De la codicia al miedo.

Originalmente publicado en: De la codicia al miedo. – Alea jacta est

En el presente escrito hablaré de algunas situaciones que recientemente se están dando dentro del mundo inversor y que creo que es interesante comentar y es que continuamente pasamos de la codicia al miedo y viceversa, y es que somos humanos con lo que inevitablemente estamos a merced de nuestras emociones.

La primera emoción es el deseo de ganar dinero, lo cual no tiene nada de malo. El peligro viene cuando se torna en codicia, definida como: “Consumismo desmesurado, y especialmente reprobable, encaminado a obtener riqueza y provecho”, según Merriam – Webster.

La codicia es tan poderosa que puede anular el sentido común, la aversión al riesgo, la memoria sobre las lecciones del pasado y cualquier otro elemento que mantiene a los inversores alejados de los problemas.

La contrapartida de la codicia es el miedo, que impide a los inversores tomar decisiones constructivas en los momentos en los que deberían hacerlo.

Estos sentimientos, entre otros, generan ineficiencias – errores de fijación de precios – que constituyen una gran oportunidad para obtener rendimientos por encima de la media.

Como hemos podido ver recientemente,  a veces el mercado determina los precios de la mayoría de acciones con un aura de omnipotencia. ¿Son conscientes de lo que ha cambiado la narrativa desde hace tan sólo dos años?

Mientras que el 20 de abril de 2020 el crudo West Texas Intermediate (WTI), de referencia en EE UU, entró por primera vez en la historia en terreno negativo, las acciones de alto crecimiento (y no rentables) subían en barrena ante la creencia de que entrabamos de lleno en un mundo digitalizado.

La realidad, como poco después se ha visto, es bastante diferente y es que en las próximas décadas, independientemente de que veamos un boom en las energías renovables, el mundo va a seguir consumiendo petróleo.

Este hecho se ha traducido en una subida vertical de diferentes acciones como IPCO, que se ha multiplicado x6 aquel momento.

Por otra parte, mientras que el WTI entraba en negativo, el mercado perdía la cordura por las acciones de alto crecimientos, pagando precios desorbitados como se puede observar en la siguiente ilustración, que muestra a dos sospechosas habituales, Palantir y Lemonade, por las que se llegaron a pagar 51 y 105 veces ventas, respectivamente.

Repito 105 veces ventas!

Este hecho supuso que en pocos meses la acción de Lemonade, por ejemplo, se triplicase.

¿Qué estaba sucediendo para que las acciones como Palantir o Lemonade fuesen tan valiosas? La respuesta era evidente: un crecimiento extremadamente rápido.

Desde diciembre de 2.019 a diciembre de 2020 Palantir pasó de tener unos ingresos de 742 millones a 1.100 millones, lo que supuso un crecimiento de más del 45 % YoY.

Si Palantir fuese capaz de sostener este ritmo de crecimiento 5 años más sus ingresos ascenderían a más de 7.000 millones. Con dichas perspectivas de crecimiento, cuanto más rápidamente subía la acción, más lejos sería capaz de llegar.

No obstante, en su irracionalidad de enamoramiento, el mercado ha pasado por alto una cuestión relacionada con el negocio de este tipo de empresas y es que pierden dinero. Por ejemplo, Lemonade (por la que se pagaron más de 100 veces ventas), no ha sido capaz durante toda su vida empresarial de generar ni un dólar de beneficios.

El resultado ha sido que entre enero de 2.021 y abril de 2.022 las acciones de Palantir se han desplomado un 70 % y las acciones de Lemonade un 87 %!.

¿Se han agotado los negocios de estas empresas? En absoluto, simplemente los inversores han estado tan irrefrenablemente interesados por la tecnología que habían determinado precios irracionales en la valoración de este tipo de compañías. De esta forma, Mr. Market ha pasado de Dr. Jekyll a Mr Hyde haciendo añicos las carteras de muchos inversores altamente concentrados en este tipo de tecnologías disruptivas.

Unos precios al alza son como un narcótico que afecta a la capacidad de razonamiento en todos los sentidos. Pero una vez concluido – después de pinchar – a la moda se le llama burbuja.

