Cuando una generación de hijos tienen menos recursos que sus padres…

En respuesta a un domingo lluvioso, he aprovechado para meditar y exponer un tema acerca de una teoría social para mi cierta, la cual puedo ver explícita en muchos círculos en mi alrededor en el mundo de las empresas, apreciando claramente como una generación de hijos no van a superar a la generación de sus padres, inclusos estos primeros con más estudios. Parte por la precariedad laboral y el modelo de sociedad en el que estamos. Es un tema controvertido ya que habrá quién piense que no sucederá así o está sucediendo así, pero en España al menos, yo sí lo creo.

Nos preocupa a todos los que tenemos hijos en edades tempranas, que por primera vez en la historia, su generación no será capaz de superar a la de sus padres, lo que nos llevaría a “involucionar”, (no se si sería un verbo inapropiado, pero así lo veo).

Buscando en la red he encontrado el “Informe Petras” que ya algunos imagino conoceréis, pero que os lo dejo para el que quiera pueda leerlo. Es un informe secreto que encargó un político español de renombre al sociólogo James Petras en la década de los 90s, y permaneció guardado en el CSIC (centro superior de investigaciones científicas), un tiempo, (ya podrán imaginar el motivo), hasta que salió a la luz.

El informe deja evidencias de que nuestros políticos sabían por dicho informe que modelo de sociedad tendríamos, pero no se actuó en consecuencia, por no querer o no saber como afrontarlo… Una vez más ponen de manifiesto sus ineficiencias políticas.

Me gustaría conocer vuestra opinión al respecto…

Un Fuerte abrazo

informe-petras.pdf (261,1 KB)

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Se me olvidó mencionar que al final del informe podéis leer los relatos de varios jóvenes, una fuente de riqueza para que la lean vuestros hijos.

Un tema interesantísimo que por desgracia sufro en primera persona. Tengo 30 años y por tanto no sé si aún se me considera joven pero en mi entorno todos tenemos la sensación de que a nuestra edad nuestros padres tenían más responsabilidades y más recursos con qué afrontarlas. Ojo no caigamos en la trampa de obviar los elementos culturales y de cambio de valores (en mi opinión y a grandes rasgos, creo que a peor) para culpar únicamente a la economía, pero resumiéndolo mucho yo percibo lo siguiente:

  • Nuestros padres crecieron en una época de bonanza económica y como siempre habían vivido mejor que sus padres y éstos mejor que sus abuelos actuaron convencidos que por pura inercia histórica nosotros también viviríamos mejor que ellos. Error.
  • Se ha sobrevalorado enormemente “la educación”, así en general, sin pensar que no toda educación aporta demasiado valor y con la idea de que estudiases lo que estudiases si ibas a la universidad tendrías al salir un buen puesto de trabajo. Se nos vendió la idea de que sólo por tener un título las empresas se pelearían por nosotros. Error.
  • Ligado con lo anterior, tengo la sensación de que el nivel de exigencia en la educación obligatoria, post-obligatoria y universitaria ha disminuido. Los padres insisten en que saques buenas notas en el colegio pero tu como alumno veías a cada uno que apenas sabía escribir su nombre sin cometer faltas de ortografía y que encima pasaban de curso. Yo recuerdo pensar muchas veces: ¿si este pájaro pasa de curso año tras año como no voy a pasar yo? Más grave aún, muchos padres siguen sin darse cuenta de que muchas carreras y títulos universitarios valen entre poco y nada en el mercado laboral, y que no nos engañemos, puedes estar muy orgulloso de tu niño el día de su graduación pero las carreras de letras se las saca todo el mundo. Uy sí, derecho, el niño ya es abogado. Error, el niño tiene un título. Los hay que salen de la universidad super preparados y otros que no saben diferenciar un auto o una sentencia del menú del día del bar de la esquina.
  • Menosprecio generalizado, sobretodo en zonas urbanas por parte de la clase media, de las profesiones manuales o que requieren de formación profesional en lugar de título universitario. Te salen abogados o politólogos por debajo las piedras pero encontrar las empresas tienen dificultades para encontrar profesionales técnicos en mecánica e industrias varias. Señores de clase media quejándose de lo que les ha cobrado el fontanero y lo bien que viven pero no verían bien que su hijo lo fuera por una cuestión de categoría social o prestigio mal entendido.

