En un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme no ha mucho tiempo me hablaba un hidalgo de los de dinero ahorrado, poca experiencia en invertir y rentabilidad flaca en el banco sobre cómo podía hacer alguien para dar sus primeros pasos en el mercado de valores.
Esa conversación me ha acompañado durante todo este tiempo, hasta que he sido capaz de formular este esquema, suficientemente sencillo para ponerse en marcha por una persona sin contar con ninguna formación.
Tres etapas, no cuatro, no cinco, no dos, tres etapas
- Diversificar
Decía un famoso inversor que la regla número uno en la inversión es no perder dinero y la segunda regla es no olvidar la regla número uno. Efectivamente así es, de nada sirve ahorrar, analizar, invertir o formarse, si con ello vamos a perder parte de nuestro dinero, en este sentido la forma mas sencilla y eficaz que conozco es diversificar en empresas cotizadas en un índice de referencia, en número suficientemente alto, al menos en diez empresas que no se encuentren correlacionadas entre ellas o que no pertenezcan al mismo sector de actividad.
Con esto evitaremos algunos de errores mas comunes de un inversor que en su busca de rentabilidad sacrifica la seguridad de sus ahorros, bien por concentrar su inversión en unos pocos valores, bien por hacerlo en empresas demasiado pequeñas o bien por buscar beneficio demasiado rápido.
- Observar
Ya estamos dentro, hemos invertido, hemos comprado nuestros valores, son nuestros, nos pertenecen. Como propietarios que somos, nuestra obligación es dedicarle nuestra atención, hacer un seguimiento de cómo evolucionan con el tiempo, queremos saber si nuestras inversiones aumentan de valor o si no lo hacen, si las variaciones lo hacen con rapidez o con lentamente, si comparativamente una acción lo hacen mejor que otra.
La mayoría de los inversores solamente ponen atención en dos momentos del tiempo, uno inicial en el que se hace la inversión y otro final en el que consiguen un resultado, sin poner atención a lo que ocurre en el tiempo intermedio, perdiendo así gran cantidad de información para decidir.
- Perfeccionar
Todo lo anterior solamente sirve como punto de partida, la inversión no se debe entender como una acción puntual, es un ciclo repetitivo, un círculo, tendremos que tomar decisiones en base a lo que hemos observado y volver a observar lo que sucede. Por eso es tan importante no comprometer nuestros todos nuestros ahorros, tenemos que hacerlo despacio, aprendiendo, sabiendo que vamos a necesitar tiempo para mejorar.
Este será el momento de decidir sobre nuestras inversiones y para ello existe gran cantidad de información, cursos, programas, seminarios, libros, lo realmente importante es adquirir herramientas para tomar nuestras propias decisiones de compra o de venta, de otra forma estaremos condenados, tratando de derribar enormes gigantes que en realidad no son otra cosa que molinos de viento.
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