Cambiando de perspectiva, hoy vemos a otro animal que empieza a abundar en redes sociales y como Fintwitt y es que en la medida en que la bolsa mantiene cierta relación con la economía, la gente trata de adivinar los movimientos de mercado previendo la evolución de la inflación (o posible deflación futura), recesión o la dirección que tomarán los tipos de interés.

Es cierto, que existe una correlación entre las tasas de interés y la bolsa, pero ¿quién puede predecirlas? Hay más de 60.000 economistas en EEUU dedicados a tiempo completo a tratar de predecir las recesiones y las tasas de interés, y si fueran capaces de hacerlo con éxito dos veces seguidas serían todos millonarios a estas alturas, se habrían retirado a la República Dominicana o a cualquier parte del mundo.

Pero no, tenemos al típico perfil agorero de Twitter que juzga a todo el mundo desde su altar con aura de omnipotencia e intentando endiñarte su newsletter por 150 €/año.

“Mi misión es proteger el patrimonio de los demás”

“Como dije, esta acción ha caído”

                             “Mis usuarios están teniendo importantes beneficios”      

Tonterías!, ¿si los economistas profesionales no pueden predecir la evolución de la economía y los analistas profesionales no pueden predecir la evolución de los mercados, qué opciones tiene un aficionado?

¿Creen que un inversor racional debe estar dispuesto a permitir que cada pocos meses se le diga que se tiene que sentir como el mercado en general? ¿Sobrepagando en tiempos de euforia y no comprando acciones cuando están a precios atractivos?

Fíjense en esta imagen porque es el comportamiento general del inversor, desplegando el capital cuando las acciones están en modo burbuja y retirándolo cuando el mercado comienza a triturarlas:

Como remarcó Benjamin Graham “el inversor inteligente” no debería desentenderse por completo del Sr. Mercado. Al contrario, debería hacer negocios con él, pero únicamente en la medida en que le interesase.

“No tiene usted que hacer operaciones con el mercado simplemente porque éste le ruegue incesantemente que lo haga. Si permite que el Sr. Mercado rija su destino, dejará de ser su señor y se transformará en su siervo.”

Las carteras para un entorno negativo de mercado se deberían construir en un entorno favorable para las acciones y no actuar emocionalmente en tiempos de pánico bursátil.

La situación de mercado debería ser irrelevante para un inversor invertido en buenas acciones a precios razonables y como dijo Peter Lynch:

Si no me cree a mí, crea a Warren Buffett: “Por lo que a mí respecta, la bolsa no existe, solo está ahí como referencia para ver si alguien se ofrece a hacer alguna tontería”.

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¡Pata negra el artículo @estructurero , pata negra!.

Le felicito.

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Muchas gracias por sus palabras, con que le haya gustado a alguien me compensa haber madrugado esta mañana un poco más :joy:.

Thanks!

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Muy bueno si señor. Que buena la última frase!!

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Magnífica reflexión nos ha hecho. Le felicito y agradezco que lo comparta.

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“Este negocio está lleno de gente pobre que dice al rico cómo tiene que invertir”.
No recuerdo donde leí esa frase, pero es literal macho.

Muy buen hilo @estructurero

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Estructurero, una de las cosas buenas que tiene este foro y Uds., es que no hay necesidad de ir a sitios donde te canten una milonga y te genere dudas, te das una vuelta por aquí y aclaras bastantes cosas, no todas, si así fuera sería lugar de sospecha, uno ha de poner de su parte.

Y no es que uno vaya receloso, resabiado o con un cierto aire de superioridad, es que el tongo, se trate de jovencísimos youtubers o prestigiosas entidades financieras siempre interesadas en dar parabienes a sus clientes, está a la orden del día. Como dijo Galbraith “las predicciones económicas hacen de la astrología una ciencia respetable”.

Gracias por su artículo, que hago extensivo al resto de foreros que, con su trabajo desinteresado, nos aportan sus conocimientos y experiencias.

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Wall Street es el único Lugar donde se llega en Rolls Royce para dejarse aconsejar por los que llegan en metro.
Warren Buffett

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Enhorabuena @estructurero. Me ha encantado su escrito. Para mi es siempre un placer leerle.

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Muy buena reflexión @estructurero.