Yo lo único que puedo decir es que gracias a mis padres vivo con una tranquilidad que cobrando lo que cobro no tendría. Y muchos otros amigos y conocidos de mi edad están igual. Algunos ya tienen un buen colchón de ahorros pero la mayoría sobrevivimos buenamente con algún que otro pequeño lujo, pero en cualquier caso si podemos dormir por las noches es gracias a que muchos de nuestros padres tienen vivienda en propiedad, un dinerillo ahorrado y sabemos que por muy mal que vayan las cosas nunca nos faltará un techo y un plato de comida.

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Se ve que los domingos lluviosos nos hacen meditar a mas de uno, justamente esta mañana con mi novia hablábamos de este mismo tema.

Actualmente tengo 30 años y considero que formo parte de esa generación de hijos que tienen menos recursos que sus padres, pero me pregunto:

¿Realmente es esta generación la que va a perder con respecto a la anterior o es la anterior la que ha vivido en cierto modo un “periodo dorado" con respecto a cualquier generación anterior y posterior? Porque si comparo la vida de las generaciones anteriores, de mis abuelos con la de sus padres y a la vez la de estos con sus padres, etc.… creo que esa superación de la que hablamos de unas generaciones a otras es bastante lineal, la mejora en la calidad de sus vidas era mínima, tendría que compararse entre varias generaciones y no solo una de padres a hijos.

Gracias por el aporte, tema interesante a veces difícil de hablar entre familiares y amigos.

Un saludo.

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Muy de acuerdo en todo.

Lo único que diría es que nuestros padres más que responsabilidades lo que tenían era obligaciones.

Un saludo, joven!!

Tampoco hay que olvidar que en la época en la que nuestros padres eran jóvenes, se renunciaba a muchas cosas que ahora no estaríamos dispuestos a renunciar: calefacción, aire acondicionado, salir a cenar, viajar … Sus prioridades eran otras

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Correcto @Segado, y bajo mi opinión aplicarnos un poco de estoicismo en esta sociedad llamada del “bien estar” aparte de mejorar nuestros valores como persona también mejoraremos económicamente nuestro bolsillo. Pero también tengo conocidos que no están dispuestos a prescindir de sus lujos y de llevar un nivel de vida por encima de sus posibilidades, todo ello es respetable…
Para mi hay dos problemas de fondos en las últimas décadas que han contribuido, 1- parte del entramado empresarial no ha sabido o no ha querido adaptar las nuevas tecnologías a sus empresas. 2- La regulación y el intervencionismo estatal no ha permitido que el mercado actúe de forma natural eliminando a las empresas menos productivas en beneficio de las más generadoras de valor.
Saludos.

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Todo depende de la vara de medir.
Normalmente nuestra opinion se ve condicionada por ciertos cambios de paradigma, que no quiere decir que las condiciones vayan a empeorar, sino que las reglas del juego han cambiado y hay que adaptarse a ellas.

Por eso, en líneas generales no estoy de acuerdo con la tesis del post.

Partimos con ventaja respecto a nuestros padres porque se lo han currado para que así sea.
A partir de ahora, mientras no haya guerras o impacte un asteroide contra el planeta, nuestra responsabilidad es utilizar esa ventaja para proporcionar un futuro mejor a nuestros hijos.

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Es un tema complejo, sin duda, aunque francamente, yo no acabo de ver eso de que en la época de nuestros padres había mucha bonanza y que las cosas fueran mucho mejores. Probablemente había más puestos de trabajo, pero yo recuerdo perfectamente a mi padre o a mis tíos, salir de su trabajo “normal” y ponerse a trabajar en otras cosas para complementar los sueldos. Llegar a casa bien tarde, era el pan nuestro de cada día.

