivas e inmutables sobre según que cuestiones, es una especie de barra libre para pensar lo que uno quiere y actuar según lo que uno prefiera en relación con ellas.

Desde mi forma de verlo es justo al contrario. La dificultad de llegar a este tipo de conclusiones precisamente lo que significa es que hay que ser tremendamente cuidadoso con la forma de abordarlas no sea que nos lleven a unos riesgos que no estamos dispuestos a asumir o que un conocimiento más profundo de la cuestión, nos hubiera llevado a tomar unas decisiones significativamente distintas.

La ciencia en muchos casos no tiene respuestas precisamente satisfactorias a muchas preguntas que uno se hace o para muchas decisiones que uno tiene que tomar. A veces incluso hay leyes científicas, como el principio de incertidumbre de Heisenberg o la segunda ley de la termodinámica que no dejan de ser una plasmación de las limitaciones de nuestro conocimiento.

Pero esto no significa que cualquier visión sea compatible con los hechos. Estamos ante el caldo de cultivo ideal donde uno corre el riesgo de pasar de un intento de análisis objetivo de los hechos con limitaciones, a una visión excesivamente ideologizada, donde se omiten, ni que sea de forma inconsciente, aquellos riesgos que no cuadran con lo que uno quiere creer.

Se pasa de una situación incierta donde hay riesgos que generan mucha inquietud por su naturaleza compleja, a unos riesgos sencillos que son mucho más fáciles de identificar e intentar combatir o acotar. Sin embargo suele ser simplemente cuestión de tiempo que aparezca de nuevo el peso de la realidad en toda su extensión y vuelvan a aparecer los riesgos que uno había intentado esconder debajo del artilugio mental que había construido.

Negarse a ver los riesgos o negarse a que existan dado que no cuadran con la visión que uno tiene del mundo no nos hace inmunes a ellos. Más bien nos termina exponiendo más de la cuenta a ellos.

Por ejemplo los inversores empeñados en “conservar” su dinero a toda costa, se niegan a aceptar la temporalidad de las posesiones o de su valor. Cuando no existían los estados no era precisamente más fácil conservar uno sus posesiones y aunque puedan existir posesiones con cierta capacidad de conservar su valor, ningún valor divino impide que otros puedan intentar hacerse con ellas. Aprovechándose precisamente de la estructura del estado o simplemente haciendo valer, en otras circunstancias, su mayor poder o sus mayores recursos.

-Modelizar la Complejidad

Llegado a este punto uno podría tener la tentación de concluir que será mejor un modelo muy complicado a uno más sencillo. Yo creo que de ninguna de las dos maneras nos vamos a escapar que la complejidad termine pudiendo poner en cuestión dicho modelo. Asignar pesos a los distintos factores se convierte igualmente en una labor difícil y con notables opciones de que uno termine con la sensación que según que aspectos no los había considerado adecuadamente, por exceso o por defecto.

Y si el modelo es muy complicado, se complica significativamente también el poder hacer un seguimiento del mismo. Nuestra mente da para lo que da, y al final complicar el modelo no vuelve a nuestra mente más capaz de considerar muchos factores a la vez.

En los libros de economía conductual, los que tenemos cierta tendencia a reírnos de las miserias humanas, más como efecto terapéutico que otra cosa, solemos disfrutar como gorrinos en un maizal. Sin embargo aunque uno pueda ver hasta que punto le pueden llevar a errores los sesgos, intentar escapar de ellos suele tener tendencia a hacernos caer en otro tipo de sesgos. Que uno pueda caer en el riesgo de aversión a la pérdida no significa que no pueda caer también en un exceso de temor a la pérdida de coste de oportunidad. Tan dañino puede terminar siendo el primero como el segundo.

