El proceso

Originalmente publicado en: El proceso – Todo suma

Posiblemente no haya dos maneras idénticas de entender el mundo y, sin embargo, una mirada curiosa puede encontrar múltiples similitudes entre ellas. Le enumero tres, sin particular orden de importancia.

Una es que solemos prestar mucha atención a los resultados. Encontramos atractivo en un podcast que crece, una inversión que multiplica capital, una venta que se cierra o un artículo que se viraliza.

Otra es que casi nunca nos preguntamos qué hay detrás, qué es aquello que realmente importa: el proceso que hizo posible ese resultado.

Usted, por el mero hecho de estar en esta página de nicho, puede decir que en su caso es mentira, y seguramente lo sea. Y aún así hay otra similitud más de la que igual sí es prisionero: no prestamos atención a lo que la merece.

Creemos que el proceso es una secuencia de pasos, una técnica, o incluso un talento disfrazado. Pero un proceso real no es solamente eso. Un proceso tiende a ser mucho más exigente: es un sistema. Un sistema que convierte un estado del mundo en otro estado del mundo de forma reproducible.

Si no es reproducible, no es proceso.
Si no es ejecutable, no es proceso.
Si depende del estado de ánimo, no es proceso.

Si no cumple con esos tres puntos, será otra cosa que no nos interesa especialmente ahora mismo, puede usted llamarlo intuición, improvisación, suerte… O, simplemente ilusión por el resultado. Resultadismo que diríamos los pedantes. Porque la mayoría de los sistemas humanos están organizados alrededor del resultado visible.

Pero cada resultado es solo el último fotograma de una larga película. Y ese fotograma engaña. ¿Es feliz la película porque acabe bien? El final no contiene información sobre la estructura que lo produjo. Y usted recordará de su época estudiantil que dos resultados iguales pueden venir de procesos completamente distintos:

  • uno estable
  • otro frágil
  • uno replicable
  • otro accidental

Y sin embargo, desde fuera, parecen, y los juzgamos como, exactamente lo mismo. Por eso el mundo está lleno de confusiones. Se atribuye talento donde hay sistema. Se atribuye suerte donde hay proceso. Se atribuye genialidad donde hay repetición bien diseñada.

Pensar como proceso, o el proceso de pensar

Hubo un momento en la historia del pensamiento en el que algo cambió. Dejó de bastar con aquello de “pensar bien”. Además había que pensar de forma reproducible.

La duda metódica de Descartes no fue sólo una postura filosófica. Era un intento de convertir el pensamiento en procedimiento:

  1. Dudar sistemáticamente.
  2. Descomponer.
  3. Reconstruir desde principios mínimos.

No se trataba tanto de llegar a una verdad concreta, que también. Sino de construir un camino que siempre pudiera recorrerse otra vez. Puede decirse que el pensamiento deja de ser un evento mental para convertirse en un proceso ejecutable.

Proceso que, si se realiza de forma colectiva, puede dar lugar a cosas maravillosas, como la ciencia. La ciencia no es un conjunto de verdades, sino un acuerdo sobre cómo producir verdades, basado en:

  1. Observación.
  2. Hipótesis.
  3. Experimento.
  4. Validación.

Lo importante no es qué se piensa, sino cómo se comprueba lo que se piensa. Esto hace que el conocimiento deje de depender del individuo para depender de su proceso. Que ahora además no puede ser solamente suyo, sino de todos. Pues cualquiera, en cualquier lugar, puede repetirlo. Gracias a ello el conocimiento se convierte en infraestructura.

Y sin embargo, en la vida cotidiana alguien, todos quizás, hemos invertido este principio. Hoy se glorifica el resultado y se oculta el proceso.

Vemos creadores con audiencias enormes, inversores con retornos extraordinarios y vendedores con cifras que parecen improbables. Desde fuera se interpreta como talento, intuición o ventaja natural. Con suerte los convertimos en influencers, para querer ser como ellos, a ver si así lo logramos también.

Pero casi nunca se ve lo esencial: el sistema de decisiones que lo hace posible. Y ahí, queramos o no, puede nacer una ilusión peligrosa: la idea de que el resultado es sólo una cualidad personal, en vez de una propiedad de un proceso bien diseñado.

