El título completo es Material world: Arena, sal, acero, cobre, petróleo y litio. Construyeron el mundo. Transformarán el futuro, y como ven, está disponible en la lengua de Cervantes, aunque el inicio del título lleve a confusión.
Material World parece un libro anodino. Uno de esos oscuros, pesados y solitarios libros esperando en alguna biblioteca especializada, que ocasionalmente puede ser consultado por algún científico despistado. Además, el título comienza en inglés. Buf, vaya chapa.
Pero no.
Ha sido una de las lecturas de divulgación más interesantes del año. Tal y como promete el título, la obra consiste en la descripción, exploración, industria y comercio de los 6 materiales más importantes para la Humanidad. Arena, sal, acero, cobre, petróleo y litio.
Para un lingote de oro estándar (400 onzas troy) tendrían que excavar unas 5.000 toneladas de tierra. Casi lo mismo que diez superjumbos Airbus A380, los aviones de pasajeros más grandes del mundo… para un lingote de oro.
No es un libro de química básica ni se entretiene en dar descripciones aburridas sobre las propiedades de los materiales. Más bien, el autor se narra qué se encontró en los diferentes viajes que realizó por el mundo persiguiendo las minas y lugares de extracción de estos materiales, y lo enlaza con la historia que hubo detrás de su descubrimiento, de su industrialización, de cómo nos afecta a nuestra vida, de qué personajes o empresas hubo detrás de ellos… Me ha recordado bastante al recomendable libro El Mundo está en Venta, de Javier Blas, donde habla más del dominio de diferentes empresas y países de los materiales, desde un punto de vista más político y financiero.
Cuando analizan el desarrollo de la humanidad, los economistas tienden a mirar con lupa. ¿Por qué se produjo la Revolución industrial en un determinado momento y lugar, es decir, en la Europa de los siglos XVIII y XIX? […] las lentes de cristal nos permitieron mirar al espacio y ayudaron a los primeros astrónomos, como Galileo, a descubrir que la Tierra orbitaba alrededor del Sol. Ayudaron a aumentar el poder económico de los países al permitir que la gente trabajara más; hasta la invención de las lentes, quienes perdían la vista tenían que jubilarse anticipadamente, pero gracias a las lentes biconvexas de las gafas, millones de personas pudieron prolongar su vida laboral.
Todo esto, contado de un modo muy ameno y entretenido para los que disfrutamos de un buen libro de divulgación, en un momento donde la “crisis” de las materias primas está más en el candelero que nunca en los medios.
El material más infravalorado de todos es uno de los materiales más mágicos del mundo y, sin embargo, en su mayor parte no está a la vista. Cuando asoma la cabeza por encima del suelo, a menudo se burlan de él y lo desprecian. El crítico francés de arquitectura y diseño Georges Gromort habló en nombre de gran parte del mundo cuando dijo: «Le béton? Mais c’est de la boue!» («¿El hormigón? ¡Pero si es barro!»)
Maravilloso.
