Los ricos no pagan IRPF: Claves para afrontar el debate fiscal - Carlos Cruzado y José M. Mollinedo

Los ricos no pagan IRPF: Claves para afrontar el debate fiscal - Carlos Cruzado y José M. Mollinedo

Advertencia a los posibles lectores, este libro podría causar molestias: Los autores son muy Keynesianos y están a favor de una recaudación fiscal a la altura de otros países europeos situados más al norte de nuestro país.

Este libro lo leí hace unos pocos meses, destacaría que te da una visión de la Agencia Tributaria muy crítica, desde dentro, pues los dos autores son Técnicos de Hacienda.

Me llamo la atención que los autores explican (si no recuerdo mal), que la distribución de los recursos inspectores de dicha agencia se distribuyen siguiendo una distribución 80/20.

80% de los recursos de inspección van a revisar el IRPF (hacienda somos todos), con un fraude levantado medio de 1000 euros por defraudador.

20% de los recursos de inspección van a revisar grandes fortunas y grandes empresas.

A mi el libro me gustó, es pequeño, está escrito sin casi tecnicismos y hasta llegué a reírme en algunas partes del libro.

La reseña que viene en Amazon da una idea muy adecuada de lo que es el libro.

Para despedirme les citaré una frase que nos dijo una vez un profesor, en clase de una asignatura de introducción a la fiscalidad, no la olvidaré nunca: En España no nacen niños y niñas, nacen defraudadores y defraudadoras.

Un saludo para todos Ustedes.

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A mi siempre me gusta decir un poco en broma (y un poco en serio) que los peces pequeños defraudamos en defensa propia.
Tampoco es que sean muchas las herramientas que tienes en el medio de la pirámide, entre los que son tan grandes que no tienen barreras y los pequeños que -literalmente- no tienen nada que perder.

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“En España el que no roba ni jode es porque no tiene dónde” decía mi abuela.

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Al margen de que, en mi caso, me veo con bastante punto keynesiano, no he oído jamás una declaración de GESTHA, de manos de Carlos Cruzado, que sea equilibrada y no esté condicionada por sus ideales.
De hecho hasta los propios keynesianos como el economista Jose Carlos Díez es de los mayores críticos de GESTHA.

Lejos de entrar en polémicas, porque suelo desconfiar de los que pronuncian las palabras “Justicia social” (no hay cosa más sesgada que tener que poner un apellido a la palabra Justicia), entiendo que cada cual defiende su parecer con las herramientas que tiene. La de economistas que, entiendo saben de economía, son incapaces de elaborar en su mente que el interés compuesto también les aplica a los ricos.

Este es un ejemplo claro del sesgo del que suelen comentar los autores. Hablar de recaudación fiscal en vez de esfuerzo fiscal. Ya hay que tener “mala leche” :slight_smile: (igualmente podría estar yo sesgado, en mi caso no me creo en posesión de la verdad. Pero al menos creo tener buena intención).

Preguntado a ChatGPT este tema el resultado es:

El “esfuerzo fiscal” mide la carga tributaria de un país en relación con su capacidad económica, ajustando la presión fiscal según el nivel de renta per cápita. A continuación, se presenta una lista de países europeos ordenados de mayor a menor esfuerzo fiscal, basada en datos disponibles hasta 2024:

  1. Bulgaria
  2. Croacia
  3. Grecia
  4. Hungría
  5. Rumanía
  6. Portugal
  7. República Checa
  8. Letonia
  9. Eslovenia
  10. España: Con un esfuerzo fiscal un 17% superior a la media de la Unión Europea.
  11. Italia
  12. Francia
  13. Alemania
  14. Suecia
  15. Luxemburgo
  16. Suiza
  17. Irlanda: Presenta el menor esfuerzo fiscal, con un 82,2% menos que España.

Es importante destacar que, aunque España tiene una presión fiscal inferior a la media europea, su esfuerzo fiscal es superior debido a su menor renta per cápita. Esto implica que, en relación con su capacidad económica, los contribuyentes españoles soportan una carga tributaria más elevada que la media de la UE.

Este análisis subraya la importancia de considerar no solo la presión fiscal bruta, sino también el esfuerzo fiscal, para evaluar la equidad y sostenibilidad de las políticas tributarias en diferentes países.