Quien pregunta a los que saben tiene una ventaja competitiva enorme. Yo intento hacerlo y además, para poder volver a las conversaciones más adelante, las grabo (aquí mi amigo Arturo Pina les haría un chascarrillo sobre el tal Villarejo, pero él se llevó los talentos del humor y yo los ojos azules). El caso es que, de esas conversaciones, he podido sintetizar lo siguiente:

En el mundo de la creación de contenido se repite el mismo error: pensar que la diferencia está en la inspiración. Pero la consistencia no funciona así. La creatividad estable no es un estado, como dice la manida frase de Picasso.

Hablando con Fabienne Fourquet uno se da cuenta de que la creatividad también es un sistema, basado en:

  • generación de ideas
  • filtrado
  • estructuración
  • producción
  • publicación
  • feedback
  • y constancia, mucha constancia

La diferencia entre alguien que crea ocasionalmente y alguien que crea de forma sostenida rara vez es la imaginación. Es la ejecución de un proceso que no depende de la imaginación.

Subrayo ejecución, porque Jon Ander Carcedo lo dejó claro al hablar de ventas, donde ocurre algo similar. Desde fuera parece una disciplina humana, casi artística: persuasión, empatía o carisma.

Pero los buenos vendedores no dependen de estados emocionales. Dependen de estructura:

  • a quién contactar
  • cuándo y cómo hacerlo
  • cómo dar seguimiento
  • cómo gestionar objeciones
  • cómo cerrar
  • y hacerlo con constancia, mucha constancia

La venta deja de ser un arte interpersonal para convertirse en algo que podríamos debatir si es más frío, pero no si es más potente: un sistema que mide e incrementa la probabilidad de conversión.

¿Qué le voy a contar sobre la inversión? Sabe que somos unos verdaderos aficionados del proceso.

En inversión el papel del proceso debería ser aún más evidente, porque el mayor enemigo no es la falta de información. Acaso sea justo lo contrario. El verdadero peligro viene de la mente del propio inversor, muchas veces afectada por demasiada información. La sobreinformación nos invita a viajar: miedo; euforia; impaciencia; o sesgo de confirmación (por citar algunos destinos comunes).

Los inversores consistentes no eliminan estas emociones, pero suelen rodearlas con estructura:

  • reglas de entrada
  • criterios de valoración
  • gestión de riesgo
  • disciplina de salida
  • y constancia, mucha constancia

No deciden mejor porque piensan mejor. Deciden mejor porque ya tomaron la decisión y ahora sólo han de ejecutarla.

Aquí aparece la idea central: un proceso puede verse como pensamiento externalizado.

Es lo que ocurre cuando ya no se requiere nuestra mejor versión para obtener un buen resultado. Es el sistema quien hace el trabajo, por defecto, sin necesidad de darle de comer.

Permítame ponerme filosófico con esta reflexión, pues creo que tiene una implicación profunda: la inteligencia deja de ser un estado mental y se convierte en una propiedad del sistema.

Si se cree esto, quizás le guste esta otra derivada: con el tiempo, los procesos no solo producen resultados, producen identidad. Porque lo que uno hace de forma repetida acaba definiéndolo más de lo que podríamos pensar. No solemos ser lo que creemos, más bien somos lo que repetimos por sistema cuando nadie está mirando.

Y ahí, el truco del almendruco, el secreto que no encontrará en la masa: hay que hacer. Ejecutar, ejecutar, ejecutar y ejecutar y volver a ejecutar, que diría la versión de Luis Aragonés que necesita mi gabinete mental.

La mayoría de personas no carecen de procesos. De hecho habrá quien haya sido exitoso ejecutando inconscientemente un proceso que se siente como talento, y habrá quien coleccione procesos y no ejecute ninguno. En ambos casos la pregunta importante no es qué quiere usted conseguir. Sino: qué proceso está ejecutando realmente. Y si ya quiere sacarla del estadio, pregúntese si ese proceso funcionaría sin depender de su mejor día.

Los procesos tienen una serie de cualidades incómodas.