Lo de “apretarse el cinturón”, fue algo que yo viví muy nitidamente, y que gracias a lo cual, se podían priorizar en casa cosas más importantes. Se administraba en equipo,y pese a que nunca sobró el dinero, siempre podíamos hacer las mismas cosas que los demás, aunque low cost. El camping por ejemplo, nos llevó a visitar muchos sitios. No se si hoy me apetecería tanto, meterme con los peques en una tienda de campaña incómoda.

Yo creo que uno de los problemas actuales, es cuando uno tiene la sensación de que el mundo le debe algo, y lamentablemente, el mundo no te debe nunca nada. Pensar que por tener una carrera de ingeniería vas a ser un buen ingeniero, es una falacia que genera una gran infelicidad.

Hoy en día se puede disfrutar de grandes oportunidades, pues la globalización lo permite, pero con la misma moneda, uno debe moverse más. Culturas como la holandesa, por poner un ejemplo, se mueven endiabladamente por el mundo desde bien jóvenes, y aquí en España, nos cuesta bastante renunciar a la comodidad de vivir aquí.

Internet ha democratizado el acceso a muchas cosas, que nuestros padres no hubieran soñado. Bajo mi punto de vista, uno de los factores que más ha contribuido, contribuye y contribuirá al éxito profesional es el hambre por hacer cosas, y moverse. El mundo laboral, lo queramos o no, tiene un componente darwinista cruel, y si no te mueves, lo tienes complicado.

En unas cuatro horas saldrá mi vuelo, y tendré que recorrer media Europa con la maleta a cuestas, y pueden creerme que prefiero cien veces quedarme en casa y acostar a mis hijos, pero para ello, debería renunciar a cosas que a día de hoy no quiero renunciar.

Si realmente quieres algo, levántate y ve a por ello. Y la generación anterior… pues sólo podemos darles las gracias por todo lo que han hecho por nosotros, y ser todo lo agradecidos que podamos, pues aunque pusieran muy buena cara siempre, y nos dedicasen tiempo de calidad, ellos saben perfectamente a todo lo que renunciaron, para que nosotros tuviéramos aquella oportunidad, que. a ellos se les negó.

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Un servidor acaba de cumplir los 50, de manera que podría afirmar que mi generación se encuentra a medio camino entre la suya y la de sus padres. Bien … a los 30 tenía dos trabajos: uno principal ( funcionario) y otro a tiempo parcial, por cuenta propia. Por aquel entonces estábamos construyendo nuestra casa, como promotores. Como iba sobrado de energía ( o escaso de cash.:sweat_smile:) , encontraba tiempo entre trabajo y curro para pasar por la obra para ayudar en lo posible. Muchos de su generación llaman a eso ser un pringado… y no les quito la razón. Decía mi abuelo : hombre de muchos oficios, pobre seguro.
A pesar de todo lo dicho, vivo mucho mejor que mis padres y estoy convencido que mi hija ( ahora tiene 17 años) tendrá una mejor calidad de vida que nosotros. Desde pequeña le hemos inculcado la cultura del esfuerzo y creo que hemos sido generosos en los recursos dedicados al tiempo, cariño y educación.
Suele ser un error generalizar , pero los de recursos humanos se quejan de que a muchos de los jóvenes que entrevistan les falta hambre…

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Suscribo su comentario de principio a fin. Para mí la palabra clave es sacrificio que es lo que muestra este párrafo:

A todos nos gustaría quedarnos en casa y la comodidad, etc, pero el que algo quiere algo le cuesta. El problema que yo veo es que hoy en día la gente lo quiere todo y lo quiere ya y eso no es posible. El que quiera conseguir algo en la vida tiene que pensar que tiene que privarse de bienestar presente si quiere tener un bienestar en el futuro y, desde luego, mucha gente no está por la labor de generar un proyecto de futuro sino de vivir al máximo el presente. Lo de vivir es un decir, porque luego, al final, no deja de ser satisfacer ciertos deseos consumistas que no generan ni felicidad ni satisfacción alguna, pero bueno este es otro tema del que se podría debatir largo y tendido.

