Pensar rápido, pensar despacio - Daniel Kanheman

Subo este libro a la biblioteca porque es uno de mis favoritos y creo que hay que tenerlo al menos para leerlo una vez cada cierto tiempo.

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Acabo de leer el libro y no me había dado cuenta que ya los habíais añadido. He escrito este resumen:

Pensar rápido, pensar despacio es un éxito premio Nobel de Economía Daniel Kahneman y explica cómo es el proceso de toma de decisiones del que forman parte raciocinio y emociones, algo intrínseco en la inversión puesto que debemos decidir qué, cuándo y cuánto comprar y vender y sufrimos tanto cuando perdemos como cuando dejamos pasar que nos permitiría aumentar nuestros beneficios.

Daniel Kahneman, catedrático de Psicología en Princeton, nació en Tel Aviv en 1934 y está especializado en el área de la psicología cognitiva.

Junto con su colaborador Amos Tversky desarrolló la Teoría de las Perspectivas o de aversión a las pérdidas dentro de la Teoría de Juegos y confirmo que los seres humanos tendemos a preferir pequeños beneficios asegurados que otros mayores inciertos aunque la probabilidad vaya en contra nuestra.

Compartido con Vernon Smith recibió el Premio Nobel de Economía por sus estudios acerca de la influencia de la psicología en la economía y por lo que se refiere a la elección de unas u otras decisiones en situaciones en la que la incertidumbre está presente.

En esta obra el autor indica cómo funciona nuestra mente al tomar decisiones porque no solo hay una componente racional puesto que la evolución nos ha preparado para tomar decisiones muy rápidamente aunque no sean buenas decisiones si parece que nos alejan de posibles peligros. Este proceso se repite en la economía y también en las inversiones. Es frecuente tomar decisiones rápidas y erróneas en situaciones de incertidumbre, es decir, situaciones que entrañan riesgos.

Los estudios demuestran que las mejores oportunidades de inversión las aprovechan quienes consiguen mantener utilizan el conocimiento acumulado y la lógica y no su intuición y sus emociones lo que es muy frecuente.

Los dos sistemas de pensamiento

Kahneman considera dos formas de pensar:

  • Pensar rápido (sistema 1)
  • Pensar lento (sistema 2)

El sistema1 o pensamiento rápido es automático, emocional, no utiliza el raciocinio, su función es escapar de un peligro. Entonces, crea emociones, sensaciones, intuiciones e intenciones que en un mundo hipercomplejo da con reacciones y respuestas incorrectas.

El sistema 2 o pensamiento lento es reflexivo, racional y lento porque exige un proceso mental que sopese beneficios e inconvenientes.

El primero origina respuestas a los estímulos que no sabremos explicar mientras que el segundo responde después de tener en cuenta las situaciones. Aunque estemos convencidos de que nuestras decisiones son racionales en la mayoría de ocasiones son las emociones las que tiene más importancia que los razonamientos y habitualmente se comenten equivocaciones por lo que él llama sesgos cognitivos.

A continuación se relatan los sesgos cognitivos que más hay que tener en cuenta en las inversiones.

En Pensar rápido, pensar despacio se tienen en cuenta varios sesgos. Entre otros estos son los más importantes:

  • El efecto halo
  • La heurística de la probabilidad
  • El sesgo retrospectivo
  • El efecto ancla
  • El Efecto de arrastre
  • El sesgo de confirmación
  • Una excesiva confianza
  • El miedo a las pérdidas

Efecto halo

Es la generalización que se basa en nuestras apreciaciones; la tendencia que tenemos a que nos agrade o nos disguste todo en una persona u objeto según una sola cualidad. Es característico del sistema 1 y es una manera d el pensamiento rápido para simbolizar el mundo. La apariencia y el talante de una persona nos induce a estar de acuerdo u oponernos a sus opiniones.

Este sesgo nos induce a juzgar un fondo sin apenas tener conocimiento de él porque alguien que apreciamos nos lo ha recomendado, porque su pasado ha sido rentable… Elegimos solo por una impresión superficial o incluso falsa. Para evitarlo se debe estudiar y entender el producto que elijamos.

Heurística de la probabilidad

Todos solemos dar más importancia a la información más cercana o más emocional, este es uno de los pilares de la publicidad, hacer familiar un producto. Es sesgo muy habitual que provoca que se compre caro cuando después de una larga serie de noticias favorables y que se malvenda cuando el mercado entra en pánico por el aluvión de malas noticias. Este sesgo se controla tomando decisiones que se centren en el producto y no en las circunstancias del mercado.

