Un artículo extraordinario como de costumbre.
Lo curioso es que el lector extrapola rápidamente la rentabilidad de la parte de las acciones sin embargo es bastante más consciente que tiene poco sentido extrapolar la rentabilidad de los bills o del oro. Las condiciones de las políticas monetarias y económicas han cambiado lo suficiente para que tenga poco sentido pensar que los bills lo harán significativamente mejor que el oro.
Otra consideración interesante que merece el gráfico al estar ajustado a inflación es pensar cual puede ser la rentabilidad de un inversor en la parte más defensiva de su cartera, Porque hay quien tiene a mirar la parte del dollar y considerar que va a tener una pérdida notable de poder adquisitivo en su cartera defensiva. No obstante ¿no debería mirar la parte de los bills? En esa parte, como ya hemos comentado tiene poco sentido mirar la rentabilidad histórica dado que la situación en el siglo XIX es significativamente distinta de la actual, pero lo que tampoco tiene sentido es pensar que uno obtiene rentabilidad absoluta con vehículos de muy bajo riesgo y que luego el dinero pierde mucho valor. El concepto de ajustar a la inflación las rentabilidades nos lleva a que en la parte de inversiones muy defensiva la pérdia por inflación del dinero no es tan gorda como se podría deducir de mirar el valor del dolar porque se habrá obtenido algo de rentabilidad simplemente poniéndolo en vehículos muy defensivos.
Otra consideración interesante del gráfico es ver como las acciones en él han rendido un 6%-7% ajustado a inflación. No un doble dígito ajustado a inflación. Con lo cual cálculos habítuales basados en no ajustar a inflación como meter x todos los meses durante muchos años y llegar a una cantidad y tienen un grave problema de falta de realismo al ser incapaces de ajustar a inflación.
Este gráfico incluye un complicadísimo periodo de 1910 a 1945 aproximadamente. 2 guerras mundiales y un periodo entre guerras complicadísimo con la gran depresión. Pensar que habría sido fácil invertir en esas circunstancias me parece mucho suponer. Encima creo que el gráfico no captura lo peor del escenario al ser el mercado del país más beneficiado por el conflicto que apenas tocó su territorio.
Igualmente con una caída de los mercado americanos superior al 60% y que se alargó bastante en el tiempo. Un 1930-1932 durísimo, cierta recuperación y otra caída considerable en 1937 o así.
No tengo nada claro como reaccionaría yo ante un escenario de este tipo y mucho me temo que la mayoría de inversores en renta variable ni nos hemos planteado en serio que tal llevaríamos un escenario de este tipo.
Suele ser algo habitual que compramos el histórico de rentabilidad de un activo sin plantearnos realmente si hemos asumido la parte negativa de ese activo.
Pero es que incluso, como hemos comentado en muchas ocasiones usted y yo, habría que ver a que llamamos disciplina del inversor. Pensar que una persona con recursos limitados va a poder permitirse llevar bien un escenario tipo la gran depresión suele ser mucho suponer. El mismo tipo de consideraciones “optimistas” que le llevan a invertir luego se pueden complicar fácilmente en este tipo de escenarios. Por ejemplo que los ingresos que le permiten invertir y/o mantener su inversión no se van a ver afectados en escenarios tremendamente complicados.
Nos vamos a lo que decía Keynes sobre como la presencia de volatilidades extremas tiende a cambiar la propia naturaleza de la inversión.
Aunque no quiero empozoñar un debate más técnico con consideraciones más de tipo de la industria financiera, no deja de resultarme tremendamente gracioso que desde la gestión activa de renta variable se ha tenido poco reparo en utilizar gráficos históricos de este tipo para recomendar invertir en renta variable sin mostrar este tipo de problemas y, sin embargo, ahora que es bastante más asequible hacerlo se ponen a buscar toda clase de problemas sobre las implicaciones negativas que puede tener.
Las implicaciones en forma de concentración, tipo de gestión de las empresa, costes ocultos, etc siempre han estado presentes de una u otra forma pero parece que para algunos son significativamente más importantes ahora que se ha convertido en una alternativa viable que durante parte de la historia que no lo ha sido.
Uno de los argumentos clásicos que conviene revisar una y otra vez en economía y en inversión, si determinadas pautas que tienen mucho sentido a nivel individual cobran el mismo sentido a nivel colectivo. Como los fenómenos asociados al pánico financiero.
Ya avisaba por ejemplo Minsky que a pesar de ser el capitalismo existente un capitalismo con amplia presencia de instituciones financieras y mecanismos financieros complejos las personas seguían empeñadas en tipos de razonamientos económicos basados en el trueque.
Después de un mercado tan favorable como el que comentaba en su artículo S&P 500 (2008-2025): Anatomía de un mercado alcista , es difícil no pensar en que dada la recompensa muy por encima de la histórica de los activos de riesgo, se está infravalorando claramente la capacidad de soportar riesgos. Aunque Graham en cierto modo lo utilizaba en otro sentido, tengo la sensación que se aplica lo que el llamaba pensarse que uno puede invertir en renta variable siendo sólo medio empresario. Las implicaciones de lo que significa invertir en empresas van a terminar saliendo tarde o temprano y veremos hasta que punto serán capaces de soportarlas aquellos que se han fiado en exceso de que la planificación financiera permitía en cierta forma soslayarlos.
Suele existir un delicado equilibrio en creer que uno puede gestionar ciertos inconvenientes de la inversión en activos con que uno puede evitarlos más de la cuenta. Cuando se convence a alguien de invertir en base a lo segundo se termina sufriendo un enorme riesgo que le pasen una factura tremenda y hacer recaer la culpa luego en la falta de disciplina de dicho inversor suele terminar siendo de un ejercicio de miopía selectiva.
No sé preocupe y tómese su tiempo. Que algunos seguiremos degustando sus exquisitos articulos.