Leía a algún inversor americano que ya no recuerdo cual, comentar que antes de la crisis financiera de 2008 no escuchaba al inversor fundamental que invierte en empresas hablar de la macro y la situación geopolítica. Y a partir de 2008 cada vez con más intensidad se fue hablando de la macro, hasta hoy donde uno tiene la sensación de que se habla más de geopolítica que del negocio subyacente.

Imagino que si uno invierte en empresas petroleras la macro tiene una importancia vital. ¿Pero hasta que punto hay que prestar tanta atención a la macro? ¿Puede el inversor fundamental verse engullido en todo este mar de predicciones, macros y demás historietas imposibles de predecir?

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Yo matizaría esto.

Si uno invierte en petróleo tiene que tener en cuenta las previsiones (como en cualquier análisis cualitativo) y fundamental es el ciclo del capital.

Si la oferta se está destruyendo de tal manera que hasta por criterios ESG se impide a fondos invertir en petroleras, yo entiendo que no es un mal lugar a estar.

Por el contrario, si todo el capital está centrado en empresas tecnológicas, lo lógico es que los retornos sobre el capital disminuyan en este sector.

A lo que voy es que hay mucha gente que para invertir en petroleras también utiliza análisis bottom up más que top down .

Ya estamos viendo, que la oferta en muchos casos está destruida (cosa que ha acelerado la guerra en el caso de Europa).

Saludos

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Un placer poder reflexionar con sus artículos.

Una hipótesis de partida de según quienes en según que época suele ser la racionalidad de los inversores. Incluso hay quien la añade para justificar posiciones más bien de tipo políticas.

Sin intención de convertirlo en un debate sobre si los inversores se comportan o no racionalmente, deberíamos al menos de incluir en parte de esa racionalidad, este tipo de comportamientos donde los inversores se ven muy condicionados por el clima de mercado.

Al final las personas también tenemos espectativas y necesidades de corto plazo y eso condiciona el enfoque con el que nos aproximamos a los mercados.

Cuando uno lee sobre episodios pasados que ya han sucedido en el mercado, y le explican según que tonterías que se llegaron a hacer, siempre parece que eran otros y que uno no caería en ellas. También parecía que las hacían personas con pocas luces.

La realidad más bien suele ser que todos podemos ser víctimas de ello incluso yendo con mucho cuidado.
Tampoco lo vivido estos dos últimos años ha sido un clima especialmente asfixiante respecto a que uno se iba a forrar con según que y que otras cosas se iban a ir por el retrete. No digo que no haya existido respecto a una situación de mercado más normal.

Pero simplemente no haciendo excesivo caso de según que redes sociales donde se busca exclusivamente tener razón y no el debate, ya se mantenía uno un poco alejado de según que clima. Mucho más pesada fue la atmósfera vivida en la burbuja punto com o la inmobiliaria donde ese ambiente estaba en las calles y en la propia vida diaria.

Igual tal vez es que uno se va acostumbrando, una vez lo ha vivido en primera persona, a diferenciar conceptos como eficiencia o no de mercado, con que los inversores no se puedan comportar de determinadas maneras. No hay que confundir el posible debate académico con las aplicaciones prácticas del mismo. La historia suele contener gran multitud de ejemplos de como ciertas extrapolaciones no tienen sentido.

Yo aquí vigilaría con ciertos comportamientos propios que precisamente lo dejan a uno muy expuesto a esos vaivenes emocionales. Estar demasiado pendiente de celebrar máximos históricos de los fondos o las acciones que uno lleva, o celebrando que los fondos o acciones que uno lleva, van mucho mejor en YTD que otros, o suben mientras otros las pasan canutas, lo que hace es que uno pierda perspectiva de largo plazo.

Creo que básicamente hay dos actitudes para los resultados excesivamente de corto plazo, o no mirarlos o darles bastante poca importancia. Lo otro, lleva precisamente a toda clase de vaivenes emocionales. A confundir objetivos económicos con objetivos excesivamente personales.

Efectivamente la codicia es un factor. Pero yo creo que en lo que hemos vivido los dos últimos años y pico, no hay solamente un factor de supresión de la aversión al riesgo.