  • Son poco atractivos mientras se ejecutan
  • No generan narrativa inmediata
  • Al ver cada paso individualmente, no parecen sofisticados desde fuera

Pero tienen una propiedad decisiva: acumulan y no dependen de dar siempre el do de pecho. Es aquello de la tortuga y la liebre, o la vaga cigarra y la hormiga que acumula para el invierno.

Todo lo que acumula en el tiempo acaba dominando a lo que sólo brilla en el momento.

Por eso los sistemas suelen ganar a los talentos aislados.
Por eso la repetición bien diseñada supera a la inspiración.
Por eso la estructura suele acabar imponiéndose sobre la intención.

Quizá la forma más simple de decirlo sea esta: no podemos controlar los resultados, pero sí controlar los procesos.

Y como usted ha llegado hasta aquí le daré mi consejo: quienes cambian el foco del resultado al proceso, suelen tener medio camino hecho.

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Apreciado Dubweiser,

Me ha gustado mucho su descripción del proceso, yo destacaría de todo lo que comenta lo siguiente:

Para mi un proceso de inversión es un conjunto de reglas, márgenes de flexibilidad y límites que se ejecutan cuando llega el momento de una forma casi automática.

En mi caso es un proceso predominantemente en modo inactivo y puntualmente si se dan las circunstancias, se actúa siguiendo las pautas predeterminadas.

A modo de ejemplo:

No tener más de un % de RV superior a X, que un activo no pese más de Y, estar atento en periodos bajistas y de pánico de mercado de cara a comprar. No comprar salvo que se den una serie de circunstancias predefinidas.

Como bien comenta, separar temporalmente la decisión de la ejecución es clave.

El tema del foco en el proceso y no en el resultado, también es algo a mi parecer importantísimo. Yo lo veo así, el resultado está influenciado en gran parte en la aleatoriedad del mercado y eso es algo que no controlamos, el resultado será el que nos determine el destino.

Una vez oí una frase que me llamó la atención, “la RV es como una ruleta de un casino, pero trucada ligeramente a favor del cliente”, la aleatoriedad es muy grande, por tanto lo importante es saber jugar a la ruleta con eficiencia, poco a poco, con pequeñas cantidades, muchas veces, ignorando el resultado y concentrándose en el proceso.

Un saludo para todos Ustedes.

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Muchas gracias por pasarse por aquí y su comentario amable.

Me harto de subrayar esto entre los pocos amigos con los que hablo de inversión. Es como pescar o cazar, predominantemente aburrido (al menos desde fuera). El tiempo se dedica en realidad a otras cosas, pasear por el monte, hablar cuando se puede, merendar… pero lo que es pegar tiros, se pegan pocos, si se hace bien claro. Aunque por el otro lado, hay que evitar que a uno se le caduque la pólvora, por eso el proceso tiene que ajustarse a la realidad y tener momentos de actividad claros (e innegociables).

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De nada Budweiser, usted y su escrito no merecen menos.

Ya que saca el tema de la caza, para mi la inversión es una “caza a espera”, te pones en el lugar asignado y a esperar que pase la pieza, más que “caza al paso”, ir caminando detrás de la presa o yéndola a buscar.

Un saludo para todos ustedes.

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Gracias por su artículo pues me ha animado a comentar. Lo que no estoy tan seguro es si los lectores compartirán mi alborozo.

Como aquí hemos venido a jugar, dejo para otros el manifestar la calidad de su artículo, su excelente capacidad de síntesis, y ese rara avis que es el expresar algo que uno mayormente ya sabía, pero, qué casualidad, hasta que no lo leyó no se dio cuenta. No se lo pienso decir.

Lo que más me ha interesado a la hora de hacerle parecer en público no tan listo como yo, es la parte de la “repetibilidad”. Hay una cierta ironía en que llegue esto en la era del LLM. Pero a expensas de esta coincidencia histórica, quizá esté confundiendo las cosas, pero se me antoja que en muchas partes del conocimiento, quizá sobre todo según se van acercando al extremo afortunado en lo que Mauboussin llama el espectro suerte-talento, es un cierto desafío lo de la repetibilidad. O quizá sea aquello del Cynefin (no se si echarme la mano a la cartera) de entornos caóticos, complejos o complicados.

