Algunas reflexiones sobre la Tecnología

Originalmente publicado en: Algunas reflexiones sobre la Tecnología – Sobre la tormenta

El fin de semana pasado, llegó a mis manos azarosamente, como tienen la costumbre de llegar casi todas las cosas que te impactan, un ejemplar del último libro de Byung Chul-Han , «No cosas: Quiebras del mundo moderno».

El filósofo coreano residente en Alemania, ha ganado bastante popularidad por su libro «La sociedad del cansancio», publicado hace una década aproximadamente, cuya tesis resumida vendría a ser algo así como que vivimos en una sociedad impregnada del culto a la positividad, que provoca una gran frustración en el individuo cuando no es capaz de llegar a ser la mejor versión de si mismo. La sociedad del Yes, we can, deja tras de si un reguero de individuos cansados y depresivos, incapaces de reconciliar el binomio de lo que deberían ser, frente a lo que realmente son.

Tirando un poco de este hilo conductor, el autor se adentra en los recovecos de los smartphones, y en la progresiva transformación del homo sapiens, al homo ludens, que básicamente se plantea el juego y las experiencias como el verdadero objetivo vital y al que las máquinas le eliminan la mayor parte del trabajo e incluso de la necesidad de pensar, al tener delegada dichas funciones.

Durante años hemos escuchado aquello acuñado por Erich Fromm del «Ser frente al Tener», y parece que ahora si, las nuevas generaciones han movido el péndulo y el verdadero objetivo para tener una vida plena se basa en la acumulación de experiencias en lugar de posesiones. El SaaS (software as a service), alquilar bienes frente a poseerlos etc.. representa el cambio en la sociedad, que empresarialmente busca la recurrencia en los flujos de caja frente a la venta de un objeto determinado.

No es mi objetivo juzgar en estas líneas si nos hemos o no pasado de frenada con el cambio, aunque mi tendencia natural al término medio me haga inclinarme a que es probable que si, sino la constatación de que el mundo del mañana está fraguando cambios conductuales a una velocidad considerable, que impactarán de modo irremisible en la concepción del mundo que tenemos a día de hoy.

Byung, afirma en sus tesis, que el mundo presente, se asemeja más a «Un mundo feliz» de Huxley, que al «1984» de Orwell. Los me gusta se convierten por tanto, en el soma (la droga que utilizaban los alfas para someter al resto de las castas), y es el propio individuo el que se convierte en su propio explotador o carcelero. La última batalla del capitalismo por tanto, se ganó con placer en lugar de represión.

Otro de los puntos que trata el autor, es el de la inteligencia artificial, asunto sobre el que llevo meses leyendo y que me interesa especialmente por las implicaciones que se producirán a nivel de plantas industriales.

Los razonamientos del autor, bajo mi punto de vista quedan bastante por debajo de otros expertos en la materia, y ofrecen una visión quizá sesgada del futuro de la misma. La inteligencia artificial o si lo reducimos a las bases, la propia tecnología, no son buenas o malas per se, es el uso que le da lo que verdaderamente impacta en nuestras vidas.

Sin ánimo de irme mucho (más) por las ramas, leer a los hermanos Oppenheimer y su implicación en el Proyecto Manhattan y posterior actitud, manteniendo la dignidad y pagando el posterior precio de su ostracismo profesional, es una buena aproximación al debate sobre la creación versus el uso de la tecnología.

También me resultó curioso leer la siguiente reflexión acerca del automóvil del futuro.

Esto realmente ya es una realidad. Uno sólo debe echar una ojeada al trabajo que vienen haciendo en compañías como Smart Eye , para ver que esto a día de hoy ya ha llegado.

De nuevo aquí uno puede pararse y reflexionar acerca de si la mercantilización de nuestros datos de salud, rutinas, hábitos etc.. es o no, ética. Los reguladores ya tienen hoy encima de la mesa un reto de dimensiones épicas por lo poco que realmente se conoce de este iceberg de tecnología, al que se debe dar respuesta si queremos que las nuevas generaciones tengan un cierto grado de protección, pero más allá de esta preocupación, es interesante tener en cuenta que esto ya está aquí y que pese a que en las plantas industriales la brecha tecnológica todavía es amplia, la carta de navegación se mueve hacia esas aguas y debemos disponer del mayor conocimiento posible para poder adaptarnos a la nueva edad del homo ludens que entra con fuerza.

