Caída libre: El libre mercado y el hundimiento de la economía mundial


Caída libre: El libre mercado y el hundimiento de la economía mundial

En este libro J. Stiglitz analiza la crisis de 2008. La gran Recesión. (editado en 2010).

En cursiva el propio autor.

Empezare por un párrafo del propio autor:

A mí, la Gran Recesión de 2008 me parecía la consecuencia inevitable de unas políticas que habían sido aplicadas a lo largo de los años precedentes. Resulta obvio que esas políticas habían sido conformadas por intereses particulares (de los mercados financieros). Más complejo es el papel de la teoría económica. Entre la larga lista de los responsables de la crisis, yo incluiría a la profesión de los economistas, ya que proporcionó a los grupos de interés argumentos sobre los mercados eficientes y autorreguladores (aunque los avances en la teoría económica durante las dos décadas anteriores habían demostrado las limitadas condiciones en las que esa teoría era válida).

El libro gira entorno a lo expuesto en este párrafo.

También afirma:

Las economías de mercado tienen muchas modalidades, y la competición entre ellas sigue siendo feroz. También podría hablarse de tipos de capitalismo con sus tipos de regulación.

El siguiente párrafo dice mucho del punto de vista del autor.

Paul Wolcker (anterior presidente de la FED) comprendía la importancia de la normativa, y Reagan quería a alguien que trabajara para desmontarla. Sí Greenspan no hubiera estado disponible para el cargo, habría habido muchos otros capaces y dispuestos a asumir la tarea de la desregulación. El problema no fue Greenspan como la ideología desreguladora que había acabado imponiéndose.

En esta segunda lectura del libro me ha llamado la atención el poco énfasis que pone el autor en los detalles de las entidades y personas que protagonizaron la crisis, las cita, pero siempre enmarcándolas en el contexto global, no como algo decisivo. El insiste mucho más en el pensamiento económico predominante y cómo influye en las políticas regulatorias adoptadas.

El autor hace hincapié, no en los que se saltaron la ley, sino en lo que hicieron algunos dentro de la ley: generar hipotecas tóxicas, titularizarlas, empaquetarlas y vueltas a empaquetar. Trabajar con apalancamientos altísimos. Si era legal, ¿no estaría la ley mal redactada? ¿no se creería demasiado en la autorregulación de los mercados?

El autor es de la opinión de que el rescate que se hizo fue mejor que no hacer nada, pero no fue lo óptimo, según él los bancos se deberían haber reestructurado, los accionistas lo pierden todo y los bonistas pasan a ser los dueños de la entidad, pero esa política no fue la adoptada. Se les dio dinero público para recapitalizarlos.

Para el autor lo que pasó fue la consecuencia desregulación del sector financiero, un sector con un peso enorme en la economía de USA, si no recuerdo mal el autor habla del 40% de los beneficios empresariales de USA.

Es lo que se conoce como “excesiva financiarización de la economía”, otros autores como Michael Hudson también afirman que este es el gran peligro de la economía de USA.

El autor pone de ejemplo de las políticas regulatorias posteriores a la crisis de 1929, para decir que fueron eficaces y que debemos a aprovechar el momento para volver a adoptar unas regulaciones que nos protejan de cara al futuro.

Para terminar, se podría decir que las políticas de desregularización dejaron un ecosistema propicio al exceso, derivado del mantra de “los mercados ya se autorregulan”, los habitantes de ese ecosistema vieron la oportunidad del “pelotazo” y de ahí surgieron unos excesos entendibles desde el punto de vista del lucro individual, pero insostenibles a nivel de ecosistema, el cual acabó colapsando.

Es un libro muy recomendable para entender como el pensamiento económico dominante influye en las políticas que se llevan a cabo y por tanto en lo que acaba pasando en la economía y en la sociedad.

Un saludo para todos Ustedes.

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No creo que el debate debiera ser excluvisamente regulación si o regulación no.
Está claro que forma parte del problema de las crisis pero estas situaciones suelen mostrar muchísimas más caras que no conviene olvidar.