En resumidas cuentas y sin irme por las ramas, pienso que en muchos procesos, hay actividades que no se sujetan tanto al corsé que Vd. ha definido, y no se si constituye un poco de enmienda a la totalidad. ¿A Vds. qué les parece?

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Le daré la razón, más allá de por agradecer que se pase por aquí, y por la generosidad de dejar a otros la oportunidad de elogiar en público —aunque quizá esperen a que se publique la sesión sobre el famoso libro de Dale Carnegie, ya que ese es uno de sus consejos—.

Le daré la razón, no por el mero hecho de dársela y que no se vaya de vacío, sino porque la tiene.

Creo que el matiz está en qué entendemos por “repetibilidad”. No lo planteo como que un proceso deba producir el mismo resultado, ni siquiera que pueda ejecutarse de forma idéntica en entornos complejos o caóticos (ahí Michael Mauboussin y Cynefin tienen toda la razón). Y es posible que se hable de eso en otra sesión del Club que se está horneando.

Lo que intento defender es que un proceso puede ser repetible por estructura, no por su outcome. Es decir, que existan reglas, criterios o marcos que puedan activarse una y otra vez, aunque lo que salga al otro lado sea incierto o incluso distinto cada vez.

En ese sentido, un proceso no es tanto un corsé como una infraestructura de decisión. No elimina la complejidad, pero evita que cada vez empecemos desde cero o desde el estado de ánimo del día.

Por eso diría que incluso en los dominios más cercanos al “lado suerte” del espectro, lo repetible no es el resultado, sino:

  • cómo generas opciones
  • cómo las filtras
  • cómo decides abrazando la incertidumbre
  • cómo aprendes después de sufrir el abrazo de vuelta

Obviamente haya partes irreductibles como la intuición, el contexto, o el mismo azar. Por eso, recojo su comentario y lo elevo a evitar cualquier enmienda a la totalidad, por cualquiera de los lados. Ni abrazar el determinismo y dejarse hacer por dichas fuerzas, ni ser ingenuo y negarlas. Que existan me parece precisamente el motivo por el que merece la pena tener proceso alrededor.

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Por añadir otro poco al debate, mire que uno puede usar las herramientas según se le antoje.

Por ejemplo, nuestro tema fetiche. Resulta que lo mismo se puede considerar de muchas maneras distinta dependiendo de la perspectiva que se tome.

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1.-¿Formas de ganar dinero, especular/ invertir?. ¿Mejor SP/mercado Americano? ¿Mejor un producto Global? ¿En solo la mejor empresa? ¿En el mejor Gestor? ¿Procurar conocer y controlar riesgos y sesgos? ¿Conocer procesos/criterios y escoger el que se te adapta mejor?

¿Hay alguna empresa buena? ¿Que la hace y quien la considera buena?. ¿Bajo que parámetros? ¿Porqué cotiza y a quien le interesa que cotice?. ¿Y todas las demás? ¿Porqué el regulador las deja cotizar?. Si la inversión, con sus estructuras primarias, secundarias.. , fue una creación del hombre, ¿cuál fue su objeto callado?. ¿Crear y destruir “a lo Energía Nuclear”? ¿Unos ganan seguro y otros depende?. ¿Puesto que no todos pueden ganar, quién pierde seguro?. Y si estos no están capacitados, los si capacitados porqué no aseguran mínimo lo que depositan en sus manos?

Si es cuestión de tener un proceso. ¿Todos con el mismo, garantiza a todos lo mismo? Si es cuestión de tener un buenísimo criterio, ¿todos el mismo y solucionado? ¿Que hace que no estemos de acuerdo en tener un mismo proceso y un criterio? ¿Diferentes normas para según que inversor a quien perjudica?

¿En que escenario sobra proceso y criterio?. ¿En que escenarios son necesarios procesos y criterios?

Cuando se habla de lo sencillo, (siempre me da la impresión de que “no se baja” a la esencia de la cuestión), ¿es sencillo esperar?. Pagar por una empresa lo que no vale es un riesgo que se asume. ¿Nadie corrige este riesgo, cuando es “sencillo” de corregir y que corrige el “principal escenario” de manipulación de la realidad, inyectando todo tipo de riesgos?. ¿Será que quieren procesos y criterios?.