En mis tiempos también tuve algún que otro profesor amargado :slight_smile: que se pasaba la presunción de inocencia por dónde le venía en gana. Juzgar a la gente se nos da de maravilla.

En cualquier caso, todo libro y análisis tiene su punto de realidad verdadera. A nadie se le escapa que muchas fortunas escapan del fisco del que el resto de mortales somos presa. En este sentido prefiero ser optimista y pensar que muchas de las personas que han generado riqueza y por lo que gracias a ellos muchos estamos pagando nuestras facturas, en su mayoría son buenas personas y compensan con creces el coste de oportunidad fiscal.

No he leído el libro, pero si a usted le ha resultado práctico lo pondré en la lista para leer. Si fui capaz de comenzar con Thomas Piketty, este parece bastante más abordable :slight_smile:
Gracias por su reseña.

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Buenos días:

Afortunadamente tuve pocos líos con Hacienda, pero alguna vez que tuve que pasar por allí saqué una conclusión clara: prefiero tratar con Inspectores antes que con Técnicos.

Saludos.

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Apreciado MMA:

Gracias por su respuesta.

Paso a comentar algunos aspectos:

En el libro comentado se mezcla el relato de la historia y el presente de la Agencia Tributaria con los puntos de vista de los autores, que como bien comenta, tienen unos sesgos bastante marcados.

Si lo acaba leyendo, le recomendaría que se centre más en el relato e ignore el punto de vista de los autores, para que se le haga más digerible.

El tema del sesgo en las ciencias sociales daría para hablar mucho, todos los autores tienen sesgo en mayor o menor medida y con mayor o menor disimulo, desconfíe del que hable de economía y diga que no tiene sesgo.

Hace años yo me leí Camino de Servidumbre de F. Hayek (Escuela austriaca) y Libertad de Elegir de Milton Friedman (Neoconservador de la Escuela de Chicago), de un tirón, de cara a entender sus puntos de vista y la verdad es que fue duro, pero siempre aporta ver de donde vienen otros puntos de vista.

Hace poco en una librería encontré un nuevo libro titulado:

Camino de libertad, de J. Stiglitz, como verá, el título no se ha elegido al azar, no lo he leído todavía, pero por lo que pone en la contraportada del libro seguro que el enfoque es totalmente contrario a los dos libros citados, el autor con más de 80 años busca dejar su legado de pensamiento económico y político, que, seguro que es el opuesto al de Hayek y Friedman, eso sí, los tres con el Premio Nobel de Económica.

En lo referente a la presión fiscal y al esfuerzo fiscal, en el caso de España lo más urgente bajo mi punto de vista es la lucha contra la economía sumergida, pues si toda ella aflorara, habría que ver que números salían a nivel global.

En lo referente al libro El capital del Siglo XXI, de T. Piketty, hay que tener presente que el libro se podría dividir en dos partes:

  • El análisis histórico de la desigualdad en el mundo, tanto de patrimonio como de renta. Solo por los gráficos ya merece la pena verlo. Que ha recibido muchos elogios y muy pocas críticas.
  • El punto de vista del autor sobre lo que habría que hacer hoy para reducir la desigualdad creciente desde los años 80, aquí no hay consenso y hay opiniones para todos los gustos, ese encendido debate hizo que se vendieran muchísimos ejemplares de un libro de economía de 700 páginas.

Un placer conversar con Usted.

Un saludo para todos Ustedes.

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Es el punto. Coincido con usted. De hecho es como trato de leer, y/o de que Alexa o ElevenLabs me lea los libros (últimamente más acostumbrado a que en trayectos aproveche para estas cosas).

Si antes hablo de Piketty, me sale usted con esto ahora :slight_smile:
Me he hecho muy mayor para estas cosas, lo reconozco. Que igual tienen más interés desde el lado de pensamiento y filosofía que otra cosa. Pero, no le siente mal a nadie, me dan a estas alturas mucha pereza.

Es una realidad segura, desde luego. Que levante la mano el libre de culpa.
Quizás tiene algo que ver que no se siente tampoco que los impuestos sean utilizados de forma eficiente como en otros países. Pero igualmente pienso que cada vez hay menos y que de alguna forma, todo acaba pagando IVA en el consumo final.

