Pesadilla de una noche de invierno

Anthony Pulido retiró cuidadosamente con la zurda la protección de su estilográfica favorita, tomó asiento y observó el papel en blanco perfectamente colocado en su escritorio. Anotar sus reflexiones e inquietudes era, a su juicio, la mejor manera de moldear y poner en orden un cúmulo de pensamientos que amenazaban con abandonar su mente de forma abrupta, dejando la lucidez del instante como una estela inalcanzable.

Había recibido abundante información a lo largo de las últimas jornadas y, debido a ello, le asaltaban diversas dudas. ¿Era su estrategia actual la óptima según las circunstancias? ¿Podía mejorar su asignación de activos? ¿Era el momento idóneo para desprenderse de unos y aumentar la posición en otros?

Bajo el prisma de aquellas disquisiciones, se dispuso a plasmar las primeras ideas sobre el folio en blanco. Sin embargo, un extraño sopor pareció apoderarse de él en el momento en que…

…Paulatinamente recuperó la visión, y su sorpresa resultó ser mayúscula. Se hallaba solo en una especie de pequeña sala de metal de bajo techo que carecía de ventanas, similar al interior de un submarino soviético en plena guerra fría. Una tenue luz rojiza salpicaba tímidamente aquel extraño lugar, creando una sensación claustrofóbica y de urgencia. Observó más en detalle y se percató de que en una de las paredes había cuatro grandes pantallas en hilera, con gráficos interactivos y animados. Líneas rojas se movían sin cesar hacia abajo, en dirección a la esquina inferior derecha de las pantallas. Se preguntó qué significarían…

No obstante, no pudo cavilar más sobre la confusa situación, pues al ladear la cabeza a la izquierda se sobresaltó de tal manera que le resultó imposible el evitar retroceder de espaldas y tropezar con su propio pie, dando con sus posaderas en el duro suelo metálico. Varios hombres trajeados habían aparecido de la nada. Vestían exactamente igual, con traje y corbata negros sobre una camisa blanca. Llevaban el mismo elegante reloj en la muñeca izquierda y lucían el mismo peinado con la raya claramente marcada en el pelo. Sus miradas eran inexpresivas, distantes, etéreas, carentes de profundidad, como si no pudieran observar nada o a nadie.

No bien había recobrado la compostura, cuando las misteriosas personas comenzaron a mover la boca al unísono, pronunciando las siguientes palabras.

EL POTENCIAL ES CADA VEZ MÁS ELEVADO. ES MOMENTO DE COMPRAR. EL POTENCIAL ES CADA VEZ MÁS ELEVADO. ES MOMENTO DE COMPRAR.

No cesaban de repetir las mismas sentencias una y otra vez, con un volumen y velocidad progresivos que se aproximaban peligrosamente a un nivel insoportable para el oído humano, generando una monstruosa reverberación en la sala. Mientras tanto, las caídas de las líneas rojas de las pantallas interactivas se aceleraban más y más, emitiendo unos pitidos agudos y terribles. Anthony Pulido no podía resistirlo, se tapó los oídos con las manos, cerró los ojos y lanzó un grito ahogado que se perdió en un inefable caos acústico.

Abrió los ojos de nuevo, y la claustrofóbica sala se había esfumado dejando paso a un páramo desolado. En la nueva oscuridad de la noche que se cernía sobre él, adivinó la silueta de una elevada torre negra y circular de unos diez metros de diámetro que se alzaba imponente ante sus ojos, recortada contra nubarrones de tonalidad azabache a menos de un tiro de piedra y emitiendo una densa humareda negruzca en su parte superior. Imbuido de insaciable curiosidad se aproximó a la base y, sin conocer el porqué, posó suavemente la palma de su mano sobre la piedra caliente, que emanó una luz cálida de color verdoso. Filtrándose entre sus dedos, le permitió ver unas inscripciones grabadas en la piedra que no comprendió: U-235.

Por algún motivo, supo que las respuestas a las preguntas que no se había formulado (o al menos aquél que pudiera dárselas) yacían en lo más alto de la torre negra, en su cúspide superior casi inalcanzable, alejado de todo y de todos. Así que sin más dilación y con el instinto como único guía, penetró en el interior y comenzó a ascender por una escalera en espiral, del mismo material y color que el resto de la edificación.

