Si es es así, quizás su trabajo es lo suficientemente eficiente como para que ciertas herramientas poco tengan que hacer para mejorarlo.
Pero las palabras aquí interesantes en cuestión son “mi trabajo”. En esto suelo comentar con @Dudweiser que siempre hay que mirar más allá del reto laboral que tenemos delante y en nuestra cabeza. Muchas veces nuestra productividad de tiempo está dónde menos lo esperamos. Estar tan dentro de un problema concreto hace que se pierda la perspectiva.
¿Sabe usted cual es uno de los casos de uso que más tiempo hace ganar a las personas con las que he compartido casos de uso, tanto clientes como amigos?
Se lo voy a poner de inicio a fin en un ejemplo real.
Este es el mayor problema de un cliente. No es su trabajo (laboral), es el trabajo (no remunerado) cuándo uno llega a casa 
Calculadora.pdf (255,2 KB)
Y ahí tiene usted el rollo de tener que echar tiempo aprendiendo lo que nuestros hijos (el que los tenga… y ya estén al nivel que estén, hasta la Universidad). A la IA le da igual si es una suma o una transformada rápida de Fourier FFT.
Y aquí tiene la solución rápida y efectiva que evita echarse más de una hora de reloj cuándo uno está cansado y viene “de trabajar”. El trabajo es trabajo tanto si se paga como si no.
Aparte, la persona que tiene que resolver hasta se divierte aprendiendo.
Esta es la otra frase mágica.
¿Qué son cosas sencillas? Porque si son un rollo o llevan tiempo ya es mucho.
Justamente estoy preparando una formación interna que llamo “IAxPA”, Productividad Asimétrica, que no es otra cosa que todas esas cosas que “son sencillas” y son sencillas de resolver con herramientas de IA. Eso nos parece poco, porque lo resolvemos a golpe de prompt y no valoramos todo el tiempo que nos quita y la calidad del resultado, (presentaciones, marketing con imagen, informes de todo tipo, páginas web/landing pages, dashboards de Business Intelligence, listados de checking de control de calidad o lo que sea, documentación, formación, formularios, etc…)
Hay muchas cosas sencillas que no nos dan estrés por el conocimiento de saber hacerlas, pero que llevan mucho tiempo y con un índice de error humano bastante elevado.
Hay muchas otras cosas sencillas que nos dan estrés porque, sin estas herramientas, no sabríamos ni como comenzar a hacerlas y que, ahora, resultan casi tan normales como mandar un WhatsApp.
Pensar también que por fácil que se hagan ciertas cosas y de manera inmediata, eso no quita valor, de hecho tendría que tener mucho más valor.
Pero seguimos pensando que lo que vale es “el sudor de nuestra frente y madrugar por las mañanas” y si lo que se hace, aunque sea vistoso y bien ejecutado, sabemos que se tarda en hacer minutos, ya no lo valoramos igual.