Las cosas que no sabemos que no sabemos

El libro VERTIGINOSA ADAPTABILIDAD DE LOS MERCADOS FINANCIEROS UNA EXPLICACIÓN EVOLUTIVA de LO, ANDREW W. se abre con una curiosa historia real de percepción que salva la vida de una persona, no viene al caso contarla, quien tenga intereses puede leerlo, pero viene al caso para centrar un hilo sobre las diferencias entre la realidad percibida y la existente, que por supuesto distan mucho de parecerse. De la misma forma que en el hilo Inversor, razón e intuición se trata cómo la intuición trabajada desde el punto de vista artístico nos puede desvelar lugares donde no se llega apelando a la razón, siendo la intuición el único camino de acceso con mayor o menor incertidumbre por ejemplo una obra de arte, un poema, una sinfonía, etc… igualmente podemos tratar aquí la realidad existente versus la percibida, con nuestras limitaciones humanas, sesgos físicos, mentales y sociales, centrándonos esta vez en la naturaleza y en hechos biológicos, sistemas complejos, ecosistemas y otros órdenes que funcionan ajenos a nuestra percepción limitados por la naturaleza que no es dada al nacer. Se puede citar a Taleb o a Lo, Andrew para acudir a ejemplos donde los análisis de conjunto se refuerzan con la fragilidad del individuo del conjunto, Taleb por ejemplo nos hace ver que la fragilidad de un restaurante hace antifrágil al conjunto de los mismos, otros ejemplos similares e inquietantes se pueden leer en el citado libro de Lo.

Como individuos dentro del conjunto estamos limitados en el mejor de los casos a lo que se denomina “círculo de competencia”, como si ese conocimiento fuera importante o suficiente para tomar decisiones de inversión, visto así lo podemos denominar la realidad que percibimos, que dista mucho de ser la realidad existente que es la que realmente nos interesa conocer de forma más profunda, ahí no llegan nuestras percepciones pero no quiere decir que no existan asuntos de importancia fuera de ese círculo, nuestros límites están por ejemplo en nuestros ojos: en el rojo y el violeta, pero existen infrarrojos y ultravioletas aunque nos lo percibimos visualmente por nuestra naturaleza, tenemos ahí un sesgo visual, igualmente nuestro límite de audición va de los 20 a los 20.000Hz por abajo infrasonidos y por arriba ultrasonidos que no podemos oír por limitaciones, todo esto son barreras que nos impiden alcanzar la realidad, pero existen, están ahí, algunos percibidos por animales mejor dotados naturalmente para ciertos menesteres que los humanos:

https://youtu.be/8c2e2vxDZvk

Se ha citado uno de los podcast “que no se sabe lo que no se sabe” pero es importante, no obstante saber que lo que no se sabe existe y no puede ser ignorado, por ejemplo el funcionamiento de un ecosistema es algo complejo y equilibrado, la introducción o aniquilación de una determinada especie viva del mismo, sea animal o vegetal puede afectar a todo el ecosistema, dañarlo irreparablemente o incluso destruirlo, reducir todo al círculo de competencia es quedarse en una realidad parcial, la que uno piensa que puede manejar o percibir, salir del círculo es importante, Ortega y Gasset o Charlie Munger nos contarían las bondades del conocimiento multidisciplinario, todo vale, hasta la brujería si quieren, si bien debemos centrárnos en un todo que no seremos nunca capaces de percibir, pero que de ninguna forma podemos ignorar.

Quizá la naturaleza nos ofrezca ciertas respuestas.

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Co*o!!! El de “mundo desconocido”!!! :joy::joy::joy:

A ese hay que invitarlo a un podcast!

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No me sonaba este libro y le he echado un ojo en Amazón, porque el título prometía.

Si es una fracción de bueno que lo que me han dejado leer merece la pena, me lo acabo de agenciar.

Les recomiendo que le echen un vistazo porque les gustará

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El libro toca muchos palos y es muy extenso, hay muchas cosas que dan para reflexionar, aquí una presentación por el autor:
https://youtu.be/__teQiAK0dg

Las cosas que no sabemos que no sabemos algunas veces no las sabemos porque se han perdido, así de simple, alguna vez sí se supieron, no obstante puede que en la actualidad con el colectivo con el que nos relacionamos, los autores que leemos o las interacciones sociales que tenemos nos mantengan en la ignorancia. Actuar sin saber a ciencia cierta el motivo por el que lo hacemos, de dónde surge, cuál es su razón de ser, quién se beneficia de ello o simplemente el motivo de ciertas actuaciones a veces entra dentro de la inercia del comportamiento. Es por ello que en estos casos es conveniente acudir a los demás, a veces vivos, profesores, compañeros, conocidos, mayores o incluso jóvenes, otras veces el conocimiento está en los muertos y debemos usar los libros, la historia, la filosofía o cualquier forma de buscar el origen y la verdad de la información perdida. Para poder hacer esto lo primero es detectar un patrón (paradigma) de información perdida, un ejemplo es el experimento de los monos y las bananas donde se produce un castigo a cinco monos cada vez que uno intenta alcanzar las bananas en una escalera, el comportamiento deriva en que si uno intenta alcanzar las bananas los otros le pegan una paliza antes de que todos reciba el castigo, con el paso del tiempo se retiran uno a uno los monos originales por monos nuevos que no recibieron el castigo grupal, curiosamente al retirar el último mono con el conocimiento original permanece el comportamiento y se pierde el conocimiento, aunque ya se ha eliminado el castigo que lo motivó .

