Elogio de la prosperidad

#1

Esta mañana, mientras me duchaba y preparaba para venir a atender mis quehaceres diarios, venía a mi cabeza lo desconocido que era el verbo prosperar, en contraposición a su primo segundo “hacerse rico”. Como pueden ver, mi mente y yo nos entretenemos en curiosos pasatiempos, aunque nos llevamos bien.

De alguna manera sentía la imperiosa necesidad de escribirlo, así que salten esto y dediquen su tiempo a cosas mejores.

Hacerse rico implica dinamismo, velocidad, y es una acción que podríamos catalogar mentalmente como terminada. “Don Alfonso se ha hecho rico”…como si la riqueza no fuera un río de impredecibles caminos, que va y viene, serpentea y se esconde como los ojos del Guadiana. Don Alfonso, ya se ha ganado la categoría de rico, y nuestra mente , (al menos la mía), lo asocia a un proceso terminado.

“Yo lo que quiero es hacerme rico”… leo ojiplático a algunos aspirantes al Pelotazo del año. “Yo si invierto es para hacerme rico, si no, no vale la pena”. En este caso ya tengo que sujetarme las partes nobles, para no caer fulminado de asombro.

Prosperar es un verbo distinto, es lento, implica un proceso nunca terminado. Es cierto que si digo “Don Alfonso ha prosperado” también se puede entender como un proceso terminado, pero lo cierto es que lo asocio a esfuerzo, dedicación y entrega. En fin…la mente de cada uno se rige por unas leyes distintas.

Los golpes de suerte existen. Las loterías tocan. Las herencias, si has nacido de sangre noble, te corresponden… pero cualquiera que no tenga una relación correcta con el dinero, verá sus arcas desangrarse lenta o rápidamente.

Una cosa es crear riqueza, otra mantenerla y otra más difícil aún es mantenerla e incrementarla.

Los herederos sólo deben mantenerla. Labor titánica para algunos , que insisten en probarse a si mismo que son capaces de destruir fortunas.

Los prósperos la crean, y la mantienen, y algunos muy prósperos, la continúan incrementando. Hay un barniz de prudencia en la palabra. Esa misma prudencia, que a veces se acompaña con un suficiente. Con un saber parar y disfrutar del camino hecho y otras no, al haber hecho del proceso de creación de riqueza una fuente de felicidad.

Veamos ahora los enemigos de la prosperidad.

Hablamos mucho en el foro del señor tatuado. No se engañen a si mismos. No hablamos de él para que no desplume a incautos inversores (la mayoría de los cuales se lo tiene bien merecido), realmente no hay un ánimo protector en nuestras lanzas. Hablamos de él porque en el fondo lo envidiamos. Del mismo modo que uno puede envidiar a los tertulianos de la prensa rosa, que se embolsan buenos sacos con cada nueva pelea de gallos. Es bonita esa imagen de ganar mucho, lo merezcas o no. La hierba siempre crece más verde en el jardín del vecino.

Nos caen mal los niños tuitericidas que hablan como ancianos. Y los ancianos que hablan como niños. El odio visceral, nos alimenta cuando el demonio se aburre y mata moscas con el rabo.

Las ganancias rápidas. Cambiar de carril en un atasco, para llegar antes, descubriendo que a cada cambio, llegas más tarde.

Querer siempre lo mejor del momento. No mantenerse en el plan. Cambiar por emoción. Negarse a ser el tonto de la clase alguna vez cuando te toque, asumiéndolo y esperando la siguiente tirada.

Las prisas, siempre las prisas.

Pero siempre hay otra vía. Y esta vez no es diferente. La vía es la de la elección consciente. El elogio de un camino lento sin mirar a los lados, en el que te da lo mismo que tu vecino vaya más rápido o lento que tu. Un camino en el que te centras en sacar lo mejor de ti mismo y olvidas el ruido.

Ya ven que cosas piensa uno en la ducha. Como dice mi amigo, el malvado Schzwarman…go figure :wink:

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#2

Decía Antonio Rubio Merino, un directivo que siempre me ha gustado escuchar y leer, en una charla, que por la justicia o no de las herencias no había que preocuparse, gravándolas, porque al final el dinero pone a cada uno en su lugar. Si no te mereces lo heredado, por no saber mantenerlo, al final ese patrimonio se acabará yendo a manos de personas más merecedoras del mismo (en ocasiones, personas que no eran ricas, como el propio Amancio Ortega, del que don Antonio tuvo oportunidad de ser directivo).

