Lo primero de todo quisiera resaltar que este autor de pensamiento claramente neokeynesiano se moja bastante, siendo sus puntos de vista muy marcados, no se limita a describir lo que hay, sino que da reiteradamente su punto de vista sobre lo que se tendría que hacer.
El autor ha trabajado en temas de vivienda para los gobiernos de Navarra, (Gerente de la empresa pública de Vivienda), País Vasco (Viceconsejero de vivienda) y para el Ayuntamiento de Barcelona (Gerente de vivienda).
Considero que el autor sabe mucho de lo que habla, solo por eso ya vale la pena leerlo. Luego cada uno ya verá sus propuestas más o menos apropiadas según su punto de vista.
El libro consta de cuatro partes:
- El problema.
- La historia española (inmobiliaria, desde el franquismo hasta hoy).
- Las soluciones.
- ¿Por qué no lo solucionamos?
Para mi opinión todas interesantes, sobre todo las dos últimas, de las que intentaré darles unas pinceladas.
Empezaré con unos párrafos del propio autor de la parte 3:
“Recuerden la regla de los tres 30%: 30% vivienda fuera del mercado, en la que la gente gaste menos del 30% de sus ingresos para pagar unos precios un 30% inferiores a los de mercado”.
“Necesitamos un servicio público de vivienda que garantice que el derecho constitucional a la vivienda se puede disfrutar en la vida real con independencia del patrimonio.”
“Verse forzado a escoger solo entre lo que ofrece el mercado (inmobiliario), no es libertad. Máxime, en un mercado que, recuerden, no es como el de los coches, que aspira a producir vehículos para todos los bolsillos, sino que es un mercado que aspira a que las personas pobres y clases populares los atienda el Estado para que el mercado se centre en la demanda más solvente”.
También del autor en la parte 4:
“Cuanto más a largo plazo y contenido el precio al que opere una empresa inmobiliaria, mayor apoyo público debería recibir esta actividad, entre otras cosas, a través de una fiscalidad favorable”
“En las grandes áreas urbanas españolas, el gran problema es el comportamiento depredador de una buena parte del rentismo inmobiliario. Añado que es un rentismo boomer de clase media y media-alta. Lo cual no quiere decir que determinados capitales golondrina, muy agresivos desde hace más de una década en Barcelona, no estén dañando diversos tejidos españoles urbanos. Algo incuestionable”.
“Cada vez menos particulares y empresas controlan un porcentaje mayor del mercado de alquiler.”
“Las borracheras de ladrillos son mucho peor que las de alcohol. Los efectos duran muchos años y los sufren sobre todo las personas más modestas”
“Los problemas sociales devienen problemas generales solo cuando alcanzan a las clases medias. Y ya estamos ahí. Hace tiempo que estamos en ese punto.”
“Antes o después, en vivienda haremos las cosas bien. Y si no es por justicia social, lo será por mera supervivencia económica. Antes o después, el ladrillo social, asequible, colaborativo, verde, innovador, de largo plazo e industrializado, florecerá”.
El autor en su libro hace referencia a que las políticas de vivienda desde el franquismo hasta hace muy poco eran de viviendas protegidas desclasificables en pocos años. Y que eso fue bueno para las generaciones Boomers 1946–1964 y Generación X 1965–1980, ha generado una situación muy mala para las generaciones posteriores, algo así como pan para hoy y hambre para mañana.
La vivienda de propiedad pública, si no se privatiza, pasa de generación en generación, pero la Vivienda protegida desclasificable en pocos años no.
El autor hace mucha referencia al tema de las diferentes generaciones.
En Barcelona el 40% de las personas viven en alquiler, de ellas el 75% no espera recibir una vivienda en herencia.
Lo que puedan aportar Papa y Mama (términos en negrita empleados por el autor), será muy determinante en la calidad de vida habitacional de sus descendientes. Eso generará una mayor desigualdad y una menor cohesión social, que según el autor será muy conflictiva.
El autor propone muchas cosas, pero básicamente:
- Construir mucha vivienda pública no desclasificable.
- Construir vivienda en la que el suelo sea público, la vivienda es privada, pero al fallecer el propietario la vivienda vuelve ser pública.
- Captar vivienda privada cedida temporalmente (de forma voluntaria) por un precio de alquiler tasado, en convenio público, con prestaciones públicas para el propietario a nivel de rebajas fiscales o subvenciones varias, protecciones de impago, defensa legal, etc., para uso público, el inquilino lo decide el Estado)
- Las medidas de control de alquileres las considera literalmente como un “torniquete” necesario para la situación actual.
Javier Burón hace muchas comparativas con la política de vivienda que se hace en los diferentes países europeos avanzados, para mostrar el atraso español en materia de vivienda. Afirma que estos países llevan gastando sobre un 1% del PIB en políticas de vivienda desde hace muchos años, según él eso marca la diferencia, pues un parque público de vivienda no se hace en un año.
Burón también entra a valorar las posibilidades de implementación de las políticas de vivienda teniendo en cuenta el mapa político actual español, su pronóstico es que el problema en sí, va a forzar a los políticos de diferentes ideologías a tener que actuar quieran o no. Dice que hemos pasado de no tener ni idea del problema a estar sobreinformados sobre él.
Como valoración final, he de decirles que me ha gustado mucho, me ha servido para comprender mejor el sector de la vivienda en España.
Si pueden soportar su carga ideológica, pues la palabra regulación sale muchas veces en el libro, yo les recomendaría su lectura, son menos de 300 páginas de letra gorda y el autor es muy irónico y socarrón en muchas ocasiones.
Un saludo para todos Ustedes





