Un tesoro oculto a la vista de todos

Se trata, junto a los capítulos ocho y veinte de El Inversor Inteligente de Benjamin Graham, de una de las lecturas favoritas de Warren Buffett. Su autor, pese a su fallecimiento hace más de setenta años sigue siendo uno de los grandes iconos de su campo, despertando los más intensos sentimientos de aprobación y desaprobación a partes iguales. Estamos hablando del capítulo doceavo de su magnum opus ‘La Teoría General del Interés, la Ocupación y el Dinero’ de John Maynard Keynes. Esta joya escondida brilla con luz propia dentro de una maraña de ideas macroeconómicas que mientras para algunos han de ser recitadas como el catecismo, para otros quedaron ampliamente refutadas. Dicha obra padece de aquel “yogui-berrismo” de que (parafraseando a la estrella del beisbol) “ya nadie lee ese libro porque es demasiado famoso.”

En esta pequeña isla recóndita hay una serie de reflexiones de gran valor para el inversor, especie en extinción muchas veces confundida con la del especulador. Pero, ¿Cómo diferenciarlos? Keynes propone lo siguiente:


[…] el término especulación a la actividad de prever la psicología del mercado, y la palabra empresa, o espíritu de empresa, a la tarea de prever los rendimientos probables de los bienes por todo el tiempo que duren.


Puesto que los retornos de las acciones se pueden descomponer en tres fuentes…

  1. El incremento de los beneficios.
  2. Los dividendos repartidos
  3. Los cambio en la relación entre precio y beneficios (cambios en la ratio P/E o dicho de otro modo, lo que un inversor está dispuesto a pagar en cada momento por un euro de beneficios).

… las dos primeras pueden atribuirse al término inversión o empresa, mientras que la tercera y última debería circunscribirse al término especulación.

A continuación muestro otras reflexiones hechas por Keynes en el mencionado capitulo. Sin embargo, este artículo no puede ser una sustitución a tan deliciosa y encarecida lectura de la fuente original. El objetivo de mi artículo es suscitar el interés del lector por tamaño tesoro.

Por ejemplo, Keynes advirtió de la dificultad (o mejor dicho, de la imposibilidad) de predecir, y como tendemos a formar nuestras expectativas de largo plazo basándonos en el estado actual de los acontecimientos:




También advirtió del impacto de la psicología en los mercados financieros:





Y como esta psicología hace extraordinariamente difícil la inversión incluso para aquellos quienes deberían estar capacitados para lograrlo, los profesionales:



En relación a lo anterior, Keynes menciona las dificultades del inversor profesional para superar lo que Warren Buffett denomina “imperativo institucional” y ofrece el “pensamiento contrario” como solución, puesto que:



Todo esto y mucho más recogido en las dieciocho páginas que conforman el capitulo duodécimo de ‘La Teoría General del Interés, la Ocupación y el Dinero’.

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Me gusta Keynes, aunque no me atrevería a afirmar que sus teorias económicas son las correctas (no sé tanto), sin embargo lo que dice en este post tiene sentido y hay 2 frases más suyas que me encantan:

  1. El mercado puede mantenerse irracional mas tiempo que tu solvente.
  2. A largo plazo estaremos todos muertos

Me ha gustado mucho lo de "No se ocupan de lo que realmente significa un valor de inversión para el hombre que lo compra “para siempre”.

Me ha costado mucho entender esto, pero es que cuando te quitas de encima los “mete-sacas” y te centras en tener cosas para siempre , un mundo nuevo se abre :smiley:

Me recuerda mucho a cuando le preguntaron la definición de matrimonio a un dibujante de la revista El Jueves.

“El matrimonio es como si un día pruebas los macarrones y decides que a partir de ese momento toda tu vida vas a seguir comiendo macarrones” :smiley:

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Bueno a veces pasa que uno deja para la reserva, quien sabe si para leer algún día, ciertas obras porqué tiene la sensación que no le van a aportar nada excesivamente relevante y/o ya están incorporadas en la visión que se tiene sobre las ideas de ese personaje.

Luego como de costumbre cuando uno baja al “fango” y se va a la fuente original se encuentra con no pocas sorpresas agradables y unos matices que aportan al discurso principal una carga de profundidad y riqueza difícil de ver desde fuera.

¿Cree usted que se banaliza el pensamiento de Keynes desde determinadas ópticas cuando se dice que los gobernantes de los bancos centrales son keynesianos?

Bueno, personalmente estoy más en el lado de que el “keynesianismo clásico” ha sido en buena parte refutado. Por otro lado, Minsky es uno de mis pensadores económicos favoritos… pese a declararse keynesiano, o mejor dicho, neokeynesiano, porque afirma que la visión clásica ( y extendida) del keynesianismo es una mala interpretación de las enseñanzas de Keynes.

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Lo mismo que dicen los neopensadores del chartismo y de las ondas de Elliott :joy::joy::joy:

Sí el pobre Keynes levantara la cabeza y viera todo lo que se ha hecho en su nombre…

Ummm neochartismo… igual puedo dedicarme al negocio de vender libros y dar cursos sobre ello por el mero hecho de declararme el padre de dicha “ciencia”.

Ten en cuenta un coste fijo: tendrás que tener a un abogado que vigile a todo aquel que te critique como vendedor de cursos y libros para mandarles burofax para que retiren cualquier cosa negativa relacionada contigo, aunque sea una sicav que creaste y que como ha ido mal quieres no tener nada que ver con ella
:grin:

Permíteme un matiz algo pedante… Más bien, dentro de las subcorrientes del keynesianismo, Minsky se consideraría un POSTkeynesiano. Los NEOkeynesianos, al menos en lo que conozco de corrientes de pensamiento económico, son los que posteriormente a la obra de Keynes, cogieron parte de sus ideas y las fundieron en el marco teórico neoclásico. De ahí surgio la famosa síntesis neoclásica que es la que se estudia en los primeros cursos de macroeconomía en la universidad.

Totalmente de acuerdo y error mío… espero que ello no haya adulterado la respuesta que di a @agenjordi.

Saludos y gracias por la corrección

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