Hay problemas que tienen que ver con falta de regulaciones pero hay otros que más bien tienen que ver con la capacidad y voluntad de saltarse regulaciones ya existentes. Vamos que las regulaciones no van a poder impedir este tipo de acciones. En la crisis de 2008 había ya regulaciones importantes sobre la calidad de los bonos pero los colocadores de bonos hipotecarios encontraron la forma de creerse y/o de hacer creer a las agencias de calificación de los bonos que había riesgos muy inferiores a los reales. Porque que pasaran problemas enormes en bonos calificados de triple A va mucho más allá de un tema de mayor o menor regulación.

Tampoco creo que sirva de mucho pensar que después de una crisis tan gorda como 1929 las posteriores regulaciones fueron muy efectivas. En entornos con un desastre tan gordo ya se encarga el propio mercado de que a la gente le pasen las ganas de ausmir según que riesgos una buena temporada.

Mis comentarios no van en sentido de criticar la regulación o pensar que no tiene su función e importancia. Más bien va en el sentido de no pensar que es fácil regular o que tiene capacidad de poder cubrir según que tipo de riesgos.

De hecho en estas cosas incluso personas que en apariencia se muestran partidarios de poca regulación, en la práctica tienen tendencia a creer que están cubiertos por la regulación o que debe de cubrirles esos riesgos. Vaya a una red social de inversión y cambie la pregunta sobre a favor o en contra de la regulación por una pregunta sobre riesgos de los fondos de inversión o de las acciones y verá como ya cambia la sensación de si se está a favor o en contra de regular por mucho que cambien la palabra a ley o seguridad jurídica, que esa tiene mejor prensa.

El problema es que parece que no somos conscientes de precisamente de que hay riesgos que uno debe de andarse con cuidado de decidir si tomar o no, en lugar de pensar que las regulaciones se los pueden cubrir hasta el extremo que le convenga. Porque hay formas de saltarse las regulaciones aunque existan y porque no es tan fácil de decidir como regular algo antes que pase algún desastre, aunque después de que pase parezca más evidente como hacerlo.

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Le he pedido a ChatGPT que me redacte esto:

La situación de los bonos hipotecarios durante la crisis de 2008 combina varios elementos financieros, regulatorios y de conducta de mercado. Voy a desglosarlo paso a paso para que quede claro por qué eran “malos” y, a la vez, tenían ratings tan altos:

Las agencias de rating (Moody’s, S&P, Fitch) jugaron un papel central:

Modelos basados en datos históricos limitados.

Usaban estadísticas de impago de hipotecas “prime” o de corto plazo, subestimando la correlación de impagos en caso de caída generalizada de precios de vivienda.

Conflicto de interés.

Las agencias eran pagadas por los mismos bancos que emitían los bonos, lo que incentivaba calificaciones más altas para vender más productos.

Estructuras complejas difíciles de modelar.

Algunos CDO incluían otros CDO (“CDO-squared”), multiplicando la opacidad y los riesgos.

Resultado: muchos bonos AAA tenían riesgos de default altísimos una vez que colapsó el mercado inmobiliario.

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Apreciado agenjordi,

Comparto lo que indica en su entrada.

Le comento a continuación sobre su entrada y amplio el contexto de mi reseña.

Empezaré por hacer una pequeña reseña sobre el autor, pues creo que ayudará a entender el enfoque del libro. (En cursiva, extraída de la Real Academia de Ciencias Económicas y financieras).

(Gary, Indiana, 1943) Joseph E. Stiglitz se graduó en el Amherst College y se doctoró en el MIT en 1967. Se convirtió en profesor titular en la Universidad de Yale en 1970 y en 1979 fue galardonado con el premio John Bates Clark de la American Economic Association al economista menor de 40. Ha sido profesor en Princeton, Stanford, MIT, y fue miembro del All Souls College de Oxford. En la actualidad es profesor de la Universidad de la Columbia. En 2001 fue galardonado con el Premio Nobel de Economía por sus análisis de mercados con información asimétrica. Es uno de los autores del Informe 1995 del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que compartió en 2007 el Premio Nobel de la Paz. En 2011, “Time” nombró a Stiglitz una de las 100 personas más influyentes en el mundo. Stiglitz fue miembro del Consejo de Asesores Económicos de 1993 a 1995 de la administración Clinton y lo presidió entre 1995 y 1997. Luego se convirtió en economista jefe y vicepresidente senior del Banco Mundial (1997-2000). En 2009 fue nombrado por el Presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas como presidente de la Comisión de Expertos sobre la Reforma del Sistema Financiero y Monetario Internacional, que también publicó su informe en septiembre de 2009. Stiglitz contribuyó a crear una nueva rama de la economía, la Economía de la Información, que explora las consecuencias de las asimetrías de información y pionero en conceptos fundamentales tales como la selección adversa y riesgo moral, que se han convertido en herramientas estándar no sólo de los teóricos, sino de los analistas políticos. Ha hecho grandes contribuciones a la macroeconomía y la teoría monetaria, economía del desarrollo y la teoría del comercio, las finanzas públicas y corporativas, a las teorías de la organización industrial y la organización rural, y las teorías de la economía del bienestar y de la distribución del ingreso y la riqueza. Fundó una de las principales revistas de economía, “The Journal of Economic Perspectives” y ha publicado numerosos libros teóricos y de divulgación.