Sin duda un mundo apasionante al que nos dirigimos, y que exigirá de todos nosotros como sociedad, que seamos capaces de crear condiciones éticas y justas, para que el uso de la tecnología nos siga haciendo la vida más fácil y segura, pero no a cualquier precio.

Notas:

A título de curiosidad intelectual, y pese a que Huxley u Orwell hayan tratado los diferentes futuros distópicos, disponemos en la lengua de Cervantes de ricos (y tristemente desconocidos), escritos como el de Miguel de Unamuno «Mecanópolis», o de nuevo en lengua anglosajona el «Erewhon» de Samuel Butler. Lecturas siempre interesantes para los que de niños disfrutamos con las lecturas de Julio Verne.

Interesante también la lectura de «Breve historia de la revolución tecnológica» , de Eduardo Galeano.

Creced y multiplicaos, dijimos, y las máquinas crecieron y se multiplicaron.

Nos habían prometido que trabajarían para nosotros. Ahora nosotros trabajamos para ellas.

Multiplican el hambre las máquinas que inventamos para multiplicar la comida.

Nos matan las armas que inventamos para defendernos.

Nos paralizan los autos que inventamos para movernos.

Nos desencuentran las ciudades que inventamos para encontrarnos.

Los grandes medios, que inventamos para comunicarnos, no nos escuchan ni nos ven.

Somos máquinas de nuestras máquinas.

Ellas alegan inocencia.

Y tienen razón.

49 Me gusta

Realmente estupendo, @jvas . He disfrutado mucho leyendo y asintiendo.Se ha ido usted laboralmente hacia las ciencias y empiezo a dudar si su verdadero camino no serían las letras. Una redacción impecable. Enhorabuena.

7 Me gusta

Efectivamente, impecable redacción. En mi caso yo también he pensado en el tema de la evolución de las costumbres humanas. Yo creo que, más que nunca, debemos, en cada ámbito, buscar la solución ideal. El cliente no desea una buena solución, sino la solución perfecta. En el caso de la automoción, por ejemplo, parece claro que la solución ideal no es comprarse un vehículo propio que quedará obsoleto a los 2 años. Parece mucha más refinada una solución por la cual pueda estrenar vehículo cada vez. Disfrutas conduciendo? Si la respuesta es negativa o indiferente está claro que preferirás ser conducido a perder tu tiempo ocupado de un volante. Y así en cada aspecto de la vida. The dreams come true.

9 Me gusta

En mi opinión el cambio forma una parte inevitable del devenir humano. Lo que pasa es que la percepción del cambio que uno ya ha asimilado en bastante parte es significativamente distinta del que le va a uno tocar asimilar.

Uno repasa un poco a fondo como vivía hace 30 o 40 años y los cambios son enormes. Tal vez basta ver la dificultad que tienen algunas personas mayores para adaptarse a ellos para darse cuenta de la magnitud.
En inversión creo que también sufrimos algo del estilo dando por seguro e inevitable modelos de negocios como los de Amazon, Google o Facebook que hace 15 años eran vistos de forma significativamente distinta.

Algunos lo llaman progreso pero hay cambios gordos positivos y otros que nos llevan varias casillas atrás. A nadie creo que le gustaría estar en la piel de un ciudadano europeo a principios del SXX con la magnitud de los cambios que tuvieron lugar en esa primera mitad, con dos guerras mundiales y un periodo entre guerras complicadísimo en la mayoría de los países. Aquí no vale mirar la cotización de la bolsa americana en dicho periodo aunque ya se deja entrever la magnitud incluso para ellos, con unos niveles de caídas que no se han vuelto a ver.

En mi opinión hay que estar mentalizado que tocará cambiar pero también que habrá que ir con cuidado hacia donde nos lleva el cambio, como sociedad y también de modo individual.

Como inversores no nos queda otra que no confundir pretender ser un inversor defensivo con negarse a asumir ningún riesgo. Si uno quiere estar a punto para dicho cambio y poder adaptarse tocará asumirlos. Ya se sabe que a veces pretendiendo evitar según que riesgos se asumen otros peores.

