En mi ejemplo del carpintero, no hay intercambio. El carpintero simplemente fabrica la mesa para sí mismo.
Si luego la vende, ni vendedor ni comprador se empobrecen, simplemente cambian unos billetes por una mesa. Los intercambios voluntarios solo se celebran si ambas partes salen ganando.
¿Seguro? Esos tablones eran un árbol, que podía dar sombra, evitar erosión en el suelo en el que estaba, dar frutos, cobijo a muchos animlaes benficiosos, producir oxígeno… ¿Era el árbol más o menos valioso que la mesa?
Ojo con los mensajes simplistas, el mundo es muy complejo.
Contablemente sí, el asiento es neutro, pero económicamente el intercambio es un juego de suma positiva:
El comprador valora más la mesa que el dinero (por eso la compra)
El vendedor valora más el dinero que la mesa (por eso la vende)
Si el intercambio fuera neutro para ambos (suma cero), no habría ningún incentivo para realizarlo.
Si no es admisible simplificar un concepto para exponer una idea, entonces cerremos el foro para dedicarnos en exclusiva a leer papers científicos de cien páginas. Y de paso, cerremos también los colegios, porque explicar la gravedad a los niños tirando una manzana en lugar de resolver directamente las ecuaciones de campo de Einstein va a resultar una intolerable simplificación.
El mundo es muy complejo, en eso estoy de acuerdo con usted, pero los ejemplos ilustrativos existen precisamente para poder debatir y entender los fundamentos de las cosas sin necesidad de escribir una tesis doctoral en cada comentario.
A uno le da la sensación de que le están tratando de pardillo… Cierro sesión, suficiente por hoy.
Datos interesantes o interesados? A mi juicio interesados. Que levante la mano quien de los presentes tiene una cartera con “4 activos” (no digo 30 años…), y 10 años y ha rebalanceado . ¿También eligió el mercado americano? Sera la cartera particular de algún gestor profesional y tiene ese proceso jjjj.
Fuera coñas, aunque no estaría mal que algún gestor escondido contara lo que no cuenta en público. No es lo mismo vivir y hacer, que mirar “patrás”, escoger y narrar. El tema de inversión da para mucho. Los articulistas, se dedican a ello, les es fácil buscar los números que den el resultado que en un determinado momento quiere o alguien quiere que aporte. El sabrá sus objetivos. Como no hay poco para elegir y cada uno tenemos un gusto, pues que nadie se quede desatendido.
Un factor común que observo en los divulgadores es que se centran en “las dichosas” rentabilidades. Igual es verdad… la inmensa mayoría vive obsesionado con ganar y ganar, con batir a no se que, tener una rentabilidad media alta y cosas por el estilo. Ya se… un resultado es el producto de la ejecución correcta y ordenada de la puesta en práctica de los conocimientos que la vida te ha prestado. Haces las cosas bien… y lo normal es que el resultado sea un buen resultado. Pero la realidad es que no siempre es así.
Dudas, insatisfacción, impaciencia, miedo… lo reogamos (el ingrediente secreto de la diversificación) con muchos datos y ya está el lio montado. ¿“Si inviertes y lo haces bien”, no es normal ganar y también perder?. ¿No pierdes cada vez más?, Si es normal perder más, ¿no disfrutas con las pérdidas?. Ganar es el resultado y perder es lo que te/me alegra el día… da el entretenimiento.
El otro día estuve en una charla sobre predicciones y profecías a raíz del libro Profecía de Carissa Véliz. Aunque suene un poco a autobombo, les dejo por aquí un artículo que escribí en el calor del momento, por si interesa.
Creo que da para ampliarlo en el ámbito financiero que nos ocupa, desde ese prisma de complejidad, si les interesa.
Excepcional, felicidades, para estar escrito al calor del momento, su contenido y redacción son excelentes. Aunque he olvidado qué personaje hizo la consulta en Delfos, recuerdo perfectamente la contestación y, desde entonces, trato de poner los signos de puntuación necesarios para que el menaje se entienda. Iras volverás no morirás en la guerra.
Muchas gracias de corazón. Tampoco recuerdo el nombre del guerrero, pero me acuerdo de esa historia cada vez que me cruzo con un hotel Ibis. En latín dice “Ibis redibis nunquam per bella peribis”. Muchas gracias por recordarla.
Mi profesor de Lengua y Literatura era más pragmático y nos ponía el ejemplo de un anuncio de empleo: “Se busca camarero inútil no traer curriculum”.
En nuestro mundillo a mi me gusta jugar con la retranca del “no, es recomendación de compra”.