Añadiría que ha publicado más de 600 artículos académicos, solo y con otros académicos.

J. Stiglitz es una economista que sale de la torre de marfil para divulgar su conocimiento para el público en general, participar en debates públicos y comprometerse con cuestiones sociales o políticas.

El libro reseñado (y otros muchos libros divulgativos del autor), buscan divulgar su conocimiento y evidentemente difundir su punto de vista al respecto. Yo creo que el autor piensa, que una forma de cambiar las cosas es concienciar a la gente de las causas de los problemas, proponiendo sus soluciones, buscando crear un marco de debate en la sociedad que genere un pensamiento económico que pueda llegar a aplicarse políticamente.

De este economista lo que más destacaría es lo siguiente:

  • Es capaz de ser de los mejores académicamente hablando, tanto en cantidad como en calidad, al nivel de P. Samuelson y R. Solow.
  • Es capar de ser muy bueno actuando fuera de la torre de marfil, al nivel de J.K. Galbraith.

Uno de sus ámbitos de estudio principales es el estudio de las eficiencias/ineficiencias de los mercados y de la información asimétrica en dichos mercados, eso le ha hecho formarse una idea muy fuerte sobre la importancia de la regulación de los mercados, de hay su insistencia en el libro.

Paso a comentar su entrada:

Evidentemente como Usted bien indica, en las grandes crisis no solo está el factor regulación, hay muchos más factores también muy importantes.

Regular un mercado financiero no eliminará las ganas de lucro desmedido de los participantes en el mercado, ni el efecto manada tanto de subida como de bajada.

Asimismo, opino como Usted, paso a citarle en cursiva: no pensar que es fácil regular o que tiene capacidad de poder cubrir según qué tipo de riesgos. Porque hay formas de saltarse las regulaciones, aunque existan y porque no es tan fácil de decidir como regular algo antes que pase algún desastre, aunque después de que pase parezca más evidente como hacerlo.

No es fácil regular por anticipado, pero desregular o no hacer nada, es también un riesgo importante.

Si algo ha funcionado bien durante muchos años, como por ejemplo la separación de la banca de inversión de la banca comercial, ¿por qué se cede a presiones de Wall Street para derogarla al grito de “los mercados ya se autorregulan? A mi no me parece un motivo coherente.

Según mi opinión las principales funciones de la regulación financiera deberían ser:

  • Crear unas normas de juego que minimicen los riesgos sistémicos.
  • Crear un marco de mercado en que el cliente minorista no sea sometido a abusos por parte de la industria financiera.
  • Que el regulador esté muy atento a lo que está haciendo la industria financiera, de cara a actuar bien sea legislativamente con nuevas leyes y/o supervisando como interactúa la industria financiera con la normativa vigente.

He de comentarle que en el libro Caída libre se cita el libro reseñado por Usted Manías,pánicos y cracs, el cual yo leí hace años y quizás decido volverlo a leer, no tengo un mal recuerdo de dicho libro, además el autor es de reconocido prestigio y el tema tratado es de mis preferidos.

De J. Stiglitz yo he leído muchos libros y personalmente el que más me gustó fue “El precio de la desigualdad”.

Para aficionados a leer sobre las crisis gordas, en referencia a la crisis de 1929: El crac del 29. De J.K. Galbraith

Un saludo para todos Ustedes y que tengas todos un buen año en 2026.

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