Las personas activas que mantienen a su familia con los rendimientos del trabajo lo hacen después de que la SS cobre las cotizaciones y Hacienda la retención a cuenta. Si les queda mucho o poco es otro tema.
Pues permítanme que opine que se trabajan menos horas, pero creo que de una “densidad” distinta
Yo también nací urbanita aunque llevo muchísimos años en entorno rural
No he vivido esa época a la que se refiere ud ni conozco las circunstancias, pero creo que las horas de hace unos años y las horas de hoy no cuentan igual
Me explico con un ejemplo: antes hacía suerte de leña en mi pueblo. Nos la ventilábamos en un fin de semana. Con motosierra y tractor, claro. Un día probé a tirar un pequeño rebollo a hacha y por supuesto aluciné con el esfuerzo/tiempo que se empleaba. No me salían las cuentas. Hasta que me explicaron que antes las suertes se hacían en meses. Muchos. Cada x días se subía con el burro, se tiraban un par de palos y para abajo. A otro ritmo. Lo mismo limpiar la reguera (que se hacía comunalmente) etc
Son pueblos ganaderos. Como bien dice ud hay que estar atento todas las horas del día de todos los días del año. Pero a otro ritmo. Y existe la presión de que si hay algún problema con los chotos se puede perder todo, por supuesto. Pero en conjunto no sé si es el mismo tipo de presión que la que puedo haber tenido yo siendo autónomo desde los 18 y pasando por muchas ocupaciones -hasta la estabilidad actual que agradezco enormemente- sin saber qué iba a pasar al día siguiente.
Y eso que yo soy y he sido un afortunado, no lo niego. Pero hay quien se maneja mejor que yo con la incertidumbre o el estrés, y yo tal vez lo cambiaría por más horas a otro ritmo.
No sé si me explico
Un saludo
Saludos cordiales @Telescopios y @Camacho113.
Desde luego que no me refiero a la gente que cultiva el campo y nos alimenta, pero me han recordado este libro:
ChatGPT ha escrito esta reseña:
Reseña de Bullshit Jobs: A Theory — David Graeber (2018)
Bullshit Jobs es un ensayo provocador del antropólogo David Graeber que desafía muchas de las suposiciones centrales sobre trabajo, productividad y significado en las sociedades contemporáneas. Su punto de partida es una observación aparentemente simple: una proporción sorprendentemente alta de personas siente que su trabajo no aporta valor real al mundo. Para Graeber, esta experiencia no es anecdótica ni circunstancial: es estructural.
Tesis principal
Graeber define un “bullshit job” como un empleo que el propio trabajador percibe como inútil o incluso dañino — es decir, un puesto que, incluso si desapareciera, nadie notaría una pérdida tangible en bienestar social o productivo. El libro se basa en miles de testimonios de trabajadores reales, así como en análisis económicos y sociológicos, para sostener que:
- Una parte significativa del empleo en economías avanzadas es funcionalmente redundante.
- El crecimiento de trabajos administrativos, de gestión intermedia, de relaciones públicas o de compliance no siempre se corresponde con el aporte social o productivo real.
- La clasificación tradicional de “empleo” como sinónimo de valor social está en crisis.
Clasificación de “trabajos basura”
Graeber propone una tipología para entender mejor estos empleos:
- Flunkies (Flunkies / Perros falderos): Posiciones cuyo principal propósito es hacer que otros parezcan importantes (por ejemplo, recepcionistas sin tarea real).
- Goons (Matones): Roles asociados con prácticas competitivas o agresivas, como ciertos tipos de lobistas, abogados de litigio, ejecutivos de marketing agresivo, etc.
- Duct tapers (Tapadores de fugas): Personas que resuelven problemas causados por sistemas mal diseñados.
- Box tickers (Marcadores de casillas): Trabajos centrados en reportes, métricas o documentación que sirven más a la burocracia que a la producción.
- Managers innecesarios: Cargos intermedios cuya función principal es supervisar supervisores.
Esta clasificación es útil no solo como crítica moral, sino como herramienta analítica para observar dinámicas organizativas en empresas y estados.
Evidencia y estilo
Graeber no ofrece un análisis cuantitativo exhaustivo al estilo económico tradicional; su enfoque es mezcla de antropología cultural, historia y ensayo crítico. Utiliza relatos de trabajadores, datos fragmentarios y referencias históricas para establecer patrones. Esto ha sido recibido con entusiasmo por lectores interesados en la sociología del trabajo, pero también ha generado críticas por parte de economistas que desean evidencia estadística más rigurosa.
Contribuciones clave
1. Redefinición del valor laboral
Graeber obliga a replantear la idea de que todo empleo “que paga” necesariamente contribuye al bienestar colectivo.
2. Crítica a la mitología del trabajo
El libro cuestiona narrativas dominantes —como la moral del trabajo duro, el valor intrínseco del empleo formal, o la eficiencia del mercado laboral moderno.
3. Efecto psicológico
Explora el impacto emocional de tener un trabajo percibido como inútil: sentimientos de alienación, resentimiento y vacío existencial, que van más allá de la mera satisfacción profesional.
Críticas y limitaciones
- Carencia de datos cuantitativos sólidos: Algunos críticos argumentan que la definición de “bullshit job” es subjetiva y difícil de operacionalizar para estudios empíricos.
- Generalización cultural: La obra se basa en gran medida en contextos occidentales; su aplicabilidad universal puede ser limitada.
- Estilo polemista: Aunque eficaz para provocar reflexión, la narrativa a veces prioriza la crítica sobre la construcción de soluciones concretas.
