Efectivamente, es un ventilador y eso es lo que vamos a poner en el motor, más concretamente en el estatorreactor, justo detrás del difusor de entrada y antes de la cámara de combustión. Les parecerá difícil de creer que añadir un ventilador vaya a mejorar el motor pero es así y vamos a ver por qué. Aunque realmente lo que vamos a poner no es un ventilador así:
Sino uno así:
Claro, es que el ventilador de la primera foto está diseñado para crear una ligera brisa y refrescarnos en verano y el segundo está diseñado para forzar una gran cantidad de aire a entrar al motor y si lo pusiéramos en la mesa seguramente nos empotraría contra la pared. De hecho, es tan potente que comprime mucho el aire y en lugar de llamarlo ventilador lo llamamos compresor. El ventilador también comprime ligeramente el aire pero no es el efecto que nos importa en ese caso.
Viendo las fotos parece que ambas máquinas no son lo mismo, pero ambas tienen prácticamente el mismo funcionamiento. En el caso del ventilador, un motor eléctrico mediante un eje mueve un rotor que tiene unas palas que a su vez empujan el aire y generan la corriente. El compresor también es un rotor girando que genera una corriente de aire y además la comprime. La diferencia viene porque tiene muchas más palas, llamadas álabes, y además tiene varias etapas de álabes, todas ellas unidas al mismo eje y por lo tanto girando a la vez. Y detrás de cada rueda de álabes hay una rueda de vanos estáticos que no giran pero tienen su función (en el dibujo anterior no están pintadas, sólo está el hueco que ocuparían). No vamos a entrar ahora a ver en detalle cómo es el compresor lo dejamos para más adelante. Por ahora quédense con la idea de que es un ventilador “a lo bestia”, pero un ventilador al fin y al cabo.
Esto, además de complicarnos terriblemente nuestro sencillo estatorreactor, nos plantea un nuevo problema ¿Cómo hacemos girar el compresor? Porque el ventilador de mesa está claro, como tiene un motor eléctrico lo enchufamos y listo, pero eso no es posible en un avión ¿no? Una opción, es usar un motor como el de un coche con sus cilindros y pistones y conectar el cigueñal al eje del compresor. Y eso es lo que hicieron los italianos a finales de los años 30 en un curioso avión llamado Caproni Campini:
En este avión, el propio fuselaje del avión en toda su longitud forma el cuerpo del motor. A la izquierda tenemos el difusor de entrada, inmediatamente detrás vemos el compresor y el motor que lo mueve. Detrás no es más que un tubo hueco, junto con la “bañera” que es la parte inferior de la cabina, hasta que llegamos a la cámara de combustión con sus inyectores de combustible y finalmente la tobera de salida a la derecha. En la siguiente foto podemos ver la cámara de combustión en acción al habérsele retirado toda la cola.
Es lo que se llama motorjet en inglés pero no he encontrado ningún nombre en español.Y con esto ya tenemos un motor que puede funcionar con el avión parado en la pista y sin depender de la velocidad. Todo solucionado ¿no? A juzgar por este video de la época (está en italiano pero se entiende bastante bien) eso parece:
Desgraciadamente el avión tenía unas prestaciones bastante malas, incluso peores que aviones convencionales de su época y nunca entró en servicio.
Pero tiene su importancia histórica y a mi personalmente es un avión que me gusta mucho.
Además ha sobrevivido hasta nuestros días y un ejemplar se puede visitar en el Museo de la Fuerza Aérea Italiana cerca de Roma:
¿Por qué fue un fracaso? La idea era buena, pero un compresor de esta naturaleza necesita mucha potencia para comprimir el aire necesario y un motor alternativo no es capaz de darla, al menos con un tamaño razonable. Afortunadamente existe otra máquina que sí es capaz.
¿Saben lo que es esto?
- Un molino
- Un gigante
- El tipo de máquina que va a mover el compresor en el siguiente motor
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En la próxima entrada lo veremos.