Una gran recomendación de @Ruben1985 , como de costumbre.
Aunque es inevitable que el libro en ocasiones caiga en ello, y los propios lectores podamos estar condicionados, creo que su gracia está en su intento de análisis de ciertas situaciones más allá del posible debate ideológico sobre aspectos del funcionamiento de la economía global.
Insiste en ciertas ideas que ya aparecen por ejemplo en el libro: Las grietas del sistema-Raghuram Rajan y también podemos ver en él una versión adaptada a la situación actual de la paradoja keynesiana del ahorro.
En economía distinguir entre causas y consecuencias no suele ser nada fácil y aquí el planteamiento más bien insiste en intentar ver las consecuencias en otros lados de determinadas actuaciones de países y/o elementos económicos con capacidad de distorsionar el conjunto.
Aunque para los países invidivuales es una ventaja que la economía sea abierta, no hay que olvidar que el sistema en conjunto es una economía cerrada y para que un país pueda adoptar un determinado rol es necesario que otros puedan adoptar el rol contrario.
Para que haya exportadores netos es necesario que haya importadores netos y los ahorros, para terminar aportando valor, requieren que haya donde invertirlos de forma razonable. Políticas que pueden tener mucho sentido para aportar mejoras a un país se pueden complicar notablemente a medida que se generalizan de forma parecida a como un tipo de inversión exitosa puede terminar siendo un desastre a medida que acude allí exceso de capital. O a medida que un país se hace más grande y próspero las implicaciones de mantener cierto tipo de políticas puede generar distorsiones más graves en otros.
La estructura económica mundial actual termina provocando que muchos países adopten políticas para favorecer sus exportaciones penalizando el consumo interno cuando en un sistema global no existe esta opción y no queda otra que intentar restaurar ciertos equilibrios. Ello termina provocando que el mercado americano actúe como consumidor de último recurso debido a que su moneda es considerada como activo refugio y el destino de parte significativa de los beneficios que obtienen los países exportadores.
Pero eso tiene una notable capacidad de distorsionar el propio mercado americano como demostró la crisis subprime.
Los autores insisten en que a veces el gasto excesivo no viene tanto de conductas derrochadoras sino de que volúmenos de ahorro muy grandes terminan provocando necesidades de colocar ese dinero en forma de deudas de otros haciendo que sus condiciones sean muy laxas. En la crisis subprime, por ejemplo, la necesidad de colocar gran cantidad de capital de inversores hacían que las condiciones llegaran a un punto sin ningún sentido.
Esa cantidad de ahorros grandes hace también que el valor de muchos activos se incremente notablemente sin implicar eso necesariamente un mayor atractivo de esa inversión. Eso también tiene capacidad de distorsionar expectativas de que se va a lograr con ello. Significativo donde comenta que Alemanía ha tenido notables problemas para gestionar bien sus inversiones exteriores.
También en que dada la situación de desequilibrio que se encuentran ciertas parámetros del comercio es normal que algunos países terminen pretendiendo tomar medidas unilaterales, como los aranceles. Que sin embargo lejos de solucionar el problema igual lo terminan agravando.
Libro recomendable de leer en mi opinión para tener una visión distinta de ciertas cuestiones económicas aunque sería un error, como de costumbre, quedarse únicamente con su visión. Una cosa es creer que ciertas cosas se tienen que reequilibrar y otra muy distinta saber como hacerlo sin que la cosa se desequilibre por otra.
Como reflexión final cuidado con terminar siendo muy restrictivo con el propio consumo dado que es fácil que ese exceso de ahorro termine yendo, ni que sea parcialmente, a financiar consumo de personas que es cuestión de tiempo que no lo puedan devolver o a proyectos que difícilmente pueden tener un retorno satisfactorio. Y es que a veces nos olvidamos de las condiciones de la demanda y, si hay menos dinero para gastar en proporción, termina siendo necesario transferirlo de alguna forma para ello, sea más o menos voluntaria.
