Efecto Compuesto: Consistencia y "momentum"

Llega el verano, tiempo de retiro y de necesario y merecido descanso. Pero también es tiempo que pone en riesgo algunas de nuestras rutinas más positivas. Cuando empiezas a aflojar en tus rutinas, ten en cuenta el enorme coste de la falta de consistencia. No se trata de la pérdida por dejar de hacer una pequeña acción y sus pequeños resultados asociados. Se trata del impacto tremendo que la pérdida de momentum (impulso, fuerza) tiene en todo el proceso.

La metáfora de la bomba de agua para sacar agua de un pozo me parece reveladora. Esta bomba utiliza un tubo de succión para subir el agua desde el fondo del pozo que está bajo tierra. Para traer el agua a la superficie tienes que bombear con la palanca de la bomba que permite crear la succión que trae el agua desde la profundidad del pozo hasta que sale por el grifo. La consistencia en el movimiento es clave, porque permite ganar el momentum necesario para que el agua fluya.

Cuando la mayor parte de la gente emprende un desafío, cogen la palanca con determinación y empiezan a accionarla con fuerza, moviéndola de arriba abajo con un compromiso incuestionable. Hablamos de desafíos como aprender un idioma, ir al gimnasio para ponerte en forma, empezar a comer de modo más sano, aprender a tocar un instrumento de música, cultivar una relación amorosa, empezar a invertir, etc.

Pero tras unos minutos (o unas semanas o meses), cuando ven que el agua no sale (no hay resultados), se cansan y dejan de bombear con la palanca. No vale la pena el esfuerzo. No son conscientes del tiempo y esfuerzo que requiere crear el vacío en el tubo para que el agua pueda ser absorbida hacia arriba por el tubo hasta que sale por el grifo y llenan su cubo. Al igual que la ignición de un cohete o el arrancar de una maquina de vapor, se requiere una enorme cantidad de energía y consistencia para poner un sistema en marcha. La mayoría de la gente abandona en ese momento.

Pero aquellos que perseveran y continúan accionando la palanca de la bomba con determinación conseguirán que finalmente salgan por el grifo algunos pequeños chorros de agua. De nuevo, una mayoría de personas dirán: ‘esto es patético, tengo ambos brazos ya doloridos de tanto bombear para que solo salga esta miseria de agua’. Abandonarán entonces. No se dan cuenta de que el tremendo esfuerzo que han realizado estaba cerca de darles unos réditos extraordinarios.

Unos pocos, muy pocos, persistirán en su empeño de bombear. Si hay otros que les observan, es probable que les digan que son unos pringaos o unos pardillos por seguir bombeando cuando los resultados son tan ridículos. Pero cuando menos lo esperen, el agua empezará a brotar por el grifo con gran fuerza y de modo continuo. Es más, para mantener ese sólido caudal ya solo deberán seguir bombeando con bastante menos energía que la que mostraron al principio. La palanca se moverá con mayor facilidad arriba y abajo, y el ritmo podrá ser más tranquilo. Lo único que hay que hacer para que se mantenga el ritmo de salida de agua es mantener la consistencia en el bombeo.

Esta es la mejor metáfora para describir lo que es el efecto compuesto, que puede transformar tu vida en positivo. Puedes aplicarlo a cualquier área. El interés compuesto que tanto aprecian los buenos inversores no deja de ser un caso particular de este efecto compuesto que afecta a todo nuestro comportamiento.

¿Qué pasa si dejas de darle a la palanca durante un buen rato? Que el agua desciende por el tubo de succión hasta su nivel de partida, hasta el fondo. Vuelves a la casilla de salida. Si mueves de nuevo la palanca de modo tranquilo y regular como cuando bombeabas y salía un buen chorro de agua, ya no saldrá ni una gota. El momentum se habrá ido. El único modo de que vuelva a fluir por el grifo es volver a bombear fuerte y rápido como al principio. Psicológicamente te costará menos que la primera vez, porque ya sabes cómo funciona la cosa.

Y así es como la mayor parte de la gente vive su vida. Empezamos una rutina de contactar con cinco nuevos clientes potenciales cada semana; o un nuevo plan para comer más sano, que incluye estrategias claras para cuando estás de viaje; o empiezas a ir al gimnasio tres veces a la semana, con un nuevo programa diseñado por tu entrenador personal; o tu pareja y tú os proponéis reservar una velada a la semana para vosotros… y al final acabas abandonando. Incluso si tienes éxito, y el agua sale a chorros por el grifo, siempre está el riesgo de no mantener la constancia y abandonar.

Hay mucha gente que se entusiasma con un nuevo libro, un nuevo programa, o un seminario que han realizado, y ‘se enchufan’ durante unas semanas, o unos meses. Después paran y vuelven a la casilla de salida. ¿Te suena familiar?

Deja de hacer algo durante dos o tres semanas o meses y no solo habrás perdido el impacto de ese periodo, como mucha gente cree. No, habrás perdido también el momentum que estaba funcionado en tu beneficio, un beneficio extraordinario que se mantenía con un esfuerzo modesto. Y esa pérdida es una tragedia. Esa pérdida es la convierte nuestras vidas en mediocres. Ganar es cuestión de constancia, de saber mantener el ritmo.

Es mucho mejor ser una tortuga concienzuda y tenaz, y que sabe lo que quiere, que una veloz y presuntuosa liebre que también es lábil, inconsistente. La tortuga es esa persona que, contando con el tiempo suficiente, batirá a quien se proponga en cualquier competición como resultado de aplicar de modo consistente y paciente aquellos hábitos que le darán la inercia necesaria para conseguir resultados extraordinarios. Y si esa competición es contra ti mismo, como creo que es la de la inversión a largo plazo, mejor que mejor.

(basado en libro The Compound Effect de Darren Hardy)

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Un texto excelente, Pablo. Ojalá sea el primero de muchos más :wink:

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Gracias @jvas. Al final me he atrevido a contribuir con algo. Le aseguro que no es fácil atreverse dado el nivel que habita este foro.
Por otro lado, usted o cualquier otro de los guardianes de la pulcritud por aquí ya me dirán si lo he puesto en la categoría adecuada, lo debería colgar en otro lugar, si debo hacer algo más o cualquier otro feedback que nos ayude a todos. :pray:t2:

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Un placer saludarle y darle la bienvenida @Apolonio
La metáfora de la bomba me ha parecido muy ilustrativa, muchas gracias por compartirla con todos nosotros!!!

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Ojo con esto, se puede caer en una respuesta condicionada y dolorosa, es cuando acabas dando a la palanca como la rata de Skinner.

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Excelente artículo @Apolonio. Recuerdos de un Ex-Fundesem.

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