También es cierto que se ha extendido, sin soporte argumental alguno, que las generaciones anteriores tenían más fácil acceder a determinados medios de vida. Esto es falso de toda falsedad:

Como ya dije hace unos meses, en los años 70, esos años que supuestamente eran tan abundantes, había 170 coches por cada 1000 habitantes y no hace falta que diga que calidad tenían aquéllos artefactos. Hoy estamos en más de 600 coches por cada 1000 habitantes.

Con la vivienda pasa exactamente lo mismo. Miren a su alrededor y fíjense en la antigüedad de las viviendas. llegarán a la conclusión de que muchos millones de viviendas no existían en España hace 30 o 40 años, entonces ¿Cómo es que era más fácil acceder a una vivienda si había muchas menos?.

El problema, ni más ni menos, es que queremos tantas cosas que no nos da para todo. Hay alguna que otra persona de más de ochenta años que me dice:" Si la gente estuviera dispuesta a vivir como lo hicimos nosotros, harían dinero rápidamente".

También hay que reconocer que ese ansia por vivir al máximo el presente y disfrutar de todo sin pensar en el mañana ha llevado a cierto comportamiento egoísta a determinado estrato de la sociedad. Y eso ha llevado a gastar lo que no tienes y, claro, sí que hay que reconocer que ese gasto alguien lo tendrá que pagar y ¿quieres son? Los que vienen detrás, como no podía ser de otra manera. Y cuando digo endeudamiento, me refiero al privado y también al público. Al final, si te gastas el futuro, no podrás disfrutar de él, ni que lo disfruten tus descendientes. Esto daría también para otra reflexión y/o un debate fructífero.

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Veo ese informe poco representativo y sesgado. Los ejemplos supuestamente aleatorios sólo incluyen a sindicalistas, trabajadores de Seat, etc.

Desfasado y poco conectado con la realidad, elaborado por un discípulo de Chomsky…

La principal causa de que los hijos vivan peor que sus padres se llama Ley Maravall. En cualquier país desarrollado si una carrera son 5 años la práctica totalidad del alumnado acaba en cinco años (ingenierías incluidas), en España se acaba en mínimo ocho, y no por falta de dedicación, si no porque la universidad está montada como una forma de falsear el número de parados retrasando el acceso al mercado laboral.

Dejo a parte el sistema mafioso de las recalificaciones para reducir el terreno edificable disponible y encarecerlo y demás chanchullos.

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Hay un hecho que menciona el sociólogo en el informe que a mí me invita a darle vueltas a la cabeza:
Los padres piensan en sus hijos como una generación mimada (quizás porque ellos sufrieron y padecieron bastantes miserias y no quieran esto para sus hijos), ese sobre proteccionismo y darles todo lo que desean hace que los jóvenes añoren la seguridad de sus padres y tiendan a rechazar la cultura del trabajo y el esfuerzo para conseguir sus objetivos. Como muchas cosas en la vida es difícil donde poner la barrera que separa el cariño y la protección del inculcar una disciplina de trabajo, particularmente en la sociedad actual que vivimos.
De verdad que me esfuerzo en inculcar estos valores a mi hijo… pero miro la sociedad de mi alrededor y veo que cada vez son menos las familias que inculcan estos valores a sus descendientes. Solo tengo que ir a una tutoría del colegio para ver la cantidad de padres que no se preocupan.
Saludos.

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Creo que la generalización es complicada. Qué es vivir mejor o peor? Mayor confort material? Mayor estabilidad laboral? Mayor sueldo? Mayores experiencias vitales? Mayores posibilidades pese a mayor incertidumbre?

Mis padres tenían el foco en sobrevivir, evitando en lo posible sustos, y dar a sus hijos educación como palanca/ascensor social. Hoy hemos subido un peldaño en la pirámide de maslow, la supervivencia y el acceso a la educación los damos por hechos, y a nuestros hijos les queremos dar la posibilidad de realizarse trabajando en lo suyo, como palanca para ser más felices. A mi nadie me pregunto qué me iba a realizar en la vida, a mi hija de 4 años ya le buscan en P4 qué es lo que le.motiva. Parece poco pero el salto es sideral.