Es algo que en mi cabeza no logro entender.
A mi me parece “normal” que la desigualdad sea cada vez mayor. El interés compuesto aplica a todos por igual.

Yo tengo 1 y mi jefe 100. Me saca 99
Pasan 10 años.
Yo tengo 2 y mi jefe 200. Me saca 198
A mi me da igual lo que tenga mi jefe, yo he crecido.

Nadie comenta lo “iguales que nos volvemos todos” cuándo hay un crack bursátil y los dueños de sus empresas “pierden decenas de miles de millones”. Es curioso, me da por pensar que para ser “más iguales” los ricos deben quebrar :slight_smile:
No sé, supongo que he tenido educación de valorar la libertad y meritocracia.

Sin duda, del gráfico que más tendría que hablarse es del pobreza. Que los ricos sean cada vez más ricos y acaparen un porcentaje muy alto es irrelevante si el resto vive con dignidad.

No me lo terminé. Lo comencé…
Y tengo que decir que fue por tema emocional, porque creo que este hombre escribe desde la bondad para el objetivo glogal de un mundo más igual (desde luego que soy defensor del modelo europeo que nos hemos dado pero de lejos), pero me estaba poniendo de los nervios que sus soluciones las entendiera como de envidia y apropiarse del esfuerzo de los demás como si fuera un derecho.
En qué día se eliminó la palabra solidaridad , como un referente de compartir en libertad por las de Justicia social con el derecho de apropiarse de lo ajeno. Como digo… supongo que estaré sesgado. En mi caso vengo de familia humilde, mis abuelos vivieron en autarquía prácticamente, y tengo total respecto por el esfuerzo del prójimo. Sobre todo porque no me duelen prendas en decir que yo no tengo esa cosa de sentirme bien por trabajar y realizado profesionalmente. Al igual que Fernando Fernán Gómez, si hubiera sido heredero, sabría como no hacer nada perfectamente.

Le agradezco su comentario

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En este debate de más o menos impuestos nunca, o pocas veces, he visto que se hable de lo que el sufrido contribuyente recibe a cambio de lo que paga.

Evidentemente prefiero más impuestos, pero con sanidad y enseñanza públicas y de calidad, que menos impuestos, pero con sanidad y enseñanza mediocres, por no decir deficientes. Lo mismo con autopistas, seguridad y un largo etc.

No es lo mismo estar en un país con alto nivel de impuestos, pero dónde no tengas que pagar por tu cuenta un colegio de calidad para tus hijos, ni una mutua médica, que estar en otro dónde al pago de impuestos debas sumar colegios, mutuas médicas, etc., etc. En este caso la simple comparación de cargas impositivas no tiene ningún sentido.

Y, en otro orden de cosas, uno puede percibir que recibe servicios mediocres y no tener la menor confianza de cómo, y en qué, se gastan sus impuestos. En este caso la tentación de hacer lo posible, y a veces lo imposible, por pagar menos es evidentemente muy fuerte.

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Supongo que no usan el esfuerzo fiscal porque no es un indicador fiable.

Preguntado a ChatGPT por el esfuerzo fiscal:

El esfuerzo fiscal tiene sus limitaciones y no siempre es un indicador fiable, sobre todo en países con un PIB distorsionado, como Irlanda.

:small_blue_diamond: ¿Por qué puede ser engañoso?

:one: El PIB no siempre refleja la riqueza real de los ciudadanos

  • En países como Irlanda o Luxemburgo, el PIB es muy alto porque muchas multinacionales tienen su sede allí, pero la riqueza no se queda en la economía real.
  • Para corregir esto, a veces se usa la Renta Nacional Bruta (RNB) per cápita, que es una medida más realista de los ingresos disponibles.

:two: No considera la estructura impositiva

  • Dos países pueden tener la misma presión fiscal, pero distribuir los impuestos de manera diferente.
  • Si en un país los impuestos recaen más sobre el consumo (IVA) y en otro sobre la renta del trabajo, el esfuerzo real de los ciudadanos cambia.

:three: No mide la calidad de los servicios públicos

  • Un país con impuestos altos pero buenos servicios públicos (sanidad, educación, transporte) puede ser más justo que uno con impuestos bajos y muchos gastos privados.
  • En este sentido, comparar esfuerzo fiscal sin considerar lo que reciben los ciudadanos a cambio es un análisis incompleto.