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#3

He leído de forma rápida la palabra “Prosperidad” y me he dicho, "Esto es de @jvas ":clap:.
Como cuando oigo la palabra “Contexto”, y ya sé que @arturop, está ahí :slight_smile:.

Lo que estoy aprendiendo con ustedes. Muchas gracias.

Como siempre, me gustan mucho este tipo de artículos, porque con la perspectiva de una personalidad que no se deja llevar por lo que hace el vecino, y haciendo lo que a uno le gusta alejado del ruido, es difícil que a largo plazo, los planes no salgan bien.

Esa manía en la Universidad de ver antes las notas de los demás, antes que la de uno mismo, a ver si el mal de muchos, consuelo de tontos.

Uno se debe superar a si mismo, escuchar de los demás, y llevar a la práctica aquello para lo que se ha preparado, para aprender de verdad.

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#4

Debo decir que de escuchar a Don José ya nunca digo “quiero ser rico”, sino “quiero ser próspero”. Realmente cuando decía lo primero siempre pensaba en lo segundo, el ir poco a poco creciendo, ahorrando e invirtiendo, pero es cierto que está mucho mejor empleado, si piensas en eso, el vocablo “prosperidad”.

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#5

ESA IMAGEN DEL ESPEJO

…Y una vez acabada esa purificante y vivificante ducha… salimos y, claro, aunque no sustente nuestra pregonada humildad, una miradita al espejo se nos vá, aunque sea de soslayo. Ni los de “valor” tienen tabletas de chocolate como está.:kissing_heart:

Mirarse al espejo y reconocer lo que vemos, ese es un ejercicio en apariencia sencillo y mundano, pero profundo y epifánico. Reconocer la realidad que el espejo nos refleja, no lo que creemos ver.

¿Cómo puede ser que con unos abdominales de anuncio de “Invictus” pasemos tan desapercibidos en la piscina?.

Cada día afianzo más en mi la certeza de que gran parte de las turbulencias que nos atormentan y zarandean en el día a día parten de esa falta de reconocimiento e identificación con “ese” que aparece reflejado en ese, inmisericorde y cruel, trozo de cristal con fondo opaco.
Traicionamos el primer verbo reflexivo del aforismo de San Agustín, el manido, conócete, en este caso en proceso simplificado, “reconnais-toi”.

Tenemos nuestro “Procusto” individual.Nuestra mente ejercita su faceta piadosa y elabora una imagen benigna y compasiva de nuestro yo. Oculta, maquilla, justifica cualquier atisbo, certeza o huella de aquello que podamos identificar como no deseable (mezquindad, envidia, egolatría, pereza, …).

Y así transitamos por un camino que no es el adecuado a nuestra realidad, si medimos metrocincuenta no podemos tratar de avanzar de forma cómoda por ese sendero que tiene puentes con tablones separados metro y medio; y si medimos casilosdos no podemos disfrutar de explorar esa cueva angosta que tan buena pinta parece tener, seguramente acabaremos con las rodillas raspadas y algún que otro chichón en la testa.
Y esta incomodidad nos conmina a no disfrutar del camino, evitando la relajación y el disfrute del momento, el sano carpe diem, tantas veces mal definido. Esta falta de disfrute del avanzar nos hace obsesionarnos con el final del camino, forzando a veces a precipitarlo; otras, estas molestias de inadecuación, ocupan tanta parte de nuestra consciencia que olvidamos el destino, y cuando tratamos de recordarlo, para ver si estamos en la dirección correcta, nos encontramos perdidos.

Por tanto, reconozcamos al que está al otro lado del espejo, somos nosotros. Veamos a nuestro parte menos amable y adecuemos nuestro camino a nuestra realidad.

Como dijo el poeta:" Caminante no hay camino se hace camino al andar, y yo me permito añadir, elige el firme acorde a tus cualidades y disfruta de este caminar.

Y es aquí donde entra mi particular homenaje al ejercicio placentero de divagar y dejar fluir el pensamiento y el verbo, en la esperanza que recalemos en algún puerto interesante, o al menos de disfrutar del viaje sin puerto definido, dejando que el azar (o el sino desconocido) nos guíe.

