Trump es el perfecto ejemplo de aquel tipo de persona que cuando el mercado le va a favor cree que es consecuencia de su habilidad y que los que se quejan son unos que no saben aceptar las reglas del juego, y cuando cree que le va en contra se queja de las reglas del juego.
Precisamente que Trump manifieste públicamente sentimientos que son habituales en economía ya no debería de sorprendernos mucho. En todo caso quizás el problema es analizar según que variables por separado cuando hay que ver la situación más en conjunto. A veces precisamente el problema es que es muy fácil pretender arreglar una variable económica por separado pero luego hay que vigilar que no empeoren de forma sensible las otras.
Siempre muy ilustrativos los ejemplos que pone. Hay que reconocerle su habilidad para encontrarlos.
Quizás el problema termina siendo precisamente que el inversor pretenda que cierto tipo de condiciones se puedan mantener aunque todo lo otro se tambalee.
En unas condiciones tan complicadas como las de la primera mitad del SXX lo realmente sorprendente no son el tipo de decisiones tomadas por los gobernantes de turno sino que la cosa medio aguantara y mirar las cotizaciones de USA para ver que la cosa no fue tan grave tiene mucho de sesgo de supervivencia.
Esperar que no habrá que hacer todo tipo de sacrificios económicos duros en una situación donde muchos pierden la vida para defender a su país creo que es indicativo de que al final nos termina molestando lo que nos afecta cuando hay quien está asumiendo un tipo de sacrificio notablemente peor.
Quizás la falacia es pretender que ciertas condiciones que hacen posible el funcionamiento actual de la economía son independendientes completamente del contexto político. Que las políticas que favorecen esa situación sean de lo más convenientes o de lo más lógicas no significa que sea la única opción ni la que se siga.
En las magníficas reflexiones de su artículo Ver venir el crash no es lo mismo que saber qué hacer precisamente lo más interesante es entender que tener presente este tipo de situaciones no significa pretender acertarlas sino tenerlas mínimamente en cuenta a la hora de tomar según que tipo de decisiones y, lo más importante, no sobrereaccionar cuando se producen situaciones que alteran esa visión de una notable independencia entre política y economía.
La solvencia del emisor creo que es una variable a considerar siempre en los riesgos, especiamente cuando se viene de una situación como 2022 donde pasó mucha factura la duración y muy poca la de la propia solvencia.
Teniendo en cuenta el papel que juega USA en el sistema global financiero y, especialemnte del dólar, quizás lo más complicado es delimitar el tipo de riesgo que se puede terminar produciendo si la situación se va complicando.
Recordando a 2008 hay que ver la capacidad de cierto tipo de problemas de contagiarse al resto de la economía y como un problema que era básicamente de naturaleza inmobiliaria y de crédito a prestatarios terminó desembocando en una crisis de esa magnitud. No digo que termine derivando en una crisis del mismo estilo, de hecho cada crisis es diferente.
Lo delicado termina siendo creer que uno está a salvo de según que tipo de problemas cuando no es tan complicado que se produzcan efectos contagio de una magnitud significativa.