:small_blue_diamond: ¿Qué alternativa es mejor?

Si se quiere analizar la carga real sobre los ciudadanos, algunos economistas prefieren:
:heavy_check_mark: Presión fiscal sobre la RNB per cápita (para evitar el PIB inflado).
:heavy_check_mark: Carga fiscal efectiva (qué porcentaje de su renta pagan realmente los ciudadanos en impuestos).
:heavy_check_mark: Comparar impuestos con el nivel de servicios públicos (para ver el retorno de los impuestos).

Los organismos internacionales, como la OCDE, el FMI o la Comisión Europea, no suelen usar el esfuerzo fiscal como un indicador principal porque, como hemos visto, tiene limitaciones importantes. En su lugar, prefieren otras métricas más precisas para analizar la carga impositiva y su impacto en la economía.

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Eso es así. El ejemplo de Irlanda lo refleja perfectamente.
Supongo que no habrá un indicador que esté plenamente en la realidad.
Tengo amigos en otros países que pagan más porcentaje de impuestos, pero el neto que les queda después de impuestos ya lo querría yo de bruto :slight_smile:
Lo que tengo claro es que en España en entornos de clase media, si tengo la constancia de que el esfuerzo fiscal refleja mejor la realidad que la carga impositiva. Más que nada porque… me aplica directamente con lo que vivo en la realidad, indistintamente de lo que opinen los organismos oficiales :slight_smile:

Pero no niego que nunca habrá algo que refleje la realidad no siendo la comparación con un mismo a lo largo de una serie (como en alguna ocasión hemos comentado en los podcast con Javier Díaz-Giménez).

En este caso, sobre todo en el tercer punto, no puedo estar más de acuerdo y me lo ha puesto usted más a favor de lo que pienso. Ya le agradezco la reseña.

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Yo lo veo de la siguiente manera.

Los servicios públicos (en España y en general supongo que en todas partes):

  • Te los venden como un Toyota.
  • Funcionan como un Tata.
  • Cuestan como un Mercedes.

Y el que funciona como un Mercedes cuesta como un Bugatti.

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Estoy de acuerdo con el título.

Los ricos pagan IVA e IS. El IRPF lo pagan los asalariados (el rico pues sobre la pasta que se reparta a nivel persona física).

Saludos.

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Vamos a partir de la idea de que el propio sistema requiere cierto nivel de gasto para el mantenimiento de estructuras y servicios básicos y para ello necesita recaudar impuestos. Y no voy a meterme en esto porque habría mucho que discutir al respecto, pero vale, en términos generales acepto pulpo como animal de compañía.

Para mi la pregunta es: ¿hace falta gastar más o hace falta gastar mejor? En un sistema con tantas capas y complejidad, el dinero va capilarizando y diluyendose en mil y un recovecos, con idas y venidas y de un organismo a otro, de arriba a abajo y de derecha a izquierda. La trazabilidad desde el presupuesto grueso hasta el céntimo que llega a este o a otro detalle es francamente difícil. Pero ahí, para mí, está la madre del cordero. En una maquinaria que funciona con tanta inercia y tan enormemente gigantesca, ¿como pararnos a hacer procesos de mejora si tampoco hay necesidad ni incentivo para ello? ¿cómo controlamos y decidimos la forma de gastar mejor cada euro? Pues no se hace. Y lo fácil es pedir más, cobrar más, crecer más e ir alimentando un sistema cada vez más grande, menos ágil y más costoso.

Y al final ponemos el foco en que hay que aumentar gasto y acusar a unos o a otros porque no pagan lo suficiente. Se señala a los vigilados y no al vigilante, que es al que deberíamos fiscalizar sin quitarle ojo. Y si quisieran un euro más deberían justificarnoslo con mil y un detalles y suplicar por él. No olvidemos que no usan su dinero, sino el nuestro.

