Malditos billetes verdes

La siguiente historia narra hechos ficticios y en ningún momento está vinculada a la opinión del autor.

Todos le llamaban Dividend King. Si en alguna ocasión has tratado con él, lector, te resultará sencillo comprender el motivo. En la azotea de un destartalado y gris edificio, apoyado contra la baranda de cemento, fumaba un cigarrillo electrónico, desprendiendo gran cantidad de humo. Su mirada, reflexiva y aparentemente calmada, se desdibujaba en los bloques de viviendas más lejanos, que ocultaban los estertores de los últimos rayos del Sol, allí donde la extensa ciudad parecía llegar a su fin.

No era difícil adivinar que cavilaba sobre los hechos recientemente acontecidos, analizando los detalles mentalmente, diseccionándolos y extrayendo sus propias y definitivas conclusiones. Sus secuaces aguardaban tras él en silencio, con la mirada gacha e inmutable. Porque cuando Dividend King reflexionaba, nadie abría el pico.

Era un tipo grande, de apariencia dura y sin embargo serena, característica de hombres que han vivido muchas historias, han salido vivos para contarlas y tienen unos ojos fríos que te escudriñan el alma y las entrañas. De esos que saben que tarde o temprano les llega la parca, que está indefectiblemente ligada a su mundo, y la aceptan con una resignación casi reconfortante. Pero la cuestión es que en aquella ocasión se hallaba notablemente molesto.

Su mundo estaba cambiando. Él era perfectamente consciente, pero no estaba dispuesto a aceptarlo así, por las buenas. Lo que le tocaba particularmente las narices era que un puñado de jovenzuelos, con esa basura que colgaban en internet y las redes sociales, le estuvieran robando sus inversores. Había un honor, unas reglas de juego, un deber que consistía en educar a los clientes inculcándoles temple y paciencia, y aquellos niños de papá carecían del más mínimo respeto. Anhelaba esos viejos valores, se sentía en la obligación de salvaguardarlos, por interés propio y el de los suyos.

Dio una última calada al cigarrillo y lo guardó en el bolsillo interior de su chaleco. El manto oscuro de la noche de luna nueva ya cubría la ciudad, su ciudad. En el caos y desorden de su arquitectura, le resultaba hermosa y le enorgullecía, pues muchos de aquellos edificios se habían alzado gracias a su talento con las finanzas. Se veía a sí mismo como un benefactor, alguien que había hecho prosperar a muchos bajo su paraguas. Joder, ni de coña iban a arrebatarle aquella sensación. Se apartó de la baranda y se volvió hacia las personas que aguardaban en silencio.

-Vamos a visitar a uno de esos capullos. Llamad al Rotring .
-Sí señor, como usted diga. – Respondió con voz queda uno de su hombres, tras un par de segundos que parecieron una eternidad.

Le apodaban El Rotring porque en sus ratos libres era profesor de arquitectura, y las notas que otorgaba a sus alumnos solían oscilar entre el 0.2 y el 0.8. Era una serpiente venenosa, que tenía otra macabra profesión desconocida por la mayoría, aunque no por Dividend King y los suyos: deshacía entuertos a la vieja usanza, dejando más que satisfecho al agraviado y enviando a Caronte al agraviante. No, ese nombre no presagiaba nada bueno.


La luz del nuevo día bañaba la habitación, y eso despertó a Juls pese a que aún era más bien temprano. El veinteañero se incorporó afanosamente, sentándose en el colchón confundido, con un penetrante dolor en la sien. Entonces observó el panorama y pudo recordar la juerga padre de la noche anterior.

Las tías se habían ido, y para su desgracia, comprobó que habían dado buena cuenta de su billetera. Se maldijo un par de ocasiones por no haber hecho caso omiso de la invitación de su amigo Dave, que todavía dormitaba en cueros en el sofá cama. Visto así, no parecía la joven superestrella del trading en bolsa con decenas de miles de seguidores en redes sociales.

Resultaba curioso que aquel apartamento fuera en realidad el lugar de trabajo de Dave. En la mesa principal, tras las botellas de Whisky y cerveza vaciadas escasas horas atrás, se alzaban cuatro grandes pantallas, dedicadas al seguimiento de varios datos y gráficos.

-Eh tío, ¡despierta y tápate, joder! – Bramó Juls al zarandear a Dave.

