Diálogos value (II)


#582

Estoy intrigado. ¿Cómo la hará? ¿En base a aportaciones tipo deep value? ¿o bien al más puro estilo calidad?¿Tendrá reparos en usar growth? ¿En qué ratio se apoyará para dilucidar si la acción de comentar en el foro está cara o barata? ¿Se dejará llevar por cantos de sirena y jugará al comentario timing? Buff… muchas decisiones difíciles tiene por delante.

Me callo ya y me vuelvo a la barrera no sin antes felicitarle por su nuevo estatus.


#583

Calle, calle, desde que oí decir a Álvaro Guzmán que el value y el growth no existen, que son dos partes de un mismo cuerpo unidas por la cadera, y que lo importante es saber valorar, estoy en un mar de confusiones, ahora el Deep Blue o el Deep Value, esto se está convirtiendo en un berenjenal, con lo fácil que es decir: “Yo me dedico comprar empresas de calidad a buen precio”. Ni value, ni growth, ni calidad, ni nada. Pero claro, supongo que se quieren distinguir entre ellos y a lo peor no hacen si no liar al personal. Menos mal que conforme vas subiendo de nivel (HABITUAL y todo eso) y sobre todo por la edad, como que te cuesta tomar menos todo tipo de decisiones. Mi padre, con 85 años, es catedrático en Ciencias de la Vida y me dice: “Ya verás, ya, a partir de cierta edad, como que lo vas a ver todo muy claro.” De hecho, para cuando yo voy, él ya viene.


#584

RESUMEN Y COMENTARIOS SOBRE “LOS CUATRO PILARES DE LA INVERSIÓN”-13

Hay que hacer notar que muchos de los comentarios y planteamientos de esta obra se refieren a la realidad financiera de EEUU, con lo que hay que tomarlos a cierta distancia.

Segundo paso: decidir el porcentaje de acciones extranjeras.

Según WIBE, es conveniente diversificar en el extranjero porque las acciones extranjeras suelen moverse en la dirección contraria a los mercados nacionales, o al menos no oscilan tanto en el rendimiento.

Algunas preguntas clave:

¿Cuál es la asignación más “adecuada” para las acciones extranjeras? Si se cree que el mercado global es eficiente, las empresas extranjeras contendrán el 60% de la exposición bursátil de la cartera. Y esto es más de lo que pueden digerir incluso los más entusiastas partidiarios de la diversificación internacional.

¿A qué podremos llamar una asignación de acciones extranjeras “razonable”? A una inferior al 50% del paquete de acciones de la cartera, teniendo en cuenta que las acciones extranjeras acostumbran a ser más volátiles que las nacionales en una base anual. Y además son más caras de poseer e intercambiar.

¿Qué consideran los expertos en torno a cuál sería la exposición “óptima” a las acciones extranjeras? La mayoría coincide en que ésta debería ser superior al 15% de los fondos de acciones e inferior al 40%.
Teniendo en cuenta que la rentabilidad a largo plazo de una cartera de acciones diversificada globalmente debería ser algo superior a una de ámbito puramente nacional, habrá períodos de entre diez y quince años en que la cartera global será menos rentable.

Al final de todos estos datos y porcentajes, me quedo con la reflexión final que hace WIBE: Sea cual sea la asignación que se aplique, la clave es mantenerse fiel a ella en los buenos y en los malos tiempos, además de reequilibrar frecuentemente al porcentaje meta.

Mi conclusión, como pequeño inversor en fondos de renta variable, es que es imposible acertar con el porcentaje adecuado en cuanto a la diversificación de acciones nacionales y extranjeras en un momento dado, y centrarse más en el sesgo del fondo hacia áreas geográficas: Europa, Asia, EEUU, España, Portugal, etc., tratando de inclinar/equilibrar la diversificación en base las regiones del mundo donde inviertan los gestores de los fondos. Al final, el % de las acciones a invertir en determinadas regiones, dependerá de que la suma de las acciones de los fondos de una cartera se incline hacia la región en la que queramos invertir, por ejemplo, tener fondos que en su conjunto mayoritariamente inviertan en Europa y menos en América o España.


#585

Hola,

Le pego unos pantallazos por si le son de utilidad. Los dos primeros, de Acemoglu y Bogle, relacionados; el tercero, de Marks, para que sirva de contrapeso.

Un saludo


#586

Hola, deme algo de tiempo, me acaba de pillar cerrando el portátil, me reclaman en el exterior :wink: Gracias por su aportación, lo voy a leer con detenimiento.


#587

Bueno, le voy a ser sincero. De los primeros pantallazos no acierto a comprender la relación que tienen con el comentario/resumen de mi post anterior sobre la constitución de una cartera según WIBE. De la parte en inglés, si me la traduce mejor, pero a mi lo que me interesa es su opinión como inversor de a pie sobre lo que dice WIBE y sobre las conclusiones que saco. Gracias.


#588

El sistema me avisa de que me acaba de caer otro premio, el del ENLACE POPULAR, vaya, y yo que quiero pasar inadvertido :laughing:


#589

RESUMEN Y COMENTARIOS SOBRE “LOS CUATRO PILARES DE LA INVERSIÓN”-14

Tercer paso: decidir el porcentaje de acciones de valor y de pequeñas acciones.

Según WIBE ya tendríamos formada el 80% de la cartera con tres clases de activos: un fondo/acciones nacionales, otro fondo/acciones extranjeras y los bonos a corto plazo. Las acciones de valor y las pequeñas acciones, aunque ofrezcan una rentabilidad extra, los beneficios que resultan de la diversificación hacia este tipo de activos es menos evidente.