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En mi opinión el problema no es el sistema en sí, sino la sociedad en la que está instaurado.
Por ejemplo, el sistema público de sanidad es un sistema que, en teoría, debería funcionar, el problema es que por un lado tenemos a un buen porcentaje de profesionales que abusan de él de alguna forma (desde el celador que no mueve un dedo porque “no es su faena” o se van a las dos a casa en lugar de a las tres porque a las dos entra el turno de tarde, hasta el médico especialista que cuela a sus pacientes de la privada en el turno de la pública para determinadas pruebas) y, por otro, los usuarios/ciudadanos que también abusan de él (cuántas discusiones tuve en mi época con algún abuelo porque quería una cita urgente con su médico porque se le había acabado la receta del paracetamol).
No voy a entrar en la sanidad privada porque también soy usuario y también tiene su historia.

En mi opinión, cualquier sistema que se quiera implementar en la sociedad del lazarillo de tormes sólo va a funcionar en la medida en que se pongan mecanismos de supervisión, lo que difícilmente va a ocurrir si el “auditor” (si es que lo hay) no se quiere ganar la “enemistad” de sus compañeros y de los subvencionados.

Resumiendo: aumentar el gasto en un sistema público corrupto, que no deja nadie atrás (con sus beneficios y problemas), o aumentar el gasto en un sistema privado cuya financiación depende de políticos corruptos. Difícil decisión.

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Recuerdo un caso que acabo en los tribunales porque los celadores discutian con las auxiliares de enfermeria y enfermeras sobre quien era el encargado de pasar a la embarazada desde su cama a la silla de partos.

Teniendo en cuenta las palabras utilizadas en los protocolos , las disquisiciones eran bizantinas :

¿ es equivalente una cama a una camilla ?
¿ es equivalente la silla de parir o la mesa de quirofano?

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Eso llegó a los tribunales porque no hablamos de una empresa privada.

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Bueno, lo pagan algunos asalariados, en el país del Lazarillo de Tormes sigue habiendo gente muy espabilada.

Les recuerdo que vivimos en ese pais en el que ni mas ni menos que el hermano del Presidente del Gobierno elude tributar en España aun generando aqui todos sus rentas del trabajo (y para mas inri en el sector público…no fear :joy::joy:)… y oiga a AEAT le parece fenomenal (en este caso claro, e incluso respalda actuaciones tan pulcras y éticas con informes sin firma, que luego se descubre que fueron realizados por cargos de AEAT de sospechosa designación política…).

No es magia, son tus impuestos.

No hay más preguntas señoría…ahora todos ustedes prueben a hacer algo así, a ver que pasa…

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Un intercambio de ideas de lo más interesante. Más que conclusiones concretas creo que es interesante pararse a reflexionar sobre cuestiones como justificia, funcionamiento económico, igualdad, solidaridad, etc.

Quizás lo que veo que falta en las redes por definición cuando se debaten estos temas, es ir a buscar a los clásicos como ya han tratado muchas de esas ideas y como al final muchos argumentos teóricos tienen sus limitaciones prácticas.

Una parte importante de la reflexión.
Quizás lo complicado es definir si eso es posible (o es sostenible) bajo el paraguas en el que funciona la economía en particular y la sociedad en general.

No digo que haya una respuesta clara a la cuestión. Vamos si el que vive con dignidad se conformará con ello y no tenderá a cierto odio al rico, o el rico bajará el umbral de que considera vivir con dignidad y no intentará justificar tomar ciertas acciones que perjudiquen o puedan perjudicar esa dignidad.

De hecho cuando digo rico debería decir cualquiera porque no está claro que a su escala no se tomen decisiones de tipo parecido. Aunque claro el efecto final sobre el sistema de cada individuo es distinto.

Precisamente el gráfico que ha puesto muestra algo importante en este tema. Y es que las crisis económicas no van de cuanto se pierde, especialmente si es de forma temporal, sino si uno tiene riesgo de volver a caer dentro de eso que se llama pobreza extrema.
Un riesgo significativamente mucho peor que no la cantidad absoluta de dinero que se pueda perder.

Quizás otra reflexión importante del gráfico ese es si uno daría por bueno estar ligeramente por encima de ese dinero que marca el límite de entrar en esa consideración o no.
Vamos que dar por bueno ese resultado, que sin duda es mejor que lo que se tenía antes, cuando uno no lo aceptaría, también dice algo acerca de la propia forma de abordar el problema.

Luego la razón de que se haya mejorado igual no es tan fácil de establecer aunque sin duda es mucho mejor que otras formas de abordarlo que se jactaban de hacerlo mucho mejor.