Aquí la navaja de Ockham suele tener su valor. En muchas ocasiones complicamos las explicaciones de los fenómenos, no por pensar en la naturaleza compleja de según que tipo de fenómenos, sino por preferir la explicación que más cuadra con nuestra visión de la realidad. Complicarlos es la única manera de conseguir , en esos casos , que siga cuadrando. No obstante la consciencia de la complejidad realmente lo que hace es que uno asuma que nunca va a cuadrar del todo. Que de otras formas se pueda explicar lo mismo nos ofrece marcos de análisis que nuestra visión de la realidad no nos debería hacer descartar de entrada.

Puede uno fijarse en la naturaleza de según que supuestos debates sobre modelos económicos o tesis de inversión. Uno está muy predispuesto a complicar lo que sea necesario los argumentos que apoyen su puesto de vista. Sin embargo cree de lo más grotescos aquellos que complican la posición que cree en el lado opuesto, y también le cuesta un mundo aceptar que los posibles planteamientos a considerar son mucho más que los dos que considera.
Entre que el bitcoin valga millones de dólares o no valga nada existen gran cantidad de escenarios intermedios. Y la historia monetaria ofrece muchos ejemplos de supuestas innovaciones financieras que han terminado de multitud de formas distintas. No sólo de dos.

Aquí la historia, si se tiene la paciencia para mirarla desde distintas ópticas y se busca con cierto espíritu crítico, toda clase de ejemplos, suele ofrecer precisamente una diversidad de posibles resultados que ya han pasado, que a nuestra mente le cuesta bastante más de imaginar de entrada.

-Sobre la componente humana

En el caso de los sucesos donde intervenimos los humanos, se suma un factor extra a la propia complejidad natural. Un factor que suele ser difícil de establecer desde el punto de vista de otras disciplinas más científicas. Y es la naturaleza humana.

Hasta que punto el propio comportamiento humano es capaz de alterar la naturaleza inicial de ciertas cuestiones económicas. Los intentos de modelizar, ante la dificultad de pautar comportamientos humanos que pueden diferir significativamente en la práctica, suelen buscar simplificaciones .Un ejemplo clásico es que los humanos actuamos siempre de forma racional para maximizar nuestro propio beneficio . Como si todos los humanos consideráramos igual lo que supone un beneficio para nosotros o nuestra aplicación de la racionalidad fuera exacta.

Una vez más vuelvo a los ejemplos históricos con uno que no me canso de repetir con unas consecuencias difíciles de establecer y modelizar a la que uno intenta extrapolarlo a cualquier otro ámbito.
En la burbuja inmobiliaria y crediticia que explotó en 2008 había un factor considerablemente distinto sobre los préstamos hipotecarios especialmente en USA respecto a los históricos. Se daban préstamos a personas que, cualquier análisis razonable del riesgo, en las situaciones vividas con anterioridad, habría comportado que no se lo dieran.

Ya ven, uno puede argumentar en favor de la tesis que defiende, cualquier comportamiento histórico previo generalizado, que la garantía que se mantenga, en el caso que haya un factor humano significativo, no es tan fácil de establecer a priori.

El argumento de Hume en cuanto a la debilidad del conocimiento humano, sobre que no tenemos ninguna garantía que las leyes del pasado sigan funcionando en el futuro, que parece racional no hacer mucho caso en ciencias naturales, se convierte en toda una premonición en cuanto uno se mete en las ciencias sociales, precisamente por la naturaleza adaptativa del propio comportamiento humano.

Para terminar, hasta el siguiente artículo de la serie, que quien sabe cuando va a emerger, les recomiendo un par de magníficos artículos de @Cygnus A la deriva entre icebergs y El horizonte de complejidad . Sin duda bastante más capaz que un servidor de convertir las divagaciones en algo más tangible y práctico.

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¿Puede ser esta entrada o post el mejor que haya leído en 2021? Sí, y en 2020, en 2019 … (siempre en mi opinión limitada y subjetiva, no se me vaya a enfadar @agenjordi :sweat_smile:).

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Brillante, @agenjordi !!! Me ha encantado !!! Enhorabuena. Texto para guardar y releer.

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Interesantísimas reflexiones, muchas gracias por su post.

