No deja de sorprenderme que, ante situaciones apocalípticas, escenarios Mad Max y resto de aquelarres de devastaciones varias, el resumen final es que solo sobrevivirá el Bitcoin.
Imaginen el escenario: ciudades en ruinas humeantes, total falta de los más elementales servicios públicos, sanitarios y asistenciales, sociedades vagando en busca de alimentos o espacios supuestamente protegidos, violencia extrema, pillaje …………………………………… y en eso, un par de tipos con sus cacharritos electrónicos supuestamente intercambiando bienes por Bitcoins como si tal cosa, sin infraestructura de ningún tipo, ni siquiera el mercado que marca el cambio de la criptomoneda. Recuerden que en Negociudad todo era intercambio de bienes físicos o habilidades humanas y, lo más valorado, la mierda de cerdo. Da que pensar en general y, muy especialmente, en particular, si han probado el jabugo.
En este tipo de escenarios sencillamente no hay seguridad, solo supervivencia y, por lo dicho, nada como un Remington Magnum 44, el argumento definitivo para marcar el cambio deseado al Bitcoin, lo trates de vender, comprar o intercambiar, especialmente si el contario solo lleva un tirachinas.
En su día opté por el oro, entendía que daba seguridad y, a lo largo de los años, he llegado a tener oro físico con un peso total de casi un kilo, pero me equivoqué en el “asset locatión”. No me salvará del hambre, todo lo contrario, me la provocará, porque el oro de más fácil extracción está en los empastes de mis muelas y, sin ese soporte, el primer mendrugo obtenido en el intercambio me destrozará la dentadura. No quiero ni pensar en otras adquisiciones para las que tenga que destinar el oro de las prótesis de mis meniscos, la chapa craneal que cubre un occipital, la punta izquierda reconstruida de la cadera y la montura de las gafas, llevar cristales de 8 dioptrías como si fueran dos monóculos no lo ha conseguido ni Charlie Rivel gesticulando.
PD. - Helm, insisto, es Ud. un provocador. Que sepa que le animo a ello.
Buena salida y entrada de año a todos los foreros.