Al final, no es tanto la realidad que te toca, sino la realidad que te toca respecto a las expectativas que tienes.

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Ayer estuve a punto de responder en este hilo pero finalmente decidí esperar, tenía el pálpito de que alguien mucho más elocuente y diplomático que yo acabaría contestando. Gracias.

Efectivamente nos ha tocado una situación económica compleja, a otros les tocó bonanza y a otros una guerra civil. Las circunstancias son las que son y hay que adaptarse.

Yo en lo personal me considero una persona con suerte y creo que tengo una vida comoda, desde luego bastante más que la que ha tenido mi madre. Ahora bien, a los treinta ya vivía en otro continente y me estaba instalando en mi cuarta ciudad, la suerte hay que buscarla.

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Voy a dar mi punto de vista desde el otro lado de la valla, ya que me acerco a los 60 y tengo una hija de 25 que acaba de empezar a trabajar prácticamente en el mismo sector de tecnología en el que comencé yo hace 35 años.

Cuando una generación de hijos tienen menos recursos que sus padres…

No estoy de acuerdo con la premisa de este enunciado, pero en lugar de hacer una elaborada comparación voy a mencionar solamente dos recursos que desde mi punto de vista decantan este discusión a favor de la generación actual: el inglés y la Internet (y además estos dos recursos se potencian entre sí).

Yo comprendo que es muy difícil para algunos de vosotros envidiablemente jóvenes imaginarse un mundo sin el acceso a la ingente cantidad de información y educación de forma gratuita que existe en la actualidad gracias a la creación de la World Wide Web en los noventa. Las oportunidades que se abren para los jóvenes curiosos y ambiciosos son realmente inimaginables para la generación que nacimos en los 50/60 e hicimos el proyecto de fin de carrera con fichas perforadas :grinning:

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Sí señor y trabajar en casa hasta bien tarde.

O en un Seat 1500 cargando hasta los topes para recorrer España en septiembre “ low cost “ aunque en época no se sabía qué era low cost…

Ni el mundo te debe nada ni tiene culpa de nada de lo que te pasa, has de saber dónde estás en todo momento y cómo moverte, si esperas que se muevan los demás pierdes todos lo trenes, en esa época se aprendía eso, ahora parece que el título viene en un pack pero no es así, el pack lo pone uno con su esfuerzo.

Ínternet es una herramienta, cuando no había internet la gente no era tonta, incluso era más lista, al menos así lo creo, el conocimiento se transmite igual, más despacio pero igual si se quiere adquirir.

Eso es, ni más ni menos y una juventud que ha tenido casi todo lo que le falta es eso, “el hambre” literal y metafóricamente.

Es interesante su párrafo, yo renuncio a todo lo que haga falta, realmente son los años cuando pasan los que dan la visión del tiempo perdido, un día uno se da cuenta, le pasa a todo el mundo sin excepción, de que lo único que no puede comprar es el tiempo y los buenos ratos… polvo somos y en polvo nos convertiremos, así que nos quiten lo bailaó, pero hace falta bailar.

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Ese es el problema, que usted no tuvo competencia como la de su hija, sus tarjetas perforadas eran para tipos que sabía dónde poner los puntos en un programa COBOL, que tenía (y tiene) su ciencia, lo aprendía uno trabajando exclusivamente y pocos currículum presumían de ello, hoy su hija se enfrenta a unos jóvenes hambrientos como fieras, que manejan mil lenguajes de hablar y de programar, que se actualizan continuamente y que han pasado miles y miles de horas delante de una pantalla (pobrecitos) y competir con ellos es algo tremendo, no me gustaría estar en el pellejo de su hija.

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¿Y crees que si tuvieses ahora 30 años tu situación seria la misma que en su momento? ¿Crees el simple hecho de ser muy trabajador te garantizaría algo y que el que no lo tiene es porque es un flojo que no se esfuerza?

La gente joven es igual de trabajadora o de vaga que lo han podido ser otras generaciones, pero la situación social y económica que están viviendo no es para nada la misma.

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Para mi vivir mejor es tener la libertad de poder elegir.