De esto se ha hablado largo y tendido en el foro, de hecho, hace no mucho comentábamos @jvas y servidor lo contentos que estábamos con la compra de dos bicicletas. Seguramente invirtiendo ese dinero en el MSCI World a 10 años tendríamos 15.000 €, pero hubieran pasado 10 años.

Anoche me bebí una señora botella de Jorge Piernas con mi respectiva. Habían vinos más baratos, ¿pero la experiencia en el paladar habría sido la misma?

Ya hablando en serio, el gran riesgo que minusvaloramos es el paso del tiempo, y dar por hecho que en 30 años si invertimos un montante de 100.000 € y añadimos x al año, a un interés del 8 % vamos a tener 2.000.000,00 €.

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Perdóneme, a 30 años tiene más probabilidades de las que le gustaría estar enfermo o haber muerto. Y, por descontado, muy probablemente no disfrutará tanto de su patrimonio como hacer el viaje que siempre ha querido hoy, ahora.

Todo ello, no quita que una persona **quiera tener salud financiera con objeto de que el dinero no sea un problema en su vida.**Que, por ejemplo, es mi caso y por supuesto no considero que sea lo mejor para otros.

Lo que trato de transmitir es de que hay que ser conscientes de que el tiempo pasa inexorablemente.

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En función del objetivo de cada uno, hay que ser consecuente. No se pueden hacer tortillas sin romper algunos huevos.

Recuerdo alguno de sus post comparando el comportamiento de Cartesio X versus Bestinver en la crisis inmobiliaria.
Quien no se hubiera quedado con Cartesio X en estos momentos:

A largo plazo con mayúsculas, el riesgo es estar en Cartesio X (para un inversor que realmente no necesite el dinero y sea capaz de aguantar las bajadas muchas veces sanas y necesarias en el mercado).

Totalmente, y me extraña mucho cuando oigo comentarios de gente diciendo que los préstamos hipotecarios a tipo fijo a menos del 2 % van a ser causa de otra crisis / burbuja inmobiliaria, pues el problema no reside en el tipo sino en la solvencia del deudor.

Esto es lo que ha pasado en España desde entonces:

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Como ven, el comportamiento de los agentes privados es claro, pero todo aquel desmadre tuvo una resaca, y creo que hemos aprendido de ello.

Un saludo y muchas gracias por su hilo.

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Grandísimo post @agenjordi. Para enmarcar, y releer periódicamente, junto con otros grandes post de la comunidad. Verdaderamente una delicia de texto.
Es realmente un privilegio contar con sus escritos.

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Me gustaría comentar algo sobre su excelente artículo pero la verdad es que me es difícil encontrar nada especial que aportar que no haya dicho ya previamente en el foro, así que aprovecharé la ocasión para soltar una perorata sobre cosas que me han venido a la cabeza al leerle, eso sí, obviamente con mucha menor gracia que @CalimeroRex :stuck_out_tongue:.

Aún recuerdo cuando era un usuario novato en el foro. Sin querer desmerecer a otros compañeros, probablemente sus comentarios y los de @Cygnus hayan sido los que leía con más atención, los que más recuerdo y los que creo que más me han aportado en mi atribulado camino inversor. Gracias a ellos estoy seguro de que me he ahorrado errores de razonamiento y han contribuido en gran medida a que acabase quedándome por aquí castigándoles con mi arrogancia de vez en cuando, pero espero que aportando mi granito de arena en otros momentos.

