Cada vez parece que en los foros y en el Fintuit de fondos veo menos hablar de empresas y de análisis de negocios (no sé si es uno de mis sesgos y solo me pasa a mí, pero me interesaría ver una estadística cuantitativa sobre la evolución de eso). Lo que sí veo cada vez más son bufandas de gestores estrella, factores y ratios agregados, todas ellas acompañadas de sus respectivas narrativas ![]()
No sé si será la etapa del ciclo en la que ya todos venimos de varios años de vacas gordas, o que igual uno se está quedando anticuado y esto de invertir la mayoría lo ve más sencillo. A mí, cada vez que más sube, más complicado me parece (ni les cuento intentar desagregar el popurrí de factores, sectores y ratios de un fondo para intentar entender sus betas y riesgos).¿Igual será aquello de que los humanos, ante lo cada vez más complejo, tratamos de simplificarlo todo aún más en nuestro afán de que no se nos escape de nuestra ilusión de control?
Como otros, sigo a Terry desde antes de que desembarcara su fondo en España, y le recuerdo dar una superlativa importancia a esa visibilidad y consistencia de los retornos a largo plazo frente a los cambios tendenciales o modas y los cíclicos del mercado. Vamos, que para él un ROCE alto en la foto de hoy no servía de nada si la empresa no era capaz de protegerlo a largo plazo mediante barreras de entrada (moats) infranqueables. Quizá sus habilidades han cambiado y ahora le va bien vendiendo masivamente sectores tradicionales estancados como el consumo defensivo, el lujo y la salud para comprar de forma agresiva el momentum de la infraestructura tecnológica, la energía y las plataformas digitales de IA. Pero vamos, no diría que hasta hoy le haya visto esa pericia con el momentum. Más bien al contrario: lleva unos años vendiendo varias posiciones que habían caído bastante (vamos, vendiendo mal y tarde, como con estas últimas ventas de la mitad de los negocios de su fondo). A veces parecía capitular, dando la sensación de que sobre esas ventas tardías montaba narrativas emocionales con muy poco fundamento, echando toda la culpa a las diferentes directivas a las que ponía de vuelta y media (y asumiendo muy pocos errores, sobre todo al mantener post-COVID unas empresas con unos múltiplos que ya daban auténtico vértigo, a lo que le llegó a su vez el catalizador negativo de la subida de tipos que disparó el WACC a negocios con casi todo su valor concentrado en el valor terminal, etc.).¿No debió rotar si más entonces basado en su principio de valoración? Y no es una crítica expost ventajista, por ahí está escrito y entonces algunos lo comentamos,
En fin, ojalá cambie para bien por el bien de sus partícipes, porque él ya tiene más de lo necesario para jubilarse en Mauricio habiendo sacado jugo a los tipos cero, etc., y está visto que tiene muy poca vergüenza en mostrar esos conflictos de intereses que aquí la mayoría conoce (AUM × COM). Así que puede asumir mejor el dar una patada hacia adelante, aunque sea en otra dirección e ir al ataque y, si eso, morir matando; no como Inglaterra frente a Argentina, encerrada defendiendo su escasa ventaja. ![]()
Y es que igual en esta industria no venden síndromes del impostor, sino pisar cada vez más fuerte apostando y aparentando en los escenarios saberlo todo: con un cada vez más desarrollado efecto Dunning-Kruger. Obviamente es más fácil aún para los fintuiteros, youtubers, substacks, etc., que ni siquiera hablan de negocios, sino que venden bufandas. ![]()
Por ahora parece que sigue con ese Terryble timing, aunque obviamente a medio equipo apenas lo acaba de cambiar y aún no hubo tiempo ni para un saque de esquina:
Y bueno, ojalá mañana gane España. Al final el mundial solo se lo lleva uno, ya sea con tiquitaca y el mejor centro del campo o con el mejor jugador del mundo y el resto del equipo metiendo buenas zanjadas. Y quizás en una semana ya no importe si ganó el tiquitaca analítico o el pelotazo de factores, sino los colores de las bufandas de los ganadores. Eso sí, ya en la prórroga pueden haber cambiado a más de medio equipo, y ahí se ve la habilidad de los entrenadores. Aunque saltar del do nothing al do everything, y más creyendo que el momentum se va a llevar un buen castañazo, quizás no vislumbra a priori demasiada convicción ni experiencia en ese factor, al menos buena
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Aunque ya sabemos que en un partido cualquier cosa puede pasar, pero a largo plazo la consistencia ya es otro cantar: aquel horizonte del que pocos hablan, donde se aplana el ruido de los espectáculos de las redes y de la industria; donde las emotivas narrativas enmudecen, supongo que con no pocos llantos en silencio; donde se premia la paciencia del tantas veces apaleado y se empiezan a amontonar cada vez más los costes, etc…
Y ahora sí, me despido respetando la de todos pero enredándome, cómo no, mi propia bufanda al cuello: ¡¡A por ellos!! ![]()
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