2.-¿Formas de ver el mercado? ¿Tantos como personas? Solo pensar que piensen que hay más de una, como que me da dentera. Si piensa: no se lo que voy a comprar (nunca), no se cuando venderé ¿significa que no tiene proceso ni criterio?.

No considero que tenga (ni haga falta) un proceso de inversión. Un criterio, pues si, claro.

Por añadir a su debate. S2.

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Justamente da en el clavo, yo soy de los que piensan que hay tantas formas de ver las cosas (en especial la inversión) como personas. Muchas se separan por detalles insignificantes, pero otras son de lo más dispares.

Sobre si no sabe lo que va a comprar ¿cómo lo puede ejecutar su broker? Entiendo que sí le dará una orden del tipo, compre X unidades de Y. Con ese Y siendo una cosa que usted ha elegido por algún motivo ese día concreto que da la orden.

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Mis preguntas van dirigidas a que/quien se abra a cuestionar e indagar. Alan Mathison Turing, tras descifrar Enigma, tuvo que utilizar un criterio para acortar la guerra sin ser detectado. Supo descubrir que proceso utilizaban los alemanes, después utilizo sabiamente un criterio para su objetivo. Usted cree en la aleatoriedad, ¿y en la intencionalidad?.

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Aquí he de reconocer que depende del sistema.

Si no les molesta, siguiendo sus preguntas, abro encuesta para los lectores.

¿Qué importancia le da al proceso de inversión?

  • Nula, es necesario reaccionar al entorno
  • Poca, ayuda pero no es indispensable
  • Mucha, es indispensable pero no suficiente
  • Total, no me desvío
0 votantes

Discúlpe(n)me si parezco malo.

Ya han pasado unos días. Ya tiene los datos de la encuesta que espero le sirva para algo.

Seguro que en su contexto “depende del sistema” explica algo, que no se interpretarlo.

Las preguntas no están formulas para que las conteste en publico ni usted ni nadie. Ni su encuesta responde, a mí juicio, mis cuestiones. De todas formas, ya que ha pretendido algo que creo entender, ( que es preciso o muy importante tener un proceso de inversión , para eso lo ha formulado de esa forma…),le invito a tratar de profundizar y responderlas y si quiere exponer sus conclusiones a las preguntas de forma individual y su conclusion global a todo el contexto que se desprende de ellas, pues genial. Si tiene que volver a contestar a alguna ya contestada tras profundizar en otra posterior es que hay progreso, pienso.

Mi contexto a “No considero que tenga (ni haga falta) un proceso de inversión. Un criterio, pues si, claro.” Quiero decir que no tengo proceso de inversión ni me hace falta. Además de que puede llagar a ello cualquier inversor, que tenga cierto criterio, ya que tampoco le hara falta. Me gusta más como lo digo en el entrecomillado, por eso así lo hago.

Si tiene la necesidad de contestar, espérese a que desaparezca y luego, si quiere, diga lo que quiera. Sin IA mejor, para ser el usted auténtico.

Si una decepción es fruto de una acción, bienvenida sea. Ando asimilando\ aprendido. Cuanto me cuesta… S2

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Disculpe porque no había entendido las preguntas como una invitación directa a responder sino más bien una invitación a que cada cual reflexionara sobre ellas.

No suelo emplear IA más que de manera anecdótica en esta red social. Si me viese abocado a ello o bien yo sobraría por estar muy por debajo del nivel del foro, o por quedar invalidado para una conversación. No veo sentido en tener a un “robot” contestando por uno si uno no es capaz.

Las primeras preguntas sobre la inversión, el mercado y las acciones tenga a bien que no se las conteste, porque se escapan de cualquier ámbito en que mi opinión sea de utilidad para alguien más. Sobre el proceso y por qué, efectivamente, para mi es importante le puedo contestar más en profundidad. Aunque me temo que nada nuevo que no haya intentado plasmar en el blog y en la respuesta anterior.

Puede sonar muy subjetivista, y entiendo que no lo comparta, pero creo en que cada cual tenga su proceso y pueda ser tan similar o tan distinto al del vecino como estime. No hay reglas de oro para todos, pero sí reglas propias que, ejecutadas correctamente, pueden ayudar en la inversión. Especialmente en tiempos tormentosos.