Quedarse quietos o pretender que todo seguirá igual suele ser un riesgo enorme con la perspectiva de largo plazo.
Por ejemplo, aquí se equivocan, en mi opinión, los que buscan culpables de que sea complicado mantener en poder adquisitivo del dinero de uno sin asumir algo de riesgo. Aunque la actuación de muchos pueda ser notablemente errónea, creo que no hay que engañarse sobre las aspiraciones reales que tenemos con nuestro dinero.

Dejando de lado fenómenos de inflación descontrolada, si uno estuviera dispuesto a vivir como hace 40 años, probablemente podría hacerlo razonablemente bien aunque su dinero hubiera sufrido los efectos negativos de la inflación. El problema es que nadie realmente está dispuesto a ello. Cree que su dinero de hace 40 años debería poder pagar el bienestar actual y eso es imposible.

Por lo tanto hay que andarse con cuidado sobre si realmente alguien que se llama a si mismo conservador está dispuesto a renunciar a los beneficios de los cambios futuros, caso que estos sean positivos.

Como probablemente también deberemos valorar como personas en que medida determinados cambios mejoran nuestra vida o tienen algún tipo de coste, no necesariamente monetario, excesivamente elevado.
Episodios como el coronavirus nos recuerdan lo difícil que lo tenemos para asumir que la realidad a veces nos obliga a renunciar a cosas que dábamos por seguras, ni que sea temporalmente.

Aquí suele aparecer precisamente el tema de la ética que usted muy bien comentaba. Ojo con cual termina siendo nuestra escala de valores para imponer riesgos enormes simplemente por nuestra incapacidad de realizar los mínimos sacrificios.

Comenta Cipolla en La decadencia económica de los imperios, sobre las nefastas consecuencias a la larga de una sociedad excesivamente centrada en los derechos de cada uno y nada en los deberes que suelen llevar asociados. Lo que al final se traduce en cierta incapacidad para afrontar según que tipo de cambios que le obligan a uno a saber adaptarse conservando lo primordial y quien sabe si renunciando a parte de lo accesorio.

18 Me gusta

Es una duda muy razonable, amigo @Fanguillas , pues es cuestión que no pocas veces me he preguntado.
Recuerdo de niño a muchos profesores decirlo, no porque fuera malo en la rama de las ciencias, sino porque cuando de escribir se trataba, las piezas encajaban con gran fluidez.
Creo que lo he contado alguna vez, pero como la memoria me suele fallar y a riesgo de repetirme como el ajo, volveré a la carga con ello, pues alguna conclusión si me parece interesante.
Mi razonamiento para decidirme por las ciencias fue porque siempre sentí gran admiración por aquellos genios tipo Leonardo Da Vinci etc… que se movían con gran soltura por las distintas ramas de conocimiento. El pensamiento de aquel adolescente por tanto era…“si las letras las voy a seguir cultivando porque me apasionan, ¿porqué no aprender de aquello que mi naturaleza probablemente no conocería si no es estudiando una carrera?’”.
Ya ven, ahora lo leo y me ruborizo por lo estúpido del razonamiento, ya no sólo por la distancia sideral de Leonardo hacia mi persona, sino porque conocí tarde los entresijos de la competitividad del mundo, en los que uno siempre se mide contra otros que son apasionados de un área determinada de conocimiento y que por tanto brillarán más, merecidamente.
Creo sin embargo, que el hecho de estudiar un área científica, me ha ayudado mucho a resolver problemas, siendo capaz de enunciarlos, ver las causas, las posibles soluciones y por último tratar de seleccionar la mejor solución.
Las ciencias también me han ayudado y me ayudan a ser capaz de diseccionar procesos, entenderlos y ver cómo forman un determinado ecosistema.
¿Lo sabes o lo crees? que es uno de mis mejores modelos mentales, me ha ayudado también a tratar de mantener una cierta rigurosidad cuando de evaluar conocimientos se trata.
Por último, pero no menos importante, es que las ciencias me han permitido trabajar codo con codo, con gente mucho más brillante que yo, a los que quiero y admiro, y con los que he conseguido levantarme de la cama con entusiasmo y ganas de llevar a cabo cosas, que difícilmente hubiera podido hacer de otro modo. También de alguna manera creo que mi forma especial de pensar, razonar y desarrollar estrategias, les ha aportado aunque sea un poco a ellos, por lo que me siento más que satisfecho.
Sin embargo, todo eso palidece cuando tras días , semanas o meses, rumiando una idea, me siento delante de un teclado y dejo fluir los pensamientos. Mi sensación es similar a la de un pianista que se deja llevar por las palabras. Pese a que esto no garantiza en absoluto la calidad de lo escrito, si produce en mi un sentimiento de felicidad y paz mental, difícil de cuantificar.
Algún día si me gustaría poder dedicar más tiempo a escribir, pero a día de hoy, viviendo una época apasionante en diversos proyectos, quiero seguir nutriéndome de experiencias y vivencias, que mejoren el valor de lo que escriba en el futuro.
La vida es completamente imprevisible, pero de alguna manera tengo mentalmente el camino trazado, y una parte de esa hoja de ruta pasa por escribir.