Este artículo para mi es una especie de condensación de todas las ideas ud. ha ido elaborando sobre el riesgo en post dispersos que han ido formando un sendero empedrado que muchos hemos ido siguiendo leyéndole a diario. Sinceramente pienso que es usted la espina dorsal del foro, más allá de la exactitud o inexactitud de sus apreciaciones uno se mal acostumbra a que cuando escribe en +D probablemente vaya a obtener alguna respuesta que ponga en duda alguno de sus postulados por algún compañero del foro y suele ser usted una punta de lanza que evita que el foro se convierta en uno de tantos lugares donde abundan las opiniones y escasea la autocrítica o el trabajo duro que obliga a trabajar la solidez de los razonamientos y aportar pruebas para ser o no refutadas que son la base de un debate real y no solo un intercambio de opiniones. Este trabajo parte egoísta pero sobre todo altruista, solo nace del genuino gozo de pensar, algo que es escaso y nada fácil de encontrar y que cuando se comparte, nos mejora a todos. Al final, el tiempo que dedicamos y nos dedican otros es precioso y no es fácil encontrar lugares donde haya gente dispuesta a compartir ni su tiempo ni sus conocimientos de manera altruista, incluso cuando esto nos pueda exasperar momentáneamente.

Un placer.

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Estimado @AlanTuring , Lo ha clavado !!. Lo comparto al 100 %
Gracias

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Gracias a usted. Espero disfrutar de sus artículos en su blog aquí en +D y de sus comentarios habituales.

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Tras leerle, Agenjordi, solo puedo decirle que es una suerte disfrutar de su compañía, la suya y la de muchos otros. Hoy no toca soltar mis habituales tonterías, lo que he dicho siempre, un lujo de sitio y de acompañantes.

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Lamento que ese texto suyo haya llegado a mis manos demasiado tarde, de verdad que me hubiera gustado tenerlo en Alicia Regresa a Wall Street.
Comparto con usted unas líneas de Marco Lanaro, y que están en ese libro, que van en esa misma dirección que usted, tan magistralmente, apunta.

Existe algo más que diferencia al inversor común del inversor excelente. A mi manera de ver, tener este «algo más» es lo que marcará la diferencia en la carrera de cualquier inversor e implica entender y dominar los modelos mentales que rompen los paradigmas y que dan tanta fuerza al value investing.
El primer modelo mental se refiere a entender los dos riesgos reales y verdaderos de los inversores:

El riesgo de que los precios de las inversiones que SE TIENEN bajen.
El riesgo de que los precios de las inversiones que NO SE TIENEN suban.

La mayoría de los inversores se focalizan únicamente en el primer riesgo, pero el segundo es igualmente importante y grave. Entender este segundo riesgo es esencial, ya que hará que el proceso de inversión se vuelva fácil y racional y, además, con su poderosa lógica, destruirá otros modelos de inversión como el market timing o el análisis técnico, tan populares como inútiles y peligrosos

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Magnífico artículo, como todos los anteriores de esta serie. Es de esos que merece ser leído detenidamente y que se presta a una relectura de tanto en tanto.

Es la falsa sensación de seguridad que proporciona el ser un experto en un sector habiéndole dedicado muchas horas. Hay cantidad de situaciones imposibles de predecir y que pueden tener efectos considerables de forma que los análisis acaben quedando muy errados por más que en su momento parecieran bien argumentados y sólidos.

Efectivamente, ahí estan los temibles unknown unknowns.

Muy acertado en lo que comenta. A veces hasta tengo mis dudas de que el que solicita consejo tenga claros sus objetivos, con lo cual todo lo que sigue se convierte en una pérdida de tiempo para ambas partes.

Ya lo decía el propio Kahneman, que el conocer los sesgos no lo hacía más resistente a ellos que el resto de personas.

Decía P. Lynch que se había perdido más dinero tratando de anticipar las correcciones que en las mismas correcciones. Es probable que esté en lo cierto, aunque me pregunto cómo se habrá perdido más dinero, si anticipando correcciones o tratando de que no se escape ninguna oportunidad: el conocido FOMO.

Cuando las predicciones tienen consecuencias sobre el comportamiento de aquello que tratan de predecir es inevitable que acaben fracasando. Parece que en economía se olvida demasiado a menudo.

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Ante todo, le rogaría que intervenga más en +D, sus ideas hacen más valioso este foro financiero.

Lo más peligroso no es lo que no sabes, sino lo que piensas que sabes y no sabes.