Porque esas personas que corrían detrás de valores que no ganaban un duro pero que subían como la espuma, no veían los riesgos que podían tener, pero si veían el riesgo de otro tipo de valores que no estaban funcionando.

Como me gusta comentar, a veces, más que no ver el riesgo, el problema es que se extrapola una visión del riesgo reciente y se pretende generalizar. El mercado en esto suele ser implacable. Terminando por castigar riesgos que se habían primero menospreciado y mostrando como otros tal vez se estaban exagerando.

Cuando en una crisis de lo que sea, un tipo de estrategia funciona especialmente bien, hay quien cree que todas las crisis serán de ese estilo. La realidad es que entre las crisis hay grandes diferencias, provocando que lo que funciona muy bien en unas igual lo haga fatal en otras.
Ya he comentado otras veces que saber las reglas exactas que se van a aplicar en una crisis gorda, es un ejercicio de funambulismo extremo. Igual el que parece pesimista de entrada, por creer que habrá una crisis enorme, es en realidad temerario por creer que ciertos instrumentos lo van a hacer bien en unas condiciones tan complicadas y con derivadas difíciles de establecer a priori.

Precisamente ahora estamos viendo ese cambio de perspectiva del riesgo. Lo que ahora funciona parece que va a funcionar siempre.

Como vengan caídas gordas de verdad, veremos como aparecen aquellos que consideran pretender entrar y salir del mercado es un riesgo menor que estar en él siempre. Olvidando los riesgos específicos de lo primero.

Al final no se trata de que no se vea el riesgo en sí, sino que se olvidan los parámetros para analizar los riesgos que se asumen en aquello que sí está funcionando.
Uno no debería de considerar la posibilidad de que la empresa A sea la nueva Amazon sin considerar cual es la probabilidad base de éxito de las empresas susceptibles de ser la nueva Amazon.

El problema es que no podemos analizar la situación partiendo de 2020. La gente que estuvo a partir de 2020 invertido de forma fuerte en energía y/o materias primas, llevaban en muchos casos, invertidos allí desde bastante antes.

El plazo temporal en el que han tenido razón, en la mayoría de casos, no permite precisamente concluir que hayan acertado en un plazo de un par de años, en no pocos casos. Les ha tocado ver eso tan duro como la situación se degrada incluso mucho más antes de que pase lo que ven razonable que va a pasar.

Gestionar esa degradación extra previa es lo que se convierte a veces en tremendamente complicado. Es un poco a la inversa que las burbujas (que antes de desinflarse suelen tener tendencia a seguir inflándose). Aquel sin una perspectiva temporal algo más larga, suele claudicar antes de que la cosa se de la vuelta.

Aquí también nos encontramos con los que ahora van a sacar pecho de haber acertado cuando llevan 10 años esperando que se de la vuelta y con algunas quiebras notables en el propio historial inversor.

De la misma forma que probablemente no tenía sentido creer que el petróleo iba a desaparecer en 20 años, tampoco tiene mucho sentido creer que el hecho que se siga usando petróleo los próximos 50 años, se va a traducir necesariamente en una rentabilidad de ciertas inversiones en el mismo.

Los bancos siguen funcionando pero los accionistas del Popular perdieron todo su dinero.
Como gestionar según que ideas es tan o más importante que la idea en sí.

En estos temas es importante saber no polarizarse, lo cual suele terminar llevando a errores. Que un tipo de inversión pueda funcionar no la hace de por sí más sensata que otras o no la hace invulnerable a otro tipo de errores.

Los inversores que hace algo más de 20 años apostaron a que internet cambiaría el mundo acertaron, la mayoría perdió sin embargo mucho dinero en ello y, algunos concretos, se forraron con algunas inversiones específicas.

En mi opinión, para ser inversor a largo plazo hay que intentar equilibrar cierto optimismo en cuanto al futuro general del mundo en general y de la economía en particular, precisamente para evitar que el miedo nos pase exceso de factura, con una dosis de crítica notable sobre los relatos pasados, presentes y futuros, que llevan a minusvalorar determinados riesgos en exceso.

Lo peor suele ser intentar ideologizar ciertos riesgos para negarlos. La creencia excesiva que ciertas metodologías inversoras o ciertas teorías sobre el funcionamiento económico, impiden que riesgos intrínsecos a la realidad, nos afecten, suele terminar con que uno se ve metido en esos riesgos sin saber como reaccionar.