Sesgo retrospectivo

Cuando un evento ya ha sucedido demasiados son quienes afirman que ya lo habían predicho. Especialmente cuando su decisión aunque se basara en el azar resulta acertada. Es muy sencillo explicar por qué algo ha ocurrido, realmente, poco importa si la explicación es correcta. En las inversiones solemos fiarnos de los expertos que han acertado en el pasado y creemos que pueden predecir el futuro.

Efecto anclaje

Confiamos en informaciones que conocemos y las tomamos como referencia, aunque no estén contrastadas, en otras palabras, consideramos algunos antecedentes como anclas. En las inversiones, un error común es aferrarse a un producto y asumirlo como referencia para el futuro. Por ejemplo, si un producto dobla su valor pensaremos que lo compramos barato y ahora está caro sin considerar por qué se a doblado su precio. Del mismo modo si cae creeremos que estamos perdiendo un valor que no podremos recuperar y nos inducirá a vender.

Efecto arrastre

Esto ocurre cuando nos dejamos llevar por lo que hacen la mayoría. Esto hace que algunos productos se pongan de moda y se compre o, por el contrario, que como nadie los quiere no queramos tenerlos nosotros tampoco

Sesgo de confirmación

En general preferimos que nos den la razón a que nos la rebatan. Por eso nos cae bien quien opina como nosotros y sus consejos nos parecen buenos. Debemos decidir conociendo y entendiendo un producto, no tiene sentido que escuchemos a quienes nos son simpáticos porque nos dan la razón

Exceso de confianza

Después de haber tomado decisiones acertadas tendemos a creer que el mérito ha sido nuestro y confiamos en exceso en que nuestras decisiones son correctas. En las inversiones sabemos que hay periodos en los que todo sube y periodos en los que todo baja. Poco importa nuestro criterio en esas circunstancias, pero nos inducirá a pensar que somos capaces de discriminar o que siempre lo hacemos mal. Hay que disfrutar los éxitos y, sobre todo, aprender de los errores.

Aversión a la pérdida

El daño que producen las pérdidas supera por mucho la alegría de beneficios iguales. El miedo a la pérdida y el sufrimiento que produce dirige nuestro comportamiento prefiriendo asegurar pequeñas ganancias sin arriesgarse a sufrir pérdidas, pero sabemos que a largo plazo la inversión en renta variable es la más rentables si se toman las consideraciones básicas de prudencia de elegir valores fuertes y diversificar.

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Estoy empezando con el libro. Ya conocía parte de la historia de otros libros.

Sin embargo me ha parecido brillante ya una cuestión que aborda en el prólogo y que seguramente los inversores estamos más que habituados: nuestro cerebro tiende a cambiar cuestiones difíciles que no sabe responder por cuestiones más fáciles que sí sabe responder o puede intentar responder pero que no son iguales a la inicial.

Creo importante precisamente saber distinguir la naturaleza del riesgo que suele suponer este hecho y como, en no pocas ocasiones, estamos muy convencidos de haber logrado una resolución satisfactoria de una cuestión, que sin embargo tenemos tendencia a olvidar como el proceso no ha sido precisamente muy coherente intelectualmente hablando.

Especialmente cuando estamos enfrascados en debates debemos de ser muy cuidadosos en no caer en falsos maniqueismos que precisamente intentan abordar gran multitud de posibles alternativas, claves su análisis para intentar al menos valorar ciertos riesgos, en una simple disyuntiva entre nuestra opción y otra opción extrema que ya nos hemos encargado de deformar peyorativamente.

No es de extrañar que nos parezca que nuestra solución es la única posible si ya hemos suprimido en nuestro proceso las demás. Sin embargo esto es muy posible que nos lleve luego a tomar decisiones perdiendo de vista precisamente que la probabilidad que no terminen saliendo es significativamente superior.

Comentábamos estos días con @Ruben1985 precisamente la tendencia ultimamente a vincular los tipos de interés con el diferencial growth-value. Uno puede encontrar lógica dicha explicación y ver como últimamente parece existir una relación notable entre uno y otro. Sin embargo suele bastar un repaso histórico a la cuestión para ver como dicha simplificación es de un recorrido teórico muy limitado y que probablemente esté simplificando incorrectamente una cuestión donde hay varios factores que pueden terminar pesando mucho y que no estamos considerando.

Aquí en este enlace pueden ver un análisis de dicha supuesta correlación/descorrelación y ver hasta que punto son sostenibles ciertas narrativas (fuente encontrada como de costumbre por @Ruben1985 que es quien tiene el buen hábito de revisar en todo tipo de fuentes hasta que punto ciertos hechos son históricamente consistentes más allá de que puedan funcionar en determinados periodos).

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