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Aún compartiendo la base de este razonamiento, quizás es importante no quedarse simplemente en él para alguien que quiera invertir a largo plazo. Vamos que eso tiene consecuencias que hay que asumir si uno quiere seguir esta forma de invertir.

En eso las reflexiones de Graham en El inversor inteligente - Benjamin Graham constituyen una vuelta de tuerca necesaria. Sobre que uno no puede pretender ser medio empresario y quedarse sólo con la parte favorable de invertir o que no basta un fogonazo de inteligencia para lograr grandes resultados invirtiendo.

Especialmente delicado es cuando uno compra según que tipo de argumentos invirtiendo en fases de mercado muy favorables creyendo que esa es la norma cuando se puede encontrar luego con fases tremendamente complicadas y donde se ven las costuras de según que tipo de planteamientos y que según que riesgos no son algo meramente psicológicos sino que tienen cierto transfondo de realidad.

Resulta muy tentador creerse inversor a largo plazo y creer en las virtudes del capitalismo pero eso implica asumir situaciones que nunca he tenido nada claro que realmente asuma mucho que repite esos argumentos. Más bien lo habitual entre inversores poco curtidos, o incluso entre algunos que ya llevan mucho tiempo en eso, es pensarse que eso les evita asumir problemas que en realidad no se pueden evitar. Y si uno profundiza en que realmente están pensando esas personas, se da cuenta que quieren comprar una posible rentabilidad objetivo pero con pocas ganas de tener que pasar por el tipo de episodios desfavorables que pueden implicar.

Hay muchas preguntas para ver hasta que punto es real su convicción para el largo plazo. Ver que tal asumen una simple caída del 10-15%, que no deja de ser seguir cerca de máximos históricos, especialmente cuando se viene de largos años de subidas.
Ver que tal llevan que otras opciones en teoría parecidas estén dando unos resultados mucho mejores. Ver que tal se tambalea su supuesta convicción en lo que hacen.
También creo que forma parte de ello insistir en exceso en la irracionalidad del mercado cuando los resultados no acompañan. Eso tiene algo de querer participar en un juego beneficiándose de que otros lo juegan mucho peor pero luego quejarse cuando ese comportamiento de los otros le va poniendo contra las cuerdas.

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