Según Fama y French, la mayor rentabilidad de las acciones de valor es porque son más arriesgadas que las de crecimiento, ya que son más débiles y por lo tanto más vulnerables en épocas difíciles. Sin embargo, también las de crecimiento muestran sus propios riesgos particulares. Pueden subir de precio más de lo razonable, como sucedió a finales de los años noventa en las áreas de tecnología e Internet.

Por otra parte, es innegable que las acciones pequeñas son más arriesgadas que las grandes (son insustanciales, frágiles, poco margen de negociación), pero a largo plazo ofrecen una rentabilidad superior, sobre todo en el caso de las acciones de valor pequeñas.

Tres preguntas clave:

¿Qué porcentaje de la cartera debería tener acciones de valor pequeñas?

Dependerá de la cantidad de error de seguimiento que como inversor se pueda tolerar. Y puede que con un rendimiento inferior a los índices bursátiles durante largos períodos de tiempo.

¿Cuánto tiempo se está dispuesto a observar la baja rentabilidad de la cartera respecto al mercado antes de que la situación se revierta y ésta empiece a dar sus frutos?

Si no se está dispuesto a perder cuando los demás ganan con inversiones más convencionales, entonces las pequeñas acciones y las acciones de valor no tienen lugar en la cartera.

¿Cuál es el máximo que debería asignar a las pequeñas acciones y a las acciones de valor?

LA PREGUNTA DEL MILLON. En general se deberían poseer más acciones de alta capitalización que de pequeña capitalización. Y en el terreno de la alta capitalización, se debería tener un razonable equilibrio entre las acciones de valor y las de crecimiento.

¿Acciones de valor? ¿Acciones de crecimiento? ¿Qué pensaría WIBE sobre el debate entre la diferencia de este tipo de acciones? Actualmente, inversores value de toda la vida o los más recientes invierten en empresas que de entrada no son value, y cuando consideran que han alcanzado un determinado valor objetivo las venden. Yo me quedo con las palabras de Warren Buffet cuando dice que el value y el growth no existen, que son dos partes de un mismo cuerpo unidas por la cadera y que lo importante es saber valorar. En mi humilde opinión, creo que lo importante es comprar empresas de calidad a buen precio.

Cuarto paso: decidir el porcentaje de acciones a invertir en diferentes sectores.

¿Invertir en tecnología, automoción, bancos, aerolíneas y otros similares? Según WIBE, no vale la pena el esfuerzo si ya se invierte en un fondo indexado expuesto a todo el mercado. Además de que centrarse en determinados sectores puede llevar a que en el futuro no estén de “moda”.

Según WIBE hay dos sectores en los que valdría la pena invertir: en los bienes inmuebles y en las acciones de metales preciosos.

En cuanto a los bienes inmuebles, a pesar de su volatilidad, que podría plantear al inversor la preocupación de invertir en un activo que rinda en un momento dado muy por debajo del resto del mercado, sus beneficios históricos, así como su expectativa de rentabilidad futura que son probablemente comparables a los del mercado, aconsejan una exposición no más allá del 15% de la cartera.

En cuanto a las acciones de metales preciosos, tres son las razones por las que WIBE podría considerar interesante invertir en ellos:

1º-Las acciones de metales preciosos no guardan casi ninguna correlación con la mayoría de los demás mercados financieros mundiales. Durante una disolución global del mercado, tienen posibilidades de tener un rendimiento bastante bueno.

2º-Las acciones de metales preciosos serán rentables si la inflación aumenta amenazadoramente. En estas épocas inflacionistas los “bienes tangibles” tienden a ofrecer buenos resultados.

3º-Dicha volatilidad aleatoria de los bienes o activos trabajará en beneficio del inversor gracias a un mecanismo de reequilibrio, ya que se pueden guardar en una cuenta de jubilación y negociar con ellas sin exponerlas al gravamen de impuestos. Si se tiene la suficiente disciplina de operar a contracorriente del sentimiento popular, debería reportar un beneficio entre el 3-5% anual superior a la baja rentabilidad básica de este activo.

De todas maneras, WIBE aconseja que si el oro implica la pérdida de tranquilidad, es mejor no comprarlo, pero si se opta por invertir en él que suponga un pequeño porcentaje de la cartera.

WIBE, presenta diferentes carteras para diferentes tipologías de inversor y concluye que no hay manera de saber de antemano cuál es la asignación de activos óptima, y que lo importante es que esta asignación este adecuadamente diversificada y se comporte aceptablemente bien bajo la mayor parte de las circunstancias.

Como pequeño inversor, el trabajo principal, una vez determinado el horizonte de liquidez y el nivel de riesgo capaz de asumir, será la elección de una cartera de fondos que presente una diversificación entre activos arriesgados (acciones) y sin riesgo (por ejemplo, bonos a corto plazo), procurando que los activos bursátiles estén diversificados en torno a acciones extranjeras, nacionales (en menor medida) y valores inmobiliarios. La exposición a pequeñas acciones, de valor o metales preciosos dependerá del gestor y de la filosofía de gestión con la que se estará alineado con el fin de sobrellevar los malos momentos.

Nota: Antes de empezar la lectura del Pilar Dos: Historia de la Inversión, aconsejo volver a leer todos los resúmenes/comentarios como repaso de lo leído hasta el momento. Esto es lo que aconseja WIBE: leer setp by setp, entendiendo lo leído y analizando aquello que nos pueda servir para nuestra estrategía.