Muchas gracias a todos los que sois padres de esta maravillosa idea, y de los que la alimentáis cada día. Mi enorme agradecimiento de hacer posible este bibliocafé (antes posada) en mi caminar.

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#6

@jvas: Admito, mea culpa, que me he desahogado (quizá en demasía) con el Sr. Ajram. En mi descargo diré que no es su dinero lo que más me atrae (que también…, no me vendría mal) sino sus lindos tatuajes, convendrá conmigo en que son monos. ¿no?

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#7

@jvas: Muchos de sus textos me hacen recordad palabras mías -algunas incluso olvidadas- Muchas gracias.
—En muchos libros de autoayuda se hace referencia a un fundamental
proceso que conduce al éxito: «Ser — Hacer — Tener». Ése es el camino y en
ese orden. Primero tienes que Ser: debes formarte como persona, tienes que
esforzarte en tu aprendizaje, saber cuál es tu camino y cómo recorrerlo. Luego tienes que Hacer: hay que ponerse manos a la obra y actuar con ímpetu,
energía y dedicación, creando y buscando las circunstancias más adecuadas
para atraer la «buena suerte». Finalmente, y siempre en último lugar, los pasos
anteriores te conducirán al Tener. Ese tener no incluye únicamente cosas ma-
teriales sino también riqueza espiritual. La gente, con demasiada frecuencia,
siguiendo la cultura actual del mínimo esfuerzo y llevados por la sociedad
consumista, invierte los términos y sigue la senda del: «Tener — Hacer — Ser».
Craso error

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#8

Francamente, amigos, no se como se sentirían los cristianos cuando eran perseguidos. Lo que si se, es que ustedes me representan, y que es para mi una satisfacción tenerles cerca. Poder hablar de estos temas y verse uno reflejado, es el mejor elogio que puede hacerle uno a cualquiera.

No se si les pasará a ustedes, pero cuando uno no comparte estas cosas en su entorno por no aburrir a las piedras, poder hacerlo supone un alivio y satisfacción, que te llenan.

Les agradezco profundamente poder compartir camino con ustedes.

@alfaQalfa , tendrá usted la mente “arbórea” que quiera, pero esas reflexiones rezuman una belleza y sensatez que apabullan. Qué importante es vernos en el espejo y reconocer esa curva cervecera y no llorar sobre la leche derramada, sino ponerle solución o aceptarla como parte del disfrute que hemos tenido.

@Luis1 , no se preocupe por el señor de tatuajes. Después de ver el video de Instagram, no puedo más que reafirmarme en las opiniones que se han escrito…aunque eso no quita que si cualquiera después de verlo, decide poner su dinero en sus manos y lo pierde, será mejor que se haga eco de aquel viejo adagio de “a nadie le va mal demasiado tiempo, sin que el mismo tenga la culpa”.

Brutal su texto. Por edad y sabiduría, me parece que está claro quien es la copia burda. Me alegra mucho que pese a ello, me siga considerando su amigo.

@Tiedra, con lo joven que es, y la claridad de ideas que demuestra, creo que hay pocas dudas que se convertirá en un hombre de valor. Fíjese que no dije de éxito, pues esto realmente no importa.

Un abrazo a todos,

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#9

jeje, pues qué quieren que les diga, su reflexión está muy bien @jvas, y ya nos tiene acostumbrados a su estilo, pero el comentario de @alfaQalfa me parece superlativo, esplendoroso. Muchas gracias. Como también decía el otro día, por esto vale la pena. Me siento próspero y rico

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#10

Buenas noches.

Cada día que pasa mi sentimiento de gozo por pertenecer a este foro aumenta.
En ocasiones encuentro refugio aquí ante tanta mediocridad y porquería diaria.

Refugio donde disfruto de leer maravillosas reflexiones en este hilo, como las de @jvas, @alfaQalfa, @MAA y @Luis1. Les agradezco el haber escrito textos que al menos a este humilde servidor le han hecho reflexionar.

Refugio donde aprendo nuevas cosas, y sobre todo por la calidad de los mensajes, el clima de educación y respeto que existe. Tristemente ambas cosas no son demasiado habituales en los foros de opinión actuales.

