Me ha gustado este concepto de “ventana dorada” cuando tus hijos tienen entre 3 y 12 años, y como prepararte antes para ese momento, así como tener en cuenta que el tiempo se va liberando después de esa “ventanada dorada”. Lo dejo traducido aquí:
Le decimos a la gente joven de nuestra sociedad que el final del arcoíris es jubilarse a los 65.
Deberíamos decirles: «va a haber una ventana dorada, corta pero preciosa, desde más o menos los 3 hasta más o menos los 12 años de tus hijos, en la que no solo serán fáciles (comparados con los biberones y los pañales), sino que serán unas criaturitas maravillosas y te va a doler el corazón estar lejos de ellos demasiado tiempo. Así que prepárate en tus veintitantos, en lo económico y en lo profesional, para poder darle flexibilidad a ese capítulo de tu vida».
No hay una segunda oportunidad para vivir la «ventana dorada». Y, en mi caso, volcarme de lleno en ella ha hecho que todo lo demás en mi vida me parezca bastante insignificante en comparación. He cometido muchos errores como padre, pero lo que no voy a tener es el arrepentimiento de haber estado distraído y ausente durante estos años formativos. En algunos casos eso ha exigido sacrificios económicos (rechazar cierta oportunidad profesional que habría implicado mudarnos), pero personalmente no me arrepiento en absoluto.
También oigo a gente ambiciosa y con éxito, con un hijo de 4 años, decir: «he perdido la ambición, estoy completamente inmerso en la paternidad». Al menos en mi caso, y en el de varios amigos míos, vuelve. No se puede mantener a raya a una persona ambiciosa, y si llevas ese fuego dentro, pasar demasiados martes por la tarde en el parque acaba resultando una tortura.
Mis tres hijos están cerca de los 13, 11 y 9 años, y es muy distinto de cuando tenían 7, 5 y 3. Este verano, por ejemplo, dormían hasta las 11 de la mañana y yo tenía de 6 a 12 sin ataduras para trabajar (estar en horario del Pacífico ayuda), luego otra buena ventana de 7 a 11 de la noche, pero podía estar presente en el corazón del día; y además hubo semanas en las que estuvieron en campamentos de baloncesto, etc. Se va haciendo más fácil, tu tiempo se libera otra vez (cosa que también tiene su punto de tristeza), pero he vuelto a trabajar con la misma intensidad que antes de tener hijos, simplemente porque mi presencia diaria requiere menos horas que antes (y también porque mi mujer es sencillamente maravillosa). Y ese es el precioso regalo del emprendimiento (o al menos de mi tipo de negocio): poder seguir entregando un alto nivel de resultados, pero organizando el trabajo alrededor de tu vida en lugar de al revés.
En resumen: dale duro antes y dale duro después. Prepárate para la ventana dorada.
Yo llevo tiempo intentando llevar un seguimiento de mi evolución hacia la Libertad Financiera. No utilizo la idea ampliamente divulgada en el mundo anglosajón de sacar el 4 %, sino ingresos pasivos netos por encima de mis gastos de vida. En lugar de ello busco que mis ingresos pasivos (o relativamente pasivos) superen mis gastos de vida.
Bajo ese principio, empecé con una hoja de cálculo pero en seguida se me quedó corta. He probado otras calculadoras FIRE, pero ninguna me cuadraban y echaba en falta un seguimiento de la evolución. Acabé montándome una web ( tulibertadfinanciera.app ) que hicese lo que yo iba buscando. El acceso es gratuito y solo necesitas una cuenta de google.
¿Qué se tiene en cuenta? IPC, amortización de la hipoteca, revalorización de la cartera, …
La herramienta es gratuita y solo necesitas una cuenta de google para poder utilizarla.
Es una métrica interesante y que suele atraer la atención de muchos inversores.
No obstante hay que andarse con mucho cuidado dado que la naturaleza de todos los ingresos pasivos no es necesariamente la misma. De forma parecida a que el hecho que uno tenga un determinado patrimonio no significa que todos los activos presentes ahí sean iguales.
Hay que ir con cuidado con caer en según que errores que se pueden observar bastante fácilmente en algunos que siguen esa estrategia que luego se dejan arrastrar por las ganas de llegar más rápido a su objetivo.
Por ejemplo cambian ingresos pasivos relativamente estables y extrapolables a largo plazo por otros superiores pero bastante menos estables y extrapolables a largo plazo.
O se olvidan del posible efecto que puede tener en el principal la extracción de ese tipo de ingresos pasivos.
Muy cierto. Y hay que tenerlo en cuenta. El mismo piso en alquiler de larga temporada te puede dar un 4% bruto y en turístico un 15% pero el trabajo que le dedicas a ambos escenarios no es el mismo. Como medir esa dedicación en horas (y malos ratos y preocupaciones) da para un tema completo de debate.
En mi caso, lo que hago es media ponderada (en función del patrimonio) para ver que rentabilidad me está dando mi patrimonio neto (descontando deudas). Con esa rentabilidad y tu tasa de ahorro se calculan los años hasta la libertad financiera. De esta manera suelen salir muchos años hasta tu libertad financiera. Creo que esta forma de hacerlo es realista pero también un poco pesismista.
En cualquier caso, la idea no es obsesionarse con la libertad financiera. Todos los ingresos pasivos y aumentos de patrimonio mejoran tu situación financiera y te dan más libertad. Si tienes un trabajo de mierda que cobras 1.300€ pero también tienes 500€ al mes de ingresos pasivos, tienes más libertad para decidir dar un cambio de trabajo porque tienes una pequeña red de seguridad, o por lo menos es lo que yo opino.
Sobre el tema de disfrutar de lo que tienes ahora o ahorrar para un futuro hay muchas opiniones y ninguna certeza. Como siempre en encontrar el punto medio está la virtud.