Peter Lynch y el efecto halo


#1

La comunidad inversora no tiene dudas de que Peter Lynch fue uno de los gestores de activos más valorados y reconocidos del mundo.

Para evitar el efecto halo, quería compartir unas reflexiones contrarian del libro Los 4 Pilares de la Inversión de William Bernstein, que como sabéis es partidario de la teoría de los mercados eficientes y la gestión indexada. Si os parece, podemos debatirlas.

1- Peter Lynch comenzó a trabajar en Fidelity en 1965. En 1977 se le otorgó la gestión del Fidelity Magellan, el fondo privado de la familia fundadora de Fidelity, que hasta 1981 estuvo cerrado al público.

2- Desde 1981 hasta 1990 obtuvo una rentabilidad media anual del 22,5% vs 16,5% del SP500. Una rentabilidad muy buena pero no tan inusual (un registro que, en palabras del autor, podría explicarse por simple azar: muchos consiguen rentabilidades parecidas durante un tiempo para después regresar a la media).

3- La combinación de su rendimiento y la fortaleza de Fidelity dieron como resultado un flujo de efectivo espectacular: de 100 millones en 1981 a más de 16000 millones de la época antes de su retirada.

4- Esto obligó a Lynch a centrarse en compañías cada vez más grandes y en adquirir cada vez más empresas. A finales de su mandato tenía en cartera más de 1700 empresas. Los últimos 4 años los dedicó a la lucha contra el gasto transaccional y a batir al mercado por un estrecho margen, como muestra el gráfico.

5- Aceptando que Peter Lynch fue un profesional muy cualificado, nuestra atención en él es retrospectiva. La probabilidad de seleccionar por anticipado a este gestor entre la multitud de gestores es muy baja. Como muestra, Fidelity fusionó en el Magellan dos “fondos incubadora” que fracasaron (Essex y Salem). Por otro lado, son muchos los gestores que destacan durante un tiempo pero cuyo rendimiento pierde fuerza causa de la marea de activos atraídos por su éxito inicial.


#2

Su artículo es interesante, y si bien no he leído aún a Bernstein, tengo pensado hacerlo pronto. Sin embargo, siempre hay algo que me ha molestado sobre el mundillo académico de la inversión: Que consideren retornos de ciertos gestores como algo meramente atribuible a la casualidad o la suerte.

Warren Buffet hizo un escrito al respecto, bastante célebre, a modo de crítica irónica a la famosa sentencia de los monos tirando dardos que baten al mercado por simple estadística. Quizás usted lo haya leído, pero viene a decir que esos académicos deberían tener en cuenta que cuando un montón de esos monos afortunados tienen un mismo origen intelectual (en este caso la escuela de Graham), sería conveniente que dichos ilustrados hicieran un esfuerzo por comprender qué atributos poseen en común esos primates, si lo tienen, y no simplificarlo atribuyéndolo a la casualidad.

Dicho esto, coincido completamente con su conclusión. Debe ser muy complejo superar al mercado cuando gestionas tanto dinero, que además entra constantemente. Es complicado, por no decir inevitable, librarse de esa reversión a la media que, irónicamente, te aporta el éxito.