Muchas gracias por lo detallado de su experiencia y sus reflexiones.
En mi opinión, son experiencias que más allá del desgaste psicológico que suelen tener, vienen bien para ser consciente de la complejidad de la inversión y como aparecen un montón de factores que en teoría parecen poco importantes pero que en la práctica tienen gran capacidad de alterar lo que sería el curso que uno esperaría. Supongo que los que llevamos tiempo en esto nos ha tocado vivirlos de una manera u otra.
Es que la confianza es una palabra difícil de extrapolar. Hay personas que nos tienen o en los que tenemos notable confianza y eso no tiene que ver necesariamente con la capacidad inversora. Esa confianza incluso se traduce en dejar margen de equivocarse ni que sea de forma temporal. El problema viene cuando creemos que esa misma confianza nos la van a tener otras personas con menos motivos objetivos para ello.
Uno se pone a gestionar carteras de padres o familiares con los que tiene muy buena relación y parece una balsa de aceite. Sin embargo eso no debería de llevarnos a pensar que se va a dar algo parecido en personas con no tan buena relación. No porque haya motivos para desconfiar de entrada sino simplemente porque la confianza es de esos factores que hay que ganarse y no darla por sentada.
Luego por ejemplo el que tiene una gran relación con sus hermanos tiende a creer que son imposibles líos con las herencias que se terminan dando en otro tipo de familias. A veces incluso sin que de entrada haya una mala relación entre ellos.
La contabilidad mental de las personas es curiosa y si uno se fija en la evolución de cualquiera se va a dar cuenta como es fácil dejarse cosas a la hora de contar su estrategia inversora. Vamos personas que tienen varias carteras, que tienen productos que no cuentan en su cartera principal, que tienen otras carteras que no cuentan porque son compartidas con la mujer, que tienen la cartera a nombre del hijo, que tienen carteras secundarias para otros objetivos, que llaman cartera a una cosa pero su patrimonio tiene otras cosas importantes a considerar, etc.
Casi diría que la anomalía es creer que cuando uno analiza a lo que se llama cartera está analizando el conjunto de la realidad financiera de esa persona. Y claro entonces vienen problemas por no ser una imagen completa de la realidad.
Nuestras ganas de comparar a veces nos lleva a perder de vista que esas comparaciones suelen ser complicadas y hay factores que a veces se nos escapan empezando por saberlo todo de esa persona. Algo más fácil en el caso propio. Aunque no crean hay quienes se hacen poderosas trampas mentales con su propia cartera.
Palabra clave a la hora de analizar la capacidad de las personas de seguir las estrategias de inversión.
En mi opinión es una falacia pensar que una persona va a interiorizar conceptos importantes de inversión por muy bien que se los expliquen. Requiere una labor personal de reflexión que con frecuencia sólo el paso del tiempo puede terminar medio logrando. Y aún así hay consecuencias de las decisiones que tomamos que se nos suelen escapar.
Aquí en realidad se da una falsa sensación de seguridad con el tema de los perfiles de inversión, los supuestos objetivos, los plazos de inversión y similares. Es un enfoque basado en la necesidad de vender un producto pero menos en mirar un poco más a lo largo del tiempo si eso ha sido realmente coherente.
Y parte de nuestro error es que somos muy críticos con las opniones de los mercados que no van en línea con la nuestra pero tendemos a pensar que una persona que manifiesta ideas que compartimos lo hará por las mismas razones que nosotros y muchas veces no es así. Y si uno quiere profundizar sobre la comprensión de ciertos conceptos hay formas de hacer preguntas parecidas para intentar buscar contradicciones. Lo que pasa es que eso lo hacemos rápidamente con ideas distintas a las nuestras y menos con parecidas.
De cualquier estilo razonable de invertir hay grandes muestras en las redes de hacerlo por razones totalmente equivocadas y con falacias de todo tipo al respecto. Criticar eso no es una crítica al estilo sino a la forma de esa persona de entenderlo. Aunque en parte a veces, alabando los beneficios de un estilo, se suele tener tendencia a no explicar a fondo el tipo de implicaciones que tiene, en muchos casos, inherentes al propio activo donde se invierte.
Por ejemplo el hablar en % hace que la gente se pierda y no sea consciente de lo que le va a tocar pasar. A alguien que ya pretende invertir en renta variable no es lo mismo hablarle en % de caída que darle cifras concretas en forma de salario de lo que puede suponer tener ya una cantidad importante invertida en una caída. Ver “evaporarse” , ni que sea temporalmente, el salario de más de un año es algo que suele ser bastante más preciso sobre lo que está dispuesto a pasar una persona invertida en renta variable, que hablarle de % teóricos de caída.
Pensarse que en una fase bajista complicada, uno va a aportar y eso le va a dar mayor rentabilidad a largo plazo es parte de la visión que también hará que durante meses, a pesar de estar aportando, va a tener menos capital ahí que cuando empezó la caída.
No suele ser fácil a la hora de analizar financieramente la forma de proceder de otros, tener presente sus objetivos en lugar de los nuestros. Igual me equivoco y no se trata de cuestionar su actuación, sino más bien entender la complejidad de la cuestión, pero usted tiene pinta que dio gran importancia a al menos igualar la inflación asumiendo algo más de volatilidad y en cambio ellos tuvieron problemas en asumir simplemente que eso pudiera implicar bajadas de poco %.
En gente que ha trabajado toda su vida, sin grandes alardes financieros, de gustos contenidos y ya de edad avanzada, la inflación no es algo que les preocupe en exceso y en cambio a esa edad ya les cuesta asumir cierto tipo de malestar en forma de hacer cosas que es más propio de probar en otras fases de la vida. A menos que pase un cataclismo sus recursos financieros les dan de sobras para seguir viviendo bien sin necesidad de igualar la inflación e igual priorizan realmente su tranquilidad. Aunque sea una tranquilidad basada en cierta incultura financiera.
Es un ejercicio delicado de equilibrio intentar que ciertas personas asuman ciertos riesgos razonables pero por otro lado no llevarles a situaciones que les produzcan exceso de incomodidad. Culpar de ello a la incultura financiera no significa que los motivos de quienes les presionan algo para que lo hagan no puedan entrar en contradicción con los de ellos. Que en los mercados bajistas hay cantidad notable de personas que se dan cuenta que estaban asumiendo riesgos que no toleraban, por muy razonables que fueran para nosotros, suele ser una característica natural de los mercados bajistas.
Con la inversión también pasa algo a tener en cuenta y es que una caída que en % puede parecer poca cosa o que personas creen tolerar razonablemente si se tratara de poco dinero, siendo el mismo % pero en una cantidad mucho mayor, ya llevan bastante peor. Personas que toleran un 10% de caída de una inversión de 10000 euros, que al final serían unos 1000 euros de perdida temporal, luego resulta que no aguantan caídas del 5% de una inversión de 100000 euros, que serían unos 5000 euros. Por poner un ejemplo rápido pero en mi opinión significativo.
Lo que más cuesta asumir cuando a alguien le va bien en algo, es que hay personas cuyas circunstancias complican notablemente que eso le pueda funcionar. No se trata meramente de las cualidades sino que las situaciones pueden complicar notablemente ello. Y tenerlo presente ayuda a interpretar mejor ciertos sucesos que nos puede tocar pasar. El libro Repensar la pobreza-Abhijit Barnajee,Esther Duflo me gustó especialmente por incidir de forma notable en este aspecto de una forma que a veces cuesta llegarse a plantear por no hablar de la dificultad de interiorizarlo.