-Ufff, no me grites así tío, que estoy hecho polvo – Se quejó este último.

-Joder, esas tías que trajiste se han llevado mi pasta, ¿De dónde demonios las has sacado, capullo?

-De un Night Club llamado “Deep Ahorro”. Mejor no preguntes… ¿has visto mis gallumbos?

Juls apenas oyó el leve sonido en la cerradura de la puerta. Cuando desvió su mirada hacia la entrada, varios fulanos vestidos de negro se aproximaron a él a gran velocidad, golpeándole y haciendo que perdiera el conocimiento.

Al recobrarse, se vio inmovilizado y amordazado en una silla. Su compañero Dave no había corrido mejor suerte. Se hallaba despierto, amordazado al igual que él. Aunque parecía ileso, su rostro denotaba una terrorífica incomprensión, y Juls sintió un escalofrío.

Un tipo grande y altivo que parecía ser el líder se hallaba frente a ellos, resguardado por cuatro hombres situados un par de pasos detrás. Uno de los presentes le llamó particularmente la atención, por su delgadez y la mueca burlona que exhibía. Era flaco como una cerbatana y parecía un psicópata, sin lugar a dudas. Aquello no pintaba nada bien, y Juls temía que en unos instantes perdería el control y rompería a llorar.

El hombre grande sacó un cigarrillo electrónico de la chaqueta y se puso a fumar sin apartar la vista de ellos. Tras unas caladas, se decidió a hablar.

-Todos me llaman Dividend King, y ésta es mi ciudad. Creeréis que soy una especie de mafioso, un asesino, un gangster o algo parecido. Asustados, no entenderéis que hace un villano en este apartamento. Pero os seré sincero: vosotros sois peores que yo. – Medía bien los tiempos y era elocuente, era un tipo ducho con el lenguaje. Realizó una breve pausa para que asimiláramos la sentencia que nos acababa de dirigir.

-Sois carroñeros de sueños. Os alimentáis de esa extraña mezcolanza de ilusión y avaricia que brilla en los ojos de las personas cuando ven los malditos billetes verdes. Les vendéis esperanzas de dinero fácil, les contáis que pueden hacerse ricos rápidamente y sin esfuerzo, y así, parasitando en sus anhelos, los conducís a la desgracia. ¿No es eso sino un acto de vileza?

Sin embargo, el que ahora os habla, les mira a los ojos con sinceridad y les cuenta cómo son las cosas. Les explica que el camino a la prosperidad es un sendero tortuoso y largo, que requiere sacrificio, disciplina, y mantenerse fiel a unos valores y objetivos. Que no hay atajos. Que hay que trabajar duro. Pero que con el paso del tiempo, habrá valido la pena.

Por esa razón, sí, sois peores que yo. Formáis parte de una generación que desprecia los valores tradicionales. Y ése es el motivo de mi presencia. Soy aquél que salvaguarda las viejas costumbres.

Se produjo un silencio. Dividend King pareció poseído por una resignación calmada pero inexorable, mientras daba una última calada a su dispositivo. Echó un vistazo al tipo flaco y realizó un leve gesto con la cabeza.

El Rotring se plantó delante de Dave en tres largos pasos. Le libró de las ataduras y la mordaza mediante movimientos diestros, ágiles y veloces. Mantuvo su brazo luxado y ambos se dirigieron a la terraza.

-¡Eh tío, para, no he hecho nada, os lo prometo, por favor! – Balbuceó Dave aterrado.

Juls asistió al desenlace sin poder salir de su asombro. Su compañero fue lanzado por el balcón en una fracción de segundo y, aunque no pudo verlo, escuchó el escalofriante e inolvidable sonido de un cuerpo al colisionar contra el suelo. No había llegado a alcanzar la piscina del patio interior, era evidente.

Supongo que fue fruto de un acto reflejo, algo profundamente instintivo que nos permite sobrevivir, pues surgió de forma espontánea debido a la adrenalina auspiciada por el terror. Sin ser apenas dueño de sí mismo, chilló, nervioso:

-¡Trabajaré para vosotros, puedo ser útil! ¡Haré lo que me pidáis! ¡Os lo juro!

Sorprendentemente, Dividend King alzó la mano, deteniendo al Rotring . Contemplar la fría mirada asesina que le profesaba éste último le ponía la piel de gallina. Su mueca lúgubre era como una daga clavada en la espalda.

