Es curioso, porque todo el mundo da por sentado que va a haber una corrección, debida a la alta tasa de endeudamiento de las naciones, y a su facilidad para imprimir dinero gratuito. Pero la realidad es que:
-
No sabemos si va a llegar, o no. Y miren ustedes que yo también lo veo muy probable. Pero dicen que las grandes correcciones son aquellas que no se esperan.
-
Si llega la corrección, a lo mejor el motivo no es la deuda, puede ser que venga originada por cualquier otra cosa, o confluencia de cosas.
Y luego, está el hecho de ponerse la venda antes de la herida. Cosa totalmente legítima, al fin y al cabo, todos queremos proteger nuestro patrimonio, yo el primero. Pero en este sentido, parece que la única opción es el Bitcoin, con el permiso del oro para los “negacionistas de Bitcoin” (permítanme ustedes la expresión, y espero que no se lo tomen a mal). Pero ¿por qué la mejor opción, o escapatoria, ha de ser Bitcoin? ¿Por qué no podrían ser, por ejemplo los activos inmobiliarios? O algo aun más descabellado, los terrenos agrícolas*.
Pues eso, que yo creo que no lo sabemos, y que, aunque sea legítimo intentar proteger y desarrollar nuestros ahorros, no tiene tanto sentido el martirizarnos intentando predecir el futuro.
Decir, que yo sí que llevo algo de BTC, no por el posible pelotazo, cosa que me haría muy feliz, sino por una posible “catástrofe” donde BTC pudiera salir eventualmente fortalecido. Sin embargo, no me he decidido a comprar oro, aunque a veces he estado caliente con la idea.
*Noten ustedes que la cabra siempre tira para el monte, pero qué le vamos a hacer, soy así 
Que tengan ustedes un buen final de año, y un muy feliz 2022, que al final, eso es lo importante, ser feliz.