Ps: la encuesta es un mecanismo para saber el sentimiento del foro, no cumple más objetivo que ese.

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Buenas noches Eduardo, no tiene porqué disculparse por nada. Tan solo estamos intercambiando pareceres. Por supuesto que no ha habido una invitacion directa. De hecho creo que así lo he manifestado.

Le escribo este mensaje en particular, por lo que creo… me he explicado mal o me a malentendido. El pedirle que sin emplear IA, para nada quería decir que lo use en este foro y si fuera así no soy nadie para decirle nada. Lo que le pedía y quería decir es que si se aventuraba a profundizar y tenía necesidad de contestar a las preguntas… Pues que se tomara tiempo para ello, sin prisas y que no utilice IA para que sus respuestas sean suyas sin estar influenciado por ideas de otros. Si quiero manifestarle que pensar que no es de utilidad contestar a las primeras preguntas por no ser de utilidad para los demás, pues a mí modo de ver se equivoca. Por otra parte hay que dejar a ellos que lo valoren, pienso.

Y ya que ha hecho la encuesta, no lo gustaría saber de los que han respondido “total, que no se desvían”, saber su proceso? Creo que (le) ayudaría a profundizar en todo ello y tal vez no les importe compartirlo si tan claro lo tienen interiorizado. El suyo si me intriga. Además de saber si su inversión está compuesto por algún fondo o no, principalmente. Igual lo ha comentado en alguna ocasión pero de esas cosas no me quedo. Mi cartera está compuesta por cuatro acciones modificada en el pasado mayo. Salieron 5 y entraron dos tras “muchos años”. Creerá que corro mucho riesgo, pues a mí juicio, más bien muy poco. Criterio, solo criterio. Ya que le pido, comparto.

Por lo que ha manifestado, entiendo que entiende que cada cual puede tener un proceso distinto, ni hay reglas de oro. Si unas reglas que ejecutadas correctamente, de alguna forma ayuda en los momentos tormentosos. No le voy a contradecir porque no puedo estar en cabeza ajena. Si le quiero decir que para eso tengo cierto “equilibrio y conocimiento”.

Con respecto a la encuesta y sentimiento del foro,… ha sacado alguna conclusión aparte de conocer la opinión de una parte parcial del mismo? Si tengo que sacar, en este caso, una conclusión de la encuesta (por su comentario del nivel del foro y que todos los participantes tienen ese nivel), es que el “más interesante” es Fernando. No le intriga a usted?

Y ya lo dejo que para mí es más tarde de la cuenta y la culpa la tiene… “el vino”. A alguien se la tengo que echar. Estaría feo que se la echara a mis amigos.

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Desde luego, es una de las cosas que más interesantes me resulta, porque al final lo “técnico” con tiempo se entiende. Pero cómo piensan los seres humanos y por qué lo que uno considera bueno otro lo ve como malo, no dejará de fascinarme. Por ejemplo, entiendo perfectamente que usted duerma tranquilo pese/gracias a la concentración en 4 acciones. Muchas veces ponemos a Charlie Munger de referente intelectual en muchos ámbitos, pero pasamos por alto su confianza en la concentración. Creo que da usted en el punto exacto de lo que yo llamo proceso, usted lo llama “equilibrio y conocimiento” y seguramente parta de conocerse bien a si mismo. Quién lo hace tiene medio camino recorrido.

Para mi la importancia de los procesos viene de que permitan ejecutar en base a decisiones propias y no de los movimientos del mercado, ruido o veladas presiones externas. Pero no quiere decir que necesariamente conlleve rigidez extrema. Mi proceso permite flexibilidad, porque considero que facilita la convivencia con la incertidumbre, y me permite seguir conociéndome a mi mismo.

En cuanto al mío, es bastante sencillo. Parte, como imagino que partan todos, de una definición de objetivos y de plazos. Yo lo llamo “análisis de brocha gorda” porque luego hay que perfilar cada caso con el pincel y el delineador.

¿Qué es lo más importante para mi?