El líder del grupo observó a Juls fijamente, analizándole. Podía sentir que el hilo de su vida pendía del cavilar de aquel hombre, literalmente estaba a su merced. Bajó la mirada, abatido. Sin embargo, Dividend King no tardó en pronunciar las siguientes palabras, una aseveración en toda regla que no admitía medias tintas:

-Explicarás a la policía lo sucedido. Una gran juerga que duró hasta el amanecer. Tu amigo, envalentonado presa de una falsa euforia debida al alcohol, trató de alcanzar la piscina saltando desde el balcón, pero no lo logró. Desgraciadamente, no es la primera vez que sucede. Si sales airoso de ésta, trabajarás para mí. Procura que así sea, pues de lo contrario te aguardan oscuros presagios.


Hoy, todo aquello no era más que un recuerdo lejano, siniestro, oscuro. Una imagen difuminada en un pasado casi irreal, etéreo. Pero la vida proseguía, y no debía demorarse. Le aguardaba un cliente ilustre, al que debía explicar las bondades de la inversión a largo plazo, propugnadas por el que ahora era su empleador. En la calle, mientras el taxi se aproximaba, Juls alzó la mirada hacia la azotea del edificio que acababa de abandonar. Le vio, observándole mientras fumaba su cigarrillo electrónico, apoyado en la baranda de cemento.

Todos le llamaban Dividend King . Si en alguna ocasión has tratado con él, lector, te resultará sencillo comprender el motivo.

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Gracias por el relato JoBe.

Conozco perfectamente lo que le ha sucedido, que es lo que ha experimentado, como ha sufrido, la incredulidad de cuanto le estaban exponiendo, su hastío y repugnancia.

Me ha sucedido lo mismo que a Ud., solo que ya viejo y cansado, solo pude maldecir, mentar a los progenitores, intentar que la acidez estomacal no se convirtiera en vómito

En mi caso, todo sucedió al cargar un video en YouTube sobre como cortar un jamón de pata negra y obtener el máximo rendimiento. Estaba en un estado de plena felicidad cuando ……………………. fui obligado a soportar un video inicial publicitario del canal de trading de Borjatube y Lorenzo. No había forma humana de desconectarlo, tuve que tragármelo entero. Le comprendo a la perfección, lo que vi, sentí y padecí fue una agresión, un aquelarre demoniaco que, si fuera comparado con las pinturas negras de Goya, a estas últimas las calificaríamos de impresionismo romántico.

¿Qué estaba Ud. mirando cuando fue agredido con el video publicitario de Borjatube y Lorenzo?

Si fuera tan fino con la pluma como Ud., no lo dude, hubiera tirado a los dos por el balcón, no hay salvación para este tipo de almas ya confundidas por Belcebú.

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Mientras escribía recordaba sus palabras en la reunión de +D Barcelona. ¿A qué cree usted que puede deberse?

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Lamento comunicarle que deberá suministrarme más datos, entiéndalo, se que tengo su comprensión, es que para contestarle he tenido que ver uno de los miles de videos de Borja y Lorenzo para ambientarme y me ha borrado totalmente la memoria.

Deme pistas pero no abuse, ya sabe las luces que gasto.

Felicidades compañero, todo un lujo leerle, me gusta la elegancia que destilan este tipo de posts.

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Creo que lo recuerdo, shock anafiláctico por los lácteos ¿no?

He recuperado la memoria tras ver otro video, sin publicidad, pero ahora con la paletilla, más acorde con los posibles de mi bolsillo.

:clap: :clap: :clap: vaya con Juuls :wink:

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A mí el que me tiene fascinado es el Sr.Rotring

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Usando el navegador Brave se evitan la mayor parte de anuncios de Youtube. Y hay otras formas como bajarse una lista de direcciones IP de servidores de publicidad y bloquear el acceso a las mismas. Vamos, que es posible evitar a estos personajes fácilmente.

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Me he reído a gusto con esto, genial.

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Es un gran apodo, y he de reconocer que se lo debo al gran @emgocor.

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La verdad es que pagaría a gusto por leer la segunda parte de este relato. Si es un audiolibro para escuchar mientras estoy en el Gym, ya no tendría ni precio…

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