https://m.youtube.com/watch?v=rIhFb1EI7Sk

Por otro lado esta misma sociedad que induce comportamientos y se olvida del origen de los mismos, puede ser de alguna forma “moldear” con un patrón de comportamiento por imitación, dando lugar a actitudes sociales heredadas del grupo provocando un efecto “manada”, estas actitudes pueden ser buenas, neutras o dañinas, por lo tanto asumir un comportamiento sin cuestionar su efectividad y la consecuencia de su uso masivo nos puede llevar a un efecto multiplicador que sature y revierta las consecuencias de nuestra actuación individual de forma masiva sobre todo el conjunto, esto es muy peligroso en el entorno actual de internet, en el cual los rápidos flujos de información existen, a veces sin contrastar su veracidad o bondad, parece que Keynes (cita de wikipedia) la usó como ejemplo de transformación de información positiva, pero en el entorno actual el flujo de la información puede ser negativo e incluso interesado.

Hay incluso cierta ambigüedad sobre el origen de esta historia:

https://youtu.be/EMRMUJ3QLKA

Por lo tanto, ante un comportamiento individual podemos pensar si hay algo social que no conocemos que nos impulsa a ejecutarlo, quién se beneficia y qué tenemos a favor y en contra.

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… y siguiendo con el comportamiento social, las cosas que no sabemos que no sabemos a veces no las sabemos porque no se deben saber, sí, no es una errata, socialmente no se debe saber ni tener determinadas formas de comportamiento o pensamiento fuera del académico, correcto, reglado e ilustrado, vulgarmente llamado “de libro” o “de manual”. En la infancia no ocurre esto pues está demostrado que antes de la socialización la creatividad es enorme, una vez se llega a la etapa adulta, la sociedad, los complejos, “el conocimiento” o incluso la ignorancia se las lleva el viento para sumirnos en lo admitido y admisible, de esta forma sutilmente se mata la creatividad innata del ser humano, cualquiera que en la etapa adulta quiera pensar por sí mismo y ser creativo no solamente tiene esta tarea entre las manos, tomar esa aptitud le llevará además a ir en la contra una y otra vez y salvar obstáculos y opiniones sociales, institucionales, laborales, etc… muchas veces se encontrará con situaciones similares a las realizadas por Solomon Asch o Milgran en sus experimentos, donde el peso y la presión del entorno social es más fuerte que el convencimiento propio, la sociedad es modelada para vencer poco a poco el malestar que ello genera sumiendo el pensamiento personal en algo modelado, digno de la novela de Orwell 1984, la forma de llegar a ello es insidiosa, lenta pero muy efectiva.

Los doctores George Land y Beth Jarman realizaron un estudio entre 1968 y 1985 en el que se demostraba a través de un test usado por La NASA que entre los tres y cinco años los niños mostraban un nivel de genialidad del 98% siendo perdido paulatinamente hasta el 2% en la edad adulta:

https://youtu.be/SLq44BQ2LzQ

En la película “El señor Ibrahim y las flores del Corán” un chaval realiza pequeños robos recurrentes en la tienda de comida de Ibrahim, con los pequeños robos sisa de la cuenta de la compra que le encarga su padre, Ibrahim, dueño de la tienda, sabe que le roba y lo permite de forma recurrente. Un día Ibrahim, no molesto por los robos sino por la falta de imaginación del chico, le comenta al chaval que sabe de los robos, y que si lo va a hacer lo haga con su ayuda, este le aconseja cambiar unos productos por otros, por ejemplo , mezclar vino bueno con vino de mala calidad para hacerlo pasar por bueno rellenando la botella del primero, Ibrahim, le hace ver al chaval que el valor de la creatividad genera dinero de forma mucho más sutil que el simple robo. Sin llegar a estos extremos del engaño, todo es mejorable con la creatividad, y se trata de que no nos apaguen la creatividad “los que saben”, los que enseñan, los que escriben, pues la mayoría de las veces nos están invitando a no pensar, no quieren que descubramos lo que no sabemos, pues hay un peligro real de que lleguemos a saberlo. Saber si estamos actuando por conformidad social o por convencimiento personal es una de esas cosas que no solemos saber, la causa suele ser el entorno fuertemente condicionante en que nos movemos, si nos aislamos del entorno y usamos nuestra creatividad podremos llegar a donde no quieren que lleguemos, a lo que no sabemos que no sabemos.

En sus últimos escritos Taleb habla mucho sobre esto, la burocracia académica nos invade, nos titula, nos autoriza, libros para ser tal o cual cosa, quizá alguien escriba el Quijote del siglo XXI contra tanto libro de caballería.

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