Por último disculpen el no aportar una reflexión de profundidad sobre el elogio de la prosperidad. Lo único que puedo hacer es preguntarme, qué hubiera sucedido en estos tiempos vertiginosos, si se hubiera utilizado la palabra “prosperidad” allá donde se ha escrito la palabra “felicidad”.

Sólo pienso que, quizás, algunas cosas serían diferentes, y probablemente mejores.

Un saludo, Sirs.

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#11

Y ese es uno de los principales objetivos, que nos trae aquí.

Muchas Gracias por su comentario.

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#12

Los clásicos latinos lo tenían más claro. “Próspero” se forma con los términos “pro” y “spes” y vendría a ser algo así como el que va tras algo esperado o acorde con su esperanza. Y como sabemos los que pasamos de los cuarenta :wink: se suele ser más feliz en el camino de las expectativas que cuando se llega a ellas.

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#13

Dios me libre a mi de envidiar a nadie pues es malsana la envidia y hace daño, no obstante hay sujetos en la vida que te marcan a fuego con sus propias circunstancias, citaré dos:

  • Hace muchos años en el pirineo conocí a un hombre que diariamente dedicaba un par de horas a cuidar un pequeño huerto en la falda de una montaña. A eso de las 10 de la mañana dejaba de trabajar, se sentaba en una piedra y observaba quieto las montañas durante unas tres horas, luego se marchaba a su casa, repetía esta rutina diariamente. A lo largo de mi vida no he podido olvidar esto, no es envidia, es admiración.
  • En una entrevista a Bigas Luna comentaban sobre cine, erotomanías y otros asuntos relevantes con el personaje, en un momento dado Bigas Luna comenta que es rico “por tener un burro” y tener tiempo para atender al burro, esa era su riqueza. Tampoco he podido olvidar esto, tampoco es envidia es admiración.

Y qué quiero decir con esto, que entiendo el objetivo de prosperidad no como hacerse rico desde un punto de vista económico, cada euro que ganas tiene menos valor que el anterior, el objetivo es vivir la vida como quieres vivirla esa es la verdadera riqueza y para ello la inversión es el camino no el objetivo.

Así al menos lo veo yo, s2

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#14

Pues tiene usted mucha razón con lo que escribe.

Yo he llegado a un punto en mi vida, en que creo que cada persona tiene unos objetivos vitales, y disfruta haciendo un tipo de cosas radicalmente distintas a las de otra.

Hay quien encuentra la felicidad en el poder, y hay quien la encuentra en la ausencia del mismo. No hay nada de malo en ninguna de ellas, y en ambas se pagan precios por una y por otra.

Bajo mi punto de vista, el problema viene, cuando la sociedad por ejemplo, marca como “objetivo a batir (traducido por benchmark)” , cosas que a uno se la traen floja. Estoy seguro que hay gente a la que le desesperaría estar tres horas sola consigo misma, y disfrutarían más sintiéndose (probablemente sólo como construcción mental), como los amos y señores de su oficina o fábrica. ¿Es mejor o peor? Pues bueno, ese es otro debate.

Por resumir, yo creo que lo más importante son dos cosas:

  • Valorar lo que tienes.
  • Mantener la ilusión por cosas (no precisamente materiales).

El primer punto es interesante. @autoinmune , a esto es a lo que me refería en mi post con “nos sobra el dinero” . Lo que quiero decir es que muy probablemente, usted y yo, abrimos el grifo y nos sale el agua caliente, ambos dormimos bajo un techo, y no se si será su caso, pero en el mío estoy más preocupado de quitarme el incipiente flotador, que de poder comer todos los días. Si, realmente, lo queramos ver o no, pertenecemos a un porcentaje del mundo donde claramente, nos sobra el dinero.

Claro que la vida va de comparaciones, y probablemente si de nuevo usted y yo nos comparamos con Amancio Ortega, pues vamos a ser claramente infelices.