  • Ahora
  • En 5 años
  • En 15 años
  • Cuando deje de trabajar

Así se puede entender una cosa paradójica y es que mi estilo de inversión ha cambiado a raíz de ser padre. El motivo evidente: la gestión del tiempo. Tengo una tablita que hice cuándo era un friki del excel, en el que se confrontan varios puntos: necesidad; tiempo dedicado; capacidad de ahorro para inversión; miembros en la familia; plazo; modalidad.

Jugando con las variables pueden salir muchas opciones y planteamientos distintos. Premisa del proceso: ser fiel a la combinación de puntos que se fijaron. Verá que son puntos que sólo cambian en eventos muy concretos.

  • Necesidad: es la urgencia que se tendría para disponer del dinero. Puede imaginar que sólo cambiaría con grandes eventos, la mayoría negativos.
  • tiempo dedicado: este sí que cambió y el rango va desde 0 (pura indexación) a total (operar opciones de manera muy activa).
  • capacidad de ahorro para inversión y miembros en la familia son autoexplicativas.
  • plazo: la más delicada, porque uno puede tentarse de muchas maneras, y cada cual tiene un plazo distinto. Mi balance fue permitirme mentalmente tener varias carteras, algo poco popular y lo entiendo. Al final es jugar a compartimentalizar un todo, entiendo toda crítica a ello.
  • modalidad: rentas o crecimiento del capital. Con su escala de grises, porque no es lo mismo rentas DGI a 20 años que una fábrica de ingresos a lo @Richard_IFI.

Con eso en mente, como sabía que al tener familia necesitaría un coche más grande, se creó una cartera “coche” con el plazo más corto y necesidad media, tiempo de ejecución 0.
La utilizo para ilustrar parte del proceso —a riesgo de perder a cualquier lector.

¿Qué era lo que más importaba para esa cartera? Tener unos 40.000 euros para comprar un coche grande SUV que cumpliese con mis necesidades. Dejo de lado el debate de compra vs renting, bastante me costó decidir.
¿Cuándo? Hará unos 7 años que me lo planteé seriamente.

  • Necesidad: los primeros 5 años baja, sabiendo que a partir del año 5 cambiaría a media, y con cada hereder@ subiría.
  • Tiempo dedicado: mínimo
  • capacidad de ahorro: Aportación inicial alta y aportación mensual recurrente fija.
  • miembros en la familia: planificado a 4 para no tener que tocar nada en el futuro.
  • plazo: 5-10 años
  • modalidad: crecimiento capital.

¿Qué salió de eso? Indexar a muy bajo coste y con diversificación de mercados. Fondos por prever cambio de modalidad. Con rotación a activos a X años, porcentajes a determinar.

A partir de ahí a delinear, se puede imaginar: ¿Cómo está X índice respecto a la media de Y años? ¿Qué Asset Allocation me va mejor? ¿Qué ocurre si hay caídas? ¿Cuánto aporto de primeras y cuánto después? ¿Dejo algo por si hay caída grande?

Todo eso se fue respondiendo después, aunque la tabla no es tan sencilla.

Si tienen curiosidad puedo profundizar en alguno de los puntos, pero hay mucho ya escrito en el foro y será casi un copia-pega porque es de aquí de dónde más he aprendido, más que de muchos libros de renombre.

La cartera grande, la de “proyecto vital” podríamos decir, tiene una consideración peculiar: se plateó que valiese igual para 0 hij@s que para 2 —que era el tamaño más o menos planeado para la familia—. Así que necesitaba elementos que me alumbrasen posibilidades de pseudo IF en 20 años, como complementar la jubilación después de una larga carrera laboral. El resultado fue diseñar una cartera DGI (de calidad, calidad para mi definición de calidad) de la que comenté algo en el podcast. Con el cambio de ritmo vital algunas acciones individuales han salido para dejar su lugar a ETFs más diversificados que no me exigen estar al día de resultados, etc. Pero estaba en la posible hoja de ruta, ya ve que para mi el proceso no riñe con la flexibilidad.