Efectivamente pero cuidado que a veces los que se quejan de que no se les aplique eso, luego no están igual de dispuestos a aplicarlo ellos según el tema tratado.

Basta ver como cambian el discurso de libertad y similares, algunos, en cuanto aparece el tema de la inmigración.

Keynes tuvo el mérito, o demérito, según se mire, de intentar incorporar ciertas consideraciones sociales a la propia base del funcionamiento de la economía. En lugar precisamente de abordarlo en otra actividad, pretendía incorporar como se comporta la gente según toda clase de disciplinas sociales
a la hora de tomar decisiones económicas.

Lo que quiero decir es que al final la justicia es una serie de normas aprovadas por una sociedad y todo el mundo presiona para llevarlas a su terreno. Y aquí los discursos sobre la libertad y las normas toman gran importancia. Porque es importante intentar definir como de define libertad y como se define cuando eso va a terminar afectando negativamente a un tercero.

No creo que sea casualidad que algunos que se quejan de lo de la justicia social como intento de imponer más normas, también se quejen del exceso de regulación, que en este caso es quejarse de que la justicia no es tal en forma no tan distinta del que hacen los de la justifica social.

Entiendo que los cálculos de desigualdad se hacen en % y eso en el caso que comenta no cambia.

Una vez más, lo complicado no es ni el caso de su jefe, ni el suyo ni el mío.
Lo complicado suele ser salir de las dinámicas que generan ciertas situaciones de pobreza alta (diría que incluso sin necesidad de llegar a las tasas esas de pobreza extrema) y es que en esas situaciones sí que se suele complicar mucho tomar decisiones que en otras situaciones son mucho más fáciles de tomar.

Relfexionarmos, yo el primero, en base a un supuesto comportamiento de las personas en según que situaciones pero luego resulta que no es ese el comportamiento que terminan teniendo, ni el que posiblemente tenderíamos a tener nosotros en su situación.

De hecho es curioso por ejemplo como analizamos nosotros el hecho que una persona cobre 400 euros de ingreso mínimo vital en un foro de finanzas y la realidad de esas personas que tiene poco que ver con el análisis que hacemos nosotros.

Si va al uso que se hace de esa palabra solidaridad en cuanto sale el tema de la financiación autonómica verá como el concepto tiene bastante menos del matiz místico que se le quiere dar en otras ocasiones.

Efectivamente usted es de lo más rico a nivel personal y en lo otro está razonablemente bien.

Y como usted creo que somos varios aquí en +D que tenemos la suerte de disfrutar de esa condición.

Sin embargo no todo el mundo en el mundo puede decir lo mismo. Unos porque su condición económica es mucho más precaria y otros porque creo que su riqueza personal va por otro lado.

De hecho no deja de ser curioso como por un lado uno espera justicia en según que cosas , como por ejemplo en el respeto de su propiedad privada o en el respeto de sus derechos básicos como a la vivienda, pero luego no ve de igual forma cuando se quiere pasar por el forro ciertas normas que igual terminan perjudicando a un tercero.

Está muy de moda, y no precisamente sólo entre los ricos, quejarse sobre ciertas supuestas injusticias que le afectan a uno pero luego cuesta aplicarse lo mismo cuando uno ha de hacer algo.

Vamos que en lugar de preguntarse si el mundo es justo o tal o cual cosa es justa, hay que preguntarse lo que uno hace para que lo sea cuando tiene que tomar una decisión. Lo cual tiene poco de fácil y mucho de cierta dosis de hipocresía que uno lleva muy adentro.

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Hace poco nos recomendó Vd. “El mito del capitalismo” y ahí se reflejaban algunas críticas bastante duras sobre este libro por parte de organismos internacionales, financial times y economistas, que cuando volvieron a tratar los datos no conseguían reproducir los resultados de Piketty.
Me quedé con la idea de que había recibido bastantes críticas y bien argumentadas aunque sólo hacía mención de ellas en una página.
Por último agradecerle siempre sus recomendaciones de libros

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Saludos cordiales, @Agenjordi.

Pero si el que gana 100 gasta 90 y el que gana 200 gasta, p. ej., 160 el más pobre dispone también proporcionalmente de mucho menos que el más rico para ahorrar e invertir.

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