Conclusión
Bullshit Jobs es un texto crítico, inquietante y estimulante, que desafía supuestos profundamente arraigados sobre trabajo, valor y dignidad. No pretende ser una economía del trabajo clásica, sino una crítica social radical que invita a reconsiderar qué tipos de empleo realmente merecen apoyo y cuáles responden a dinámicas burocráticas, corporativas o simbólicas más que a necesidades sociales genuinas.
Para lectores interesados en trabajo, capitalismo, cultura organizacional o antropología económica, es una obra que no pasa desapercibida y que ha generado un amplio debate en torno a cómo concebimos el valor del trabajo en el siglo XXI.
No sabía si poner esto aquí o en el rincón del humor.
https://x.com/i/status/2045806523486552129
Me voy a autocensurar para no soltar un exabrupto sobre este ser.
Yo veo ya que van a querer montar un fondito para empezar a tomar participaciones en todas las empresas del IBEX.
Más intervención estatal seguro; dudo mucho que inviertan en el MSCI World.
A él lo que le interesará será montar un chiringuito con un consejo de administración potente en el que enchufar a sus “compromisos”.
Como si hay que retribuirles por “asesorías globales orales” estilo Zapatero. Que pena que el dominio Análisis Relevante lo tenga ya cogido Julito, encajaba perfecto.
Porque diversificar como el fondo noruego si puedes comprar acciones de las empresas de TU país y letras del tesoro de TU país para intentar tener un fondo de pensiones para los ciudadanos de TU país. Cuando la economía de TU país es de “Champions League” (como algun inquilino de la Moncloa dijo) todo irá bien, pero cuando sea de la “Conference League”…
Hace tiempo ya que todo lo relacionado con este personaje, las decisiones que está tomando y hacia dónde nos llevan esas decisiones dejó de tener la más mínima gracia.
Saludos cordiale.
Respecto a las acciones porque es mejor tener un universo más amplio. Muchas veces el Ibex y el continuo han ido rezagados respecto a otros mercados.
Respecto a la deuda pública, un fondo de previsión puede evitar los riegos del propio país comprando deuda soberana de otros.
Por otra parte, replicar el MSCI World y comprar deuda con vencimiento próximo mientras el riesgo esté controlado ya es suficirnte
Sr @Buso supongo que entendió la ironia de mi anterior comentario ![]()
Evidentemente, totalmente de acuerdo con ladiversificación (
style) y en contra de poner todos los huevos en la misma cesta.
Saludos cordiales.
Pues no la entendí. ¿+D da un premio al más tonto? Lo quiero. ![]()
Sobre el problema que supone la presión que pone Alemania sobre sus pensiones, me pareció muy interesante el libro Las guerras comerciales son guerras de clases: Cómo la desigualdad distorsiona la economía--Michael Pettis, Matthew C. Klein
Aunque sea sólo una parte del análisis del problema, como una bajada de los gastos sociales llevó a una mayor necesidad de ahorro y a un menor consumo interno. Eso se tradujo en mayores flujos de ahorro inversor hacia fuera que terminó invertido en malas condiciones en los activos de los países periféricos de la zona euro.
Especialmente en economías muy grandes, forzar mucho el ahorro interno suele tener capacidad de introducir desequilibrios en otras economías.
Cuando el envejecimiento fosiliza el ahorro
Para muchos, los recursos llegan cuando ya se han tomado, o frustrado, buena parte de las decisiones financieras relevantes que tomamos a lo largo de nuestra vida
El hecho de centrar una parte del objetivo de la inversión en poder vivir en la fase de jubilación sin necesidad de una pensión pública tiene este tipo de consecuencia lógica.
Si uno se acostumbra a descontar todas las posibles ayudas públícas, o una parte de ellas, una persona jubilada, a menos que tenga ya un número considerable de millones de euros, tendrá poco sentido que invierta en activos con posibles plazos de retorno largos como es la renta variable. Al menos parte significativa de su patrimonio.
En estas cosas las habituales reglas de inversión en USA y muy presentes en libros de inversión, como lo de la relación de la cantidad de RV de una cartera relacionada con los años, aunque nosotros a veces las vemos como algo extraño, son la consecuencia normal de un sistema donde la cobertura social es mucho más débil.
También merece una reflexión interesante cuando una persona se pone a elaborar carteras para sus padres con una notable cantidad de renta variable. Ahí es fácil que pueda aparecer desalineación de intereses entre los objetivos de la persona mayor y la persona más joven. No estoy diciendo que el objetivo de alguien deba de ser petarse todo su patrimonio antes de morirse pero cuidado con los plazos de inversión a medida que uno va ganando años y uno es realmente consciente que hay entornos donde los plazos se pueden alargar mucho. Exigir una austeridad importante tiene mucho menos sentido vital a medida que uno va sumando años y va acumulando un notable patrimonio. Hay quienes lo llevan/llevamos bastante de serie pero eso no necesariamente es una cualidad ya cuando financieramente no es necesario.
Como muestra la historia del burro del gitano:
Es conocida por todos la historia de cierto vendedor ambulante que, obsesionado por reducir al máximo los gastos de su negocio, decidió suprimirle el forraje a su burro.
El desagradecido animal no tomó en cuenta las poderosas razones financieras de su dueño para negarle el pienso y… cuando por fin parecía que se había acostumbrado a no comer, tuvo la desfachatez de morirse de hambre.
¡¡¡Ahora que por fin había aprendido se muere!!! … se lamentaba el gitano.