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Magistral. Ni una coma que añadir :clap: :clap: :clap:

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Menuda energía tiene usted por la mañana @agenjordi !
A ver si nos da la receta de qué hace a esas horas!

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En primer lugar, darle las gracias por su feedback, como siempre es un placer leerte e intercambiar opiniones con usted.

No me cabe duda, de hecho sólo hay que mirar el aumento de partícipes que ha tenido este trimestre fondos como AZvalor. Mi opinión es clara:

  • Si no le gustaba AZvalor a 70 no le gusta a 200, si no le gustaba Cobas a 50 no te gustaba a 100.

Y es que carteras tan concentradas en materias primas igual que este año le dan un 100 % el año que viene bajan lo mismo sin despeinarse a poco que cambie el ciclo.

Ni una coma que añadir.

Esto es un tema bien difícil, porque depende de muchos incentivos particulares, así como de otros problemas pendientes de resolución en las energías alternativas. Por ejemplo, atendiendo a la energía solar, y como comenta un interesante artículo de Kopernik, las grandes áreas donde se podría generar energía solar están muy lejos de los grandes núcleos de población, por lo que hace inviable, por ejemplo, la instalación de una megaplantas en el Sahara para llevar electricidad a Alemania.

O por ejemplo, si se fijan en China, donde todo el potencial de generación solar está en el oeste pero la población se concentra en el Este.

En cuanto a la energía eólica, la situación es similar, principalmente existe potencial en lugares donde no vive nadie, aunque este problema se soluciona con instalaciones en alta mar.

En definitiva, lo que quiero decir es que todos sabemos que va a haber una transición hacia energías verdes, pero no todavía ni a la escala que se piensa, más teniendo en cuenta los crecimientos esperados en China e India.

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¿Y no sería viable el aprovechamiento de esa capacidad fotovoltaica o eólica en zonas poco pobladas para, por ejemplo, hidrolizar agua y generar hidrógeno? ¿Tan complicado es el transporte del hidrógeno vs otros combustibles gaseosos? Sea más o menos eficiente el proceso, si la energía empleada es “gratis”…

Pregunto desde el total desconocimiento del asunto.

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Saludos cordiales.

No estamos tan lejos…

“Es un verdadero paso adelante hacia los éxitos que hemos tenido hasta la fecha, y nuestro camino para ofrecer no solo el enlace eléctrico Australia-Asia, sino… al desarrollo acelerado de nuestra cartera de proyectos”, aseguró David Griffin, director ejecutivo y cofundador de SunCable, a The Australian Financial Review.

El proyecto, que lleva el nombre de AAPowerLink (Australia-Asia PowerLink), planea crear un gigantesco “Powell Creek Solar Precinct” (planta solar) de 12.000 hectáreas en una zona árida a unos 800 km al sur de Darwin. Este es uno de los lugares más soleados de la Tierra. Este recinto de placas solares sería capaz de generar 17-20 GW de energía eléctrico y tendría unos 36-42 GWh de almacenamiento de baterías.

La región marroquí de Guelmim Oued Noun, que tiene costa cercana a las Islas Canarias, dispondrá a finales de esta década de una planta solar y eólica de 10,5 GW. Esta energía sin embargo no será para Marruecos, será enviada directamente a Reino Unido mediante un cable submarino que bordea las costas de España y Portugal. El cable submarino más grande de su categoría.

En mi lega opinión habrá una disrupción violenta como ocurrió con Tesla y el coche eléctrico en cuanto alguna gran empresa se convenza de que ahí está el negocio y que golpear primero es golpear dos veces.

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Ojo, que no es que no se pueda hacer. Aunque no soy ni mucho menos experto en este tipo de instalaciones, al igual que en las redes de abastecimiento de agua hay pérdidas de carga, en las redes eléctricas también.

Yo creo que no estamos tan cerca y cables submarinos ya tenemos unos cuantos :joy:

Ni idea, a ver si hay algún experto en el foro, pero vaya creo que queremos mirar muy rápido al futuro. Igual de momento es mejor potenciar el gas y la energía nuclear, con apoyo de solar y viento jeje.

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