Al final, para mi, todo va de elegir. Yo hace tiempo que elegí ser feliz y tratar de estar tranquilo. Hay días que lo consigo, y días que no… y no es un drama ni en un caso, ni en el otro :wink:

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#15

Lo sé, entre líneas se puede leer en sus palabras que “nos sobra el dinero” viene a ser que vivimos en una sociedad de la abundancia y que gran parte de lo que sustenta la pirámide de Maslow lo tenemos cubierto con creces, no tenemos de qué preocuparnos en lo básico, pero quise, sin mala fe por supuesto, torcer un poco su argumento para desmitificar que el mercado “es cosa de ricos” siendo esta una creencia popular en una sociedad que no valora adecuadamente lo que tiene tal y como argumenta. ¿Y qué es lo que tiene que no valora? Algo muy común y muy extendido como es la sociedad anónima, la cual es un pilar fundamental de la sociedad moderna y permite a todos sin distinción participar de cualquier avance empresarial y por consiguiente social y beneficiarse de él, esto no es incompatible con el trabajo por cuenta ajena sino que lo complementa, e incluso puede uno comprar una parte de la empresa en la que trabaja si realmente lo ve conveniente. Esto hace una mezcla social interesante ya que de alguna u otra forma difumina al patrón y al obrero siendo la sociedad en su conjunto algo compacto e integrado.

Ya puestos, y como de prosperidad va el hilo deberíamos ver la prosperidad desde un punto de vista más alto y menos individual, quiero decir con esto que antes de individualizar se debería mirar en su conjunto y usar esa riqueza de la que hablamos para mejorar algunos aspectos sociales que aún hemos heredado del siglo XX pero que deberíamos poner fecha de caducidad. Pasamos de fordismo al toyotismo ¿y ahora qué? ¿dónde estamos realmente? comenzamos un siglo en el que todo está cambiando muy deprisa y de momento pecamos de vacío, para prosperar primero debemos de saber cómo se hace y qué es prosperar, y ahora bajando al plano individual yo diría lo mismo que dice usted, igual para uno es mirar una montaña durante horas y para otro amasar dinero hasta morir si es que esa es su elección, hagamos pues que puedan elegir y habremos prosperado en el camino correcto. Mucho me temo que para conseguir este objetivo tengan que alinearse demasiados planetas en el universo tan complejo en el que nos movemos, por eso y como la cabra tira al monte, yo no me voy a comprar un burro, ni voy a plantar un huerto, ni voy a esperar que esta sociedad me facilite lo que deseo, no me queda más camino que acudir al mercado, vuelvo otra vez al inicio, a la sociedad anónima que es la que verdaderamente me da libertad de disfrutar de mi tiempo como deseo.

un saludo

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#16

No hay mejor consejo que darle al neófito en el mundo de los mercados que el que viene predicando “conócete a ti mismo”, busca la horma de tu zapato y encontrarás tu sitio en el azaroso mundo de las finanzas ya que este tiene muchas vistas y necesitarás encontrar la tuya, pero ahondando más en ese mismo pensamiento deberíamos extrapolarlo más allá, en un concepto muy básico y personal, tal y como se plantea socialmente es algo así: Yo soy lo que soy por lo que son los demás ¿y los demás qué son? si sólo son lo que yo… Parece un retruécano y quizá lo sea, pero con ello quiero dejar fuera a todos los demás del yo que quiero ver, o lo que es lo mismo, es eso que veo cuando miro en el espejo. Conocer a fondo las debilidades propias, las flaquezas, las inmoralidades, los pecados, las torpezas, las carencias, etc… es el mayor conocimiento que uno puede poseer, en este mundo de las inversiones (por no hacer mucho off topic) tu mayor enemigo eres tú, y en la guerra la mayor ventaja la conseguimos conociendo al enemigo por lo tanto tenemos un buen trecho del camino andado.

Poéticamente Jaime Gil de Biedma lo borda en su poema “Contra Jaime Gil De Biedma” en el que se desdobla y se dice: “Si no fueses tan puta!” es un Dr. Jekyll y Mr. Hide que conviene hacer de vez en cuando: https://www.poesi.as/jgb68999.htm

Otra noble forma de prosperar.

Saludos

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#17

Ciertamente, por el concepto de utilidad marginal, no es lo mismo atesorar cien euros que mil millones. Llegado un cierto nivel de riqueza, el dinero lo único que aporta (salvo en ciertos casos de sabia filantropía) es más dinero, y total ¿para qué? Pregúntense, si lo poseyéramos todo ¿dónde lo guardaríamos?

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