Lamentablemente y para sorpresa de Anthony, llegó un momento en el que no podía dar ni un paso más. Observó sus zapatos y comprobó que una sustancia negra y viscosa los mantenía fuertemente adheridos a los escalones. Por mucho que forcejeó, le resultaba imposible despegarse, y un nerviosismo inextricable se apoderó nuevamente de él. Sin conexión aparente, acudieron raudas a su mente imágenes de aves marítimas que languidecían rebozadas en aquella misma sustancia negra y pegajosa. Tapó sus ojos para apartar aquella visión y trató de gritar para pedir auxilio, pero sus labios, ahora también impregnados del mismo elemento, no podían despegarse…

…Pero por tercera vez, el escenario era de nuevo completamente diferente. En esta ocasión podía vislumbrar los grises muros de lo que parecía ser una fábrica de una época pretérita, y escuchar el estruendo provocado por una enorme máquina situada en el centro de la nave. A los pocos segundos cayó en la cuenta de que era el ingenio de Gutenberg, pues expulsaba enormes cantidades de folletos, que nadie recogía, al compás del traqueteo mecánico. Anthony Pulido se acercó para conocer el contenido de los folletos y tomó uno.

Un indiscutible titular anunciaba “SE BUSCA”, y bajo tales letras capitales aparecía un retrato o dibujo en blanco y negro que le resultó vagamente familiar. Se trataba del rostro de alguien que llevaba una especie de diadema en la frente y miraba hacia un lado, con facciones proporcionadas y serenas. En aquel retrato aparecía también un ave volando y podían adivinarse unas rocosas montañas en la parte posterior. Anthony no sabía decir en qué lugar había visto aquel rostro, pero se alarmó al leer lo que había impreso bajo la imagen:

Peligroso individuo que fomenta un tipo de inversión que distorsiona el mercado, cuestiona lo establecido y obliga a pensar. En caso de contacto visual acudir urgentemente a…

Fue incapaz de seguir leyendo. La máquina infernal comenzó a imprimir a un ritmo inconcebible, endiablado, lanzándole cientos o quizás miles de ejemplares del mismo folleto por segundo, sepultándole en una montaña de papel que lo envolvía todo. Movía imperiosamente los brazos y sin embargo se ahogaba, no podía respirar…

Anthony Pulido despertó sobresaltado y observó la habitación con una mirada nerviosa. Estaba en su despacho, correctamente sentado en la silla de su escritorio. No obstante, su estilográfica favorita tenía la protección puesta y se hallaba perfectamente colocada al lado del folio, que ya no permanecía impoluto. Una pulcra, elegante e irreconocible caligrafía se extendía en toda su superficie llenándolo por completo, recogiendo supuestamente una serie de ideas de inversión.

Una serie de ideas que él, Anthony Pulido, no había escrito jamás.

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Fantástico. Felicidades.

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Ameno, deleitenos de vez en cuando

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Muy grande, Jose. Gracias por permitirnos disfrutar de estas historias.

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El gentío, en pié y enardecido, prorrumpe en vítores e ininterrumpida ovación, :clap: :clap: :clap:

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Sin lugar a dudas, genial. Nunca pensé que el valor añadido que me aportaría el mundo de la inversión sería de este tipo :wink:. Maravilloso.

Esto hace más llevadero estar en números rojo fuego estos días :joy::joy:

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@JoBe: Si disfruta escribiendo no deje de hacerlo, tiene usted talento. A mí me encanta hasta que llego a la fase de revisión de sinónimos, reiteraciones y demás. Cuando repongo una coma en el sitio inicial, después de haberla movido previamente, empiezo a sufrir.
Además, por deformación “profesional”, en muchas ocasiones me pongo a pensar cómo lo habría escrito yo. Por ejemplo (y no se lo tome mal), en el último párrafo:

sobresaltado.

irreconocible.

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Buenos días Luis,

He procurado incorporar sus dos últimas sugerencias al texto, creo que es más elegante tal y como usted dice. Estoy seguro de que puede pulirse más, gracias por su aportación y cumplidos, pues considero que escribe usted muy bien.

¡Reciba un cordial saludo!

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ES-PEC-TA-CU-LAR !!!

Debería escribirnos una historia como esta con más asiduidad. Son buenísimos.

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Me ha llevado a esos lugares mágicos de las historias llevadas al cine de Harry Potter, mitad realidad mitad ficción. Mis felicitaciones.

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E-X-C-E-L-E-N-T-E.
:raised_hands: :raised_hands: :raised_hands: :raised_hands: :raised_hands: :raised_hands:

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@JoBe ¡Enhorabuena y felicidades ! consigue meternos en sus historias y es capaz de dejarnos en pleno misterio , lo cual hace que sigamos tratando de unir escenas y descifrando metáforas en busca de un modelo , que nos de una respuesta al enigma .

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