Me parece muy interesante el ejercicio y, mirando la metodología del INE, creo que se puede llevar un paso más allá.
La única modificación que haría para que la comparación fuese homogénea es cambiar el denominador: el IPC no pondera el carburante sobre los ingresos familiares, sino sobre el gasto de consumo. Creo que es interesante tener también esa perspectiva.
Por poner números y sin pretender describir a la familia media: si un hogar consume el 90% de sus ingresos, ese 6%-12% sobre ingresos que Vd. calcula se convertiría aproximadamente en un 6,7%-13,3% de su cesta de consumo.
Así la diferencia empieza a verse bastante bien. Con sus cifras, una subida del 18,5% de la gasolina aportaría aproximadamente 0,37 puntos a una cesta donde pese el 2%, pero entre 1,2 y 2,5 puntos a un hogar donde pese entre el 6,7% y el 13,3%. Para el gasóleo, con +30,2%, estaríamos hablando aproximadamente de 0,66 puntos con un peso del 2,2%, frente a unos 2- 4 enteros porcentuales en esa cesta doméstica hipotética.
Naturalmente el 90% de consumo sobre ingresos es solo un supuesto para hacer visible el mecanismo; para calcular una familia concreta necesitaríamos su gasto total real.
Ahí está lo interesante de su planteamiento: el IPC oficial puede estar perfectamente calculado y la inflación que experimenta un hogar concreto ser bastante distinta y esto no es ninguna contradicción. Lo que cambia no son necesariamente los precios que observamos, sino los pesos con los que los vivimos.
Por completar el paralelismo, si agrupamos gasolina y gasóleo, los pesos que Vd. cita sumarían un 4,2%; si hablamos de un hogar que utiliza uno de los dos combustibles, entonces sí compararía su peso personal con el 2,0% o el 2,2% correspondiente