PS: Desde luego que el bueno de Fernando me intriga, a la vez que aprendo mucho de lo que va aportando. Seguro que daría para una buena charla

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Más allá de la gracia de ser el único que ha votado esa opción​:rofl::rofl::rofl:, diría que todo cambia tanto y tan rápido que llega un momento en el que se produce una especie de paradoja y el proceso o deja de ser útil, o muta tanto que ya no es el mismo proceso. Y entonces supongo que lo relevante es adaptarse a lo que viene (asumo que es impredecible en su mayor parte) y luego dentro de ese contexto uno ya puede “engañarse a sí mismo” y trazar sus líneas maestras (su utilidad tienen).
Las cosas se ven sencillas una vez que han pasado. Estoy pensando, por ejemplo, en un proceso tan aparentemente coherente hoy como indexarse al MSCI World (excepto para vendedores de crecepelo y otros timadores varios que hay por ahí). No me imagino a un español medio en el año 2000, que no hace tanto, planteándose algo así. Básicamente porque ni siquiera era posible. Del mismo modo, nadie sabe qué habrá en 10 o 20 años ni si romperá lo que existe ahora o simplemente será mucho mejor y convendrá cambiar el proceso anterior.
Esto aplica a casi todo: uno puede pensar que los mercados son más o menos eficientes que hace unos años, y eso tiene implicaciones importantes sobre si merece o no la pena seleccionar acciones. Otros ejemplos que me vienen a la cabeza y darían para largo: si tiene sentido comparar la contabilidad de hace unos años con la actual o la que vendrá; si conserva algún valor la valoración que se hacía en tiempos de Graham; o la típica comparación de múltiplos frente a históricos que se hace tanto a nivel de empresa como de mercado, como si fuera lo mismo Google que una petroquímica de los 70.
Y esti lo digo sin entrar en los cambios gordos que lo rompen todo: sin remontarme a cosas viejunas como la electricidad, ahí están el internes o ahora la IA cambiando el juego completamente.
No sé, diría que como mínimo un inversor que no se adapte a lo que le toca vivir lo tiene difícil. Y con el tiempo, además, toda la realidad tenderá a cambiar. Una guía o unas reglas de actuación me parecen útiles, pero lo más probable es que en algún momento se romapan y pierdan su valor.
Tampoco entro en que puede que nuestro proceso sea un desastre de proceso o la posibilidad imposibilidad de seguirlo o que el mercado no esté ahí para adecuarse a nuestras necesidades :rofl:

Hay, por ahí, un ex-inversor mericano de cuyo nombre no quiero acordarme que decía que ganaba dinero en el momento en que se daba cuenta de que estaba equivocado. Yo creo que, al menos mientras el método científico no pueda aplicarse a esto con rigor, equivocarse no es una posibilidad sino una certeza. Y que incluso cuando uno acierta, el mercado tiene tendencia a golpearte en la cara justo cuando crees haber dado con algo útil. El proceso (por sofisticado que sea) está acotado dentro de esta realidad y no puede escapar de ella, de modo que negar su utilidad no sirve de mucho, pero tampoco protege demasiado. Siendo verdad que puede ayudar a sobrevivir.

Poniéndome así un poco petulante diría que mi mayor critica es que el proceso te da confianza justo en el momento en que esa confianza es más peligrosa. Esto no es un fallo del proceso, es casi una propiedad inherente a cualquier sistema que funciona en entornos no estacionarios.

No me hagan el menor caso: no tengo ni idea de lo que hablo. Lo que sí puedo recomendarles, en cambio, es la lectura de “El proceso” de Kafka. No tiene absolutamente nada que ver con todo esto, pero a fuerza de repetir la palabra se me ha venido a la cabeza. :grinning_face_with_smiling_eyes:

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Si me permite, enmarco esto.
Muchas gracias por aportar el contrapunto, tan atinado como siempre.

Le doy la razón con un cambio que yo he vivido. La rotación a ETFs porque no tengo tiempo, podría no haber existido si google saca NotebookLM dos años antes, porque con IA uno puede ir mucho más rápido al grano de muchos asuntos.

Por otro lado, me gusta ver el proceso como quien va al gimnasio y sabe que ha de seguir una rutina para conseguir unos resultados. La rutina cambia, pero hay unos patrones, esa guía o reglas de actuación, que prevalecen. Si el proceso se amolda a eso y no intenta controlar cada detalle, creo que no cambiará tanto.

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