20 Me gusta

Estoy llevando a cabo una especie de experimento del que probablemente les hablaré en unos meses, y me veo en la necesidad de pedirles ayuda:

¿Sobre qué tema les gustaría que escribiese el (o los) siguientes escritos?

Realmente me ayudaría si lo comentasen.

8 Me gusta

Temas.

¿ merece la pena ir al psicologo ?

¿ da resultados ?

4 Me gusta

Un par de temas que me parecen interesantes:

Que siga por el hilo que tira en este mismo texto con algo de inteligencia artificial:

O probablemente el nuevo paradigma de la educación. Como educación me refiero a las nuevas formas de aprender, el futuro de las universidades frente a esto, el aprendizaje a distancia, como ve el infinito número de cursos disponibles en YouTube y otras plataformas…

8 Me gusta

Comparto con @Waits lo de IA. Me ha sabido a poco su texto y creo que su conocimiento de la tecnología y los contactos que tiene en el mundo de la automoción, con todo lo que están apostando por los coches inteligentes, le dan una perspectiva muy interesante. Además, la parte filosófica y ética del tema me resultan enormemente atractivas.
Otro tema que me fascina es la conducta de la gente sobre el dinero y la inversión. Lo difícil que resulta hablar sobre este tema cuasi-tabú con amigos y familiares.
Un cordial saludo y anímese !!!

5 Me gusta

¿Habrá máquinas inteligentes, conscientes, empáticas y sensibles? Entonces, ¿les interesarán las inversiones?

2 Me gusta

Qué le parece uno acerca de ¿cómo mantener a un equipo de trabajo motivado?

En época de covid creo que está siendo una tarea difícil además.
Muy enriquecedora sería su experiencia como CEO de una compañía sin duda.

5 Me gusta

Si se sufre, sí. Tenga en cuenta que mucho sufrimiento es inútil, pero ahí está. Pero que nadie espere resultados sin poner nada de su parte.

Le contaré una falsa y breve historia:

Juan estaba muy angustiado porque su situación económica era mala y acudía a la consulta de un psicólogo. Iba en autobús y para ser puntual llegaba con quince o veinte minutos de antelación y se tomaba un café con leche en un bar que había bajo de la consulta. Allí solía coincidir con un bebedor habitual, un tipo que siempre estaba jugando en la tragaperras, dos habituales que siempre discutían a voces… Y mientras los contemplaba pensaba: “y resulta que el que está trastornado soy yo…”.

5 Me gusta

Publicaciones y realidad, cuanta distancia hay entre lo que se escribe y lo real.

Dado su contacto con la tecnología supongo que habrá podido ver más de un caso de publicidad, para lograr fondos de inversores, o para que concedan ayudas a algo que no funciona y es dudoso que lo haga, …

2 Me gusta

La empatía dentro de un grupo de trabajo.

1 me gusta

Dejó esto por aquí, sin saber si es el lugar idóneo, pues me ha parecido interesante.

4 Me gusta

Sobre ese tema, si no lo ha leído aún, le recomiendo encarecidamente el libro “Creativity Inc” de Ed Catmull, uno de los fundadores de Pixar. No todo es aplicable, pero tampoco es un manual vendemotos.

2 Me gusta