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Por artículos como este vale la pena ser patreon de este foro :clap: :clap: :clap:

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Escritos como el suyo son los que dan sentido a +D, @agenjordi .

Siento una gran admiración por su capacidad de coger elementos que de manera separada pueden significar una cosa, pero que de manera conjunta forman un rico universo propio.

Me ha recordado a esta imagen, que si uno entorna un poco los ojos cambia considerablemente unos meros tacos de madera.

Enhorabuena, caballero.

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Exacto. Simplemente cogiendo la misma disciplina y mirando lo que opinaban los que había dentro de ella hace 20 años, ya se ve la supuesta predictibilidad de según que cosas que han terminado pasando al final.

Y precisamente parte del éxito de eso que nadie parecía ser capaz de predecir viene del otro punto que comenta.

el que la mayoría de empresas del sector no viera precisamente dicha posibilidad, es lo que hizo tan rentable tomar ese riesgo por parte de algunos. No obstante se suelen contar aquellos que salen bien y no aquellos, mayoría, que terminan en rotundo fracaso.

Si determinadas cosas ya son complicadas de intuir por parte de gente que conoce en profundidad la disciplina, para los que somos externos son simplemente brindis al sol, que podría ser ese concreto o cualquier otro .

No sólo de aquellos que piden consejo. Incluso de muchos de los que uno cree ya curtidos. A medida que se alarga una situación muy favorable sobre lo que sea, uno puede observar como parte significativa de inversores no precisamente novatos, empiezan a ver como razonables objetivos que al principio les hubieran parecido excesivamente ambiciosos o con exceso de riesgo.

En los mercados bajistas el efecto suele ser el contrario a medida que la situación se alarga.

O al revés. Precisamente el no ver o querer ver los riesgos que se están tomando, es lo que justifica que terminen pasando cosas que a posteriori parecen ridículas.

Algunos de los préstamos que se dan previos a una crisis gorda y que termina siendo uno de los factores que lleva a ella, precisamente se dan bajo la convicción que no habrá crisis gorda en un margen temporal largo. O cuando se producen apalancamientos muy significativos. En realidad este tipo de operaciones precisamente aunque los que las hacen lo nieguen, contiene una previsión macro significativa.

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En mi opinión fácil y racional son dos palabras que hay que ir con mucho cuidado con mezclar. Precisamente creo que aquí está una de las claves de la complejidad. Que algo por muy racional que sea no tiene porque ser fácil. Ni porque dar necesariamente mejores resultados que otras cosas menos racionales. Aunque sí en probabilidad.

A mi por ejemplo me sigue generando curiosidad la siguiente diapositiva que apareció en una de las conferencias de AzValor.

Precisamente por considerar que está hecha con cierto rigor intelectual. Igual es que me complico la vida y descarto la tesis que no esté hecho de esta forma.
Ya sé que a nadie le gusta remover en exceso en sus errores gordos. Ya sé también que es un error puntual y que hay otros aciertos significativos.

No me interesan tanto las implicaciones del error como la naturaleza del mismo. En el sentido sobre lo que puede llegar a hacer quebrar a una empresa que uno considera que sólo el valor de sus posesiones vale un 500% respecto al valor que cotiza. Una inversión muy racional pero que no ha resultado precisamente fácil.

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Tremendo post.

De todo lo expuesto copio algo que llevo pensando a mis 47 años.

“… Y luego que hay experiencias que no se disfrutan igual con 20 años que con 40…”

Pfff q verdad…

La vida hay que vivirla, y quizás nos marcamos objetivos demasiados exigentes.
Seguramente en algún momento del camino debemos parar y replantearnos los objetivos conseguidos y los futuros para disfrutar más del momento.

Conozco a personas que están en el extremo opuesto de pensamiento, cuyo único objetivo en la vida es vivir y vivir, pareciendo que la vida se les va a acabar el año que viene… Y también son muy felices.

LA VIDA